Por: Magaly Zapata
Acho ayer vibró y rugió. Desde el inicio hasta el final. También vivió momentos de angustia con sendos percances. Hubo orejas, unas más merecidas que otras, pero la generosidad o falta de cabalidad en el juzgamiento sea del público o del palco, en el primer caso atribuible a las ganas de ver y disfrutar del buen toreo (no quiero irme por el derrotero del “turista”, decir de antaño) y en ello premiar sin valorar que la espada es la firma de la obra, da o quita el triunfo pleno de trofeos, y concesiones así continúan erosionando la exigencia y categoría de Acho, algo que quien ocupa el palco es el que debe hacer cumplir los cánones sino por sapiencia, por reglamentación.
El caso es que al encierro español de Montalvo se le cortaron 5 apéndices. Dos del peruano Joaquín Galdós que en sus dos faenas, de matiz diferente por condición de su oponente, dejaron ver el gran momento de madurez profesional que atraviesa. Tarde de confirmación en la dimensión que está dando, artista poderoso. Faenón de Escapulario al segundo, artística y mandona, que se premió con 1 y no 2 como pedía el público. Imagino que por la colocación de la espada ligeramente desprendida, lo que revisteros de antaño decían “el rinconcito” de Ordóñez.
Y mira por donde el baremo oficial de la autoridad en el palco cambió ignominiosamente en el 5.º al transigir en la concesión de doble trofeo con una espada caída. Espada defectuosa por colocación. Y dice así el artículo 73 del reglamento taurino del Rímac acerca de la concesión de la segunda o más: “será de la exclusiva competencia del Presidente quien tendrá en cuenta… la faena realizada tanto con el capote, la muleta y la estocada”. Y se supone que el ocupante del primer sillón del palco es un conocedor del tema taurino y reglamentario, no quiero imaginar lo que se vendrá en el doble final ferial si es que lo ocupa –como dicen que ha dicho– el alcalde. Que nos cojan confesados.
David Galván se fue por la enfermería. Se llevó el peor lote, el que no deja opciones, y una cornada de 2 y 5 cm de profundidad en músculos de la rodilla, siendo intervenido en la enfermería de la plaza. El banderillero Santiago de la Rosa también sufrió un percance durante la brega del 5.º, espeluznante por lo eterno que se hizo cuando estuvo en la arena a merced del toro. Sufrió contusiones severas en el cuello y otros órganos.

El ganado español, recién aterrizado un par de días atrás con el hierro de Montalvo, con trapío y dureza en su condición, exigió firmeza y conocimientos para estar delante. Lo que debe traer la animalidad, esencia, del toro de lidia, y que quien se pone delante debe resolver.
Y antes de pasar al toro a toro dejo aquí un par de apuntes. El palco debe repasar su reglamento. Y es que al ver que al segundo de la tarde escupirse hasta 4 veces del caballo sin recibir la vara requerida me asaltó la curiosidad. Y sí pues, el reglamento lo contempla en su artículo A 69°: aquellos de las banderillas negras si no se toman mínimo 3 puyazos. Además, decir se debe que el necesario para la lidia “tercio de varas” fue casi un simulacro.
Y ojo empresa, que cuidar y mejorar debe el excesivo riego de la arena y evitar encharcarla. Peligros para toro y torero.
De la novillada del sábado 25, poco que contar. Sin trofeos, sin ver claridad en el pozo negro donde habita la falta de casta, que sin tener clase no se comían a nadie y la terna no estuvo para explotar, resolver lo que haya planteado el burel.





