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El diario de todos los peruanos
Política

Desde el pus… parece que brota un dedo desafiante

01 Mar. 2017

Desde el pus… parece que brota un dedo desafiante
Jorge Rochabrunt Gamarra

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Sí, está al revés. Y sí, es a propósito. Cuando el anarcosindicalista Manuel Gonzáles Prada escribió en el primer decenio del siglo XX los ensayos y discursos reunidos en Horas de Lucha, dijo con una capacidad premonitoria digna de Nostradamus: El Perú es un organismo enfermo: donde se pone el dedo, brota el pus.
Más de cien años después, queda claro que el organismo sigue enfermo y ya todo parecer ser una metástasis irremediable y una gangrena crónica, una necrosis institucional. Por supuesto que estoy exagerando, como deliciosa e incomparablemente lo hacía Don Manuel con una perfección irónica y anticolonial. Pero esta hipérbole política tiene el objetivo de movernos hacia el espacio menos cómodo donde ya no nos hacemos los cojudos (siguiendo el texto del tomo 1 la enciclopedia de la conducta humana del inigualable Sofocleto en su obra máxima Los Cojudos escrito en los 70s) y somos conscientes que todo está hecho mierda, de verdad.
Porque vemos a estos figurines y figurones, ex presidentes, primeras damas, ex ministros, ex empresarios, ex pendejos, ex dueños del Perú, ex grañas y ex monteros, ex lulas y ex izquierdistas luchadores sociales (qué pena por la izquierda, de verdad) saliendo cada mañana desde el pus de sus escondrijos, con un desafiante dedo medio, todos agarrados de sus manos, mirándonos a todos con nuestras caras de cojudos, diciéndonos ¿perdoooón? ¿yo a la cárcel? Jajajajajajaja.

SI pues, ese dedo medio cuando nos dicen que “recibieron dineros legales y no de Odebrecht sino del Partido de los Trabajdores de Brasil”; ese dedo medio cuando dicen “dónde está la cuenta con los 20 millones a ver caraaaajjjoooo” desde Estados Unidos; o cuando vienen orondos desde Madrid, se pasean por los pasillos del aula magna, perdón del Palacio de Justicia y nos dicen “no me metan en la banda de los ex presidentes”. O cuando nos empujan otros proyectos, otros acuerdos, otras concesiones, otros acuerdos que ni asoman en la opinión pública, miles de acuerdos abyectos que han significado miles de millones de pérdidas, pero nadie sabe nada, ni líneas amarillas, ni rutas de Lima, ni chincheros ni gasoductos, y uno ve en el aeropuerto de Cusco, saliendo de la manga del avión un enorme, costoso y luminoso aviso que te recibe hablando de las maravillas del gasoducto sur-peruano con el tremendo logo de Odebrecht más grande que el logo del gobierno peruano y lo que sentí, franco, fue un enorme dedo carioca, amenazándome, moviéndose al ritma de samba.
Según la Enciclopedia de Don Sofo, ese portento de la sátira periodística que algunos tuvimos la suerte fugaz de conocer, hemos pasado de ser aspirantes a cojudos a cojudos propiamente dichos. Y estos ladrones nos han hecho subir en la categoría. Con sus dedos medios fulgurantes y vívidos, agitándose desde el pus de sus almas impías, porque gracias a ellos ahora sí sabemos Zavalita, cuándo se jodió el Perú (salió de chiripa, por si acaso)
(*) www.rochabrunt.pe