30 de setiembre de 2026

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Alejandro Muñante: “Un militar podría dirigir el Museo de la Memoria”

Para poner fin a la manipulación caviar sobre lo que vivió Perú en la época del terrorismo, señala senador Alejandro Muñante

 

VALERIA PONCE

El senador Alejandro Muñante Barrios respalda la propuesta del ministro Ernesto Álvarez, de trasladar el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (MINJUSDH). El congresista sostiene que el actual manejo del LUM ha equiparado la actuación de las Fuerzas Armadas con la de los grupos terroristas.

 

— Usted ha mencionado: «El cuestionado LUM ni siquiera debería existir». ¿A qué se refirió con esto y cuál es su apreciación sobre el traslado que plantea el ministro de Justicia, Ernesto Álvarez?

El LUM siempre ha estado cuestionado, y esto no es de ahora. Viene de bastante tiempo atrás, recuerdo muy bien el video que en su momento grabó el excongresista general Donayre dentro de las instalaciones del LUM, señalando una lectura de la historia que, sobre todo desde nuestras Fuerzas Armadas, resulta cuestionable. Por ejemplo, llamar al periodo de la violencia lo que en realidad fue la época del terrorismo. Sabemos que la manera más eficaz de borrar la memoria de un pueblo es empezar a colocarle eufemismos a lo que realmente sucedió. Esa terminología ya resulta cuestionable, y lo otro es que se busca, de alguna manera, equiparar la actuación de las Fuerzas Armadas con la de los grupos terroristas.

En ese sentido, creo que el ministro de Justicia tiene toda la razón al proponer un cambio en la administración, porque necesitamos un ministerio, y creo que el de Justicia podría cumplir ese rol, que brinde una visión mucho más completa de la época del terrorismo en el país, donde se puedan tratar los temas desde lo legal y lo histórico. Plantear nuestra historia como un tema cultural o de museo permite que funcionarios no tan involucrados con los términos jurídicos terminen tratando el asunto de una manera distinta a la que se necesita. Respaldo la propuesta que firmaron hace poco distintas personalidades solicitando ese cambio, y respaldo lo declarado por el ministro Ernesto Álvarez.

 

— El LUM fue creado en 2009 tras la Comisión de la Verdad y Reconciliación, con financiamiento de cooperación internacional, incluida Alemania. ¿Estos cambios podrían afectar los convenios de cooperación vigentes?

No necesariamente. Suponemos que el apoyo de estos convenios se otorga con la finalidad de contar la historia tal como ocurrió en nuestro país, a menos que exista un interés particular en contarla de una forma específica. No creo que ninguna institución que haya financiado la creación de estos espacios pueda objetar que el Perú, como Estado, ponga orden en la información que se brinda sobre lo ocurrido. Si eso se cuestiona, entonces no habría duda de que esos espacios buscan, de una u otra manera, cambiar la historia, y ahí el Estado tendría que tomar otro tipo de decisiones. Mientras se mantenga dentro de los estándares normales y fidedignos, ninguna cooperación internacional podría oponerse a esta política.

 

—El ministro Ernesto Álvarez ha planteado trasladar el LUM al Minjus, no eliminarlo, y exige que mantenga «un relato moderado». ¿Qué opina sobre esta expresión?

La idea que ha planteado el ministro puede llevarnos a la reflexión nacional sobre cuál es la versión de la historia, el relato que debemos contar: el Estado debe tener una sola versión. En ese sentido, no se trata de moderar. Se trata de contar la historia tal cual ha sucedido, por más que a algún sector político no le guste, y debemos empezar a llamar las cosas por su nombre. Lo que vivimos en el Perú fue terrorismo. Llamar «época de la violencia» o usar el término «conflicto armado interno» supone una equiparación entre la actuación de las Fuerzas Armadas y los grupos subversivos, lo cual es falso. Debemos reconocer, claro está, los excesos que han sido condenados por la justicia de nuestro país, pero eso en nada se puede igualar a la política sistemática, genocida y criminal que tuvieron Sendero Luminoso y el MRTA. En ese sentido, se tiene que contar tal cual es, las instituciones y los museos destinados a esto tendrían que tener una sola línea de información.

 

– ¿Qué perfil considera que debería tener quien dirija el LUM? ¿Estaría de acuerdo en que el perfil del director del LUM sea un militar?

Podría ser un militar, o cualquier persona que conozca muy bien lo ocurrido en la época del terrorismo, que sepa las leyes del país y todo el recorrido legal que hemos atravesado para vencer a las fuerzas subversivas. No tengo una preferencia particular sobre quién deba ser, pero sí que sea alguien que conozca el tema y pueda repotenciar este museo, así como deberíamos repotenciar también el museo de Chavín de Huántar, que cuenta otra parte de esta historia de manera fidedigna, o el salón de la DIRCOTE, donde se conservan objetos de los terroristas que ayudan a explicar cómo pensaban y cómo concebían el mundo.

 

—El Museo de la DIRCOTE, que usted propone repotenciar, exhibe el trabajo policial contra Sendero Luminoso y el MRTA. ¿No corre el riesgo de convertirse en un relato exclusivamente institucional, sin espacio para las víctimas civiles del conflicto?

Las instituciones a cargo de estos museos cuentan esa parte específica de la historia: el museo de Chavín de Huántar contará lo ocurrido allí, la DIRCOTE contará su lucha antisubversiva. Pero el Estado, como Estado, tiene que tener una versión. Eso no implica ocultar las actuaciones delictivas de algunos elementos de las fuerzas del orden que fueron procesados y sentenciados en su momento. El problema surge cuando se usan términos eufemísticos, porque ahí es donde viene la tergiversación de la historia, algo que incluso se ha denunciado en textos escolares, donde en más de un caso se ha llegado a presentar a los terroristas como una especie de justicieros sociales.

Eso es lo que se busca evitar con la uniformización del relato institucional. Cada peruano puede tener su propia opinión, sin ninguna restricción, aunque existen límites: la apología al terrorismo es delito y no está permitida.

 

—¿Con qué presupuesto y en qué plazo plantea esa repotenciación? ¿Ya ha conversado con el Minjus o el Mindef sobre esto?

Hay museos que ya están a cargo de otras entidades: Chavín de Huántar depende del Mindef, y la DIRCOTE, de la Policía. Así se reparten las responsabilidades, porque derivarlo todo a un solo ministerio podría generar falencias presupuestales. Como país debemos tener una sola línea de información, sin que eso implique censurar otras opiniones; vivimos en un Estado donde la libertad de expresión debe respetarse. Pero el Estado no puede tener una idea en un sitio y otra distinta en otro lado: todos los ministerios deben estar coordinados, y creo que el LUM podría convertirse en una herramienta mucho más eficaz y legítima para el 100% de los peruanos.

 

– ¿Cuál debería ser el rol del LUM frente a las familias afectadas, y qué papel debería cumplir el ministro en ese proceso?

Es una oportunidad importante para que el LUM muestre más a las víctimas del terrorismo, que han tenido poca participación en este tipo de espacios. Hemos recibido en más de una ocasión a víctimas del terrorismo organizadas en distintos grupos, y su principal reclamo es la falta de espacios para contar su historia y evitar que el Perú vuelva a caer en ese pensamiento radical y genocida. Uno de los cambios que podría traer una nueva administración del LUM es justamente darle más espacio a las víctimas para que puedan contar lo que realmente pasó con sus familiares. Eso me parece fundamental.

 

 

 

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