Un hombre que trabaja como albañil atendía a decenas de personas en un consultorio improvisado dentro de su casa
Un hombre identificado como Alejandro Romero Piñas, con más de 30 años como albañil, llevaba aproximadamente 25 años atendiendo como “mecánico dental” en un espacio habilitado en la sala de su vivienda en Pachacútec, Ventanilla, donde realizaba extracciones y otros tratamientos sin ser profesional de la salud ni contar con título ni acreditación para ejercer la odontología.
El consultorio clandestino funcionaba sin ningún tipo de herramientas odontológicas especializadas ni protocolos de bioseguridad: en su lugar, el falso “dentista” usaba herramientas de albañilería como pinzas, mini tornos o sierras, y sólo un par de guantes como medida sanitaria, exponiendo a sus pacientes a graves riesgos de infección y complicaciones de salud.
El equipo periodístico que visitó el lugar encontró que no existían procesos de esterilización de instrumentos ni separación de ambientes clínicos, y que tanto adultos como niños eran atendidos en la misma sala familiar. Las prácticas sin control profesional ni higiene adecuada pueden conducir a infecciones graves, transmisión de enfermedades y otras complicaciones, advirtieron especialistas en salud pública consultados en los reportes.
Romero Piñas mismo ha dicho que se presenta como “mecánico dental”, pero esa categoría no lo habilita a realizar diagnósticos, extracciones ni tratamientos clínicos que son competencias exclusivas de profesionales formados y titulados en odontología.
Especialistas y representantes del gremio odontológico han señalado que casos como este ponen en evidencia la necesidad de reforzar las inspecciones sanitarias y acciones de control por parte de las autoridades, para evitar que personas sin preparación peligren la salud de quienes buscan atención dental, especialmente en comunidades donde el acceso a servicios formales de salud es limitado.
Este tipo de ejercicio ilegal de la medicina puede implicar presuntas responsabilidades penales, incluyendo delitos como ejercicio ilegal de la profesión, falsedad genérica y riesgos contra la salud pública, aunque hasta el momento no se ha confirmado una denuncia o proceso formal en curso.



