Especialistas advierten que casos de infestación en perros y gatos aumentan hasta en 80%, debido a la aceleración del ciclo reproductivo de estos parásitos.
Las altas temperaturas propias del verano no solo favorecen las actividades al aire libre, sino también la proliferación de parásitos externos como pulgas y garrapatas, cuyo ciclo reproductivo se acelera con el calor y la humedad. Durante esta temporada, el número de casos de infestación en perros y gatos aumenta considerablemente, generando preocupación en las familias que, muchas veces, minimizan el problema al asociarlo únicamente con picazón.
El médico veterinario y catedrático de la Universidad Privada San Juan Bautista (UPSJB), Carlos Bellido, especialista en gastroenterología, explica que el clima cálido reduce el tiempo de desarrollo de estos parásitos, permitiendo que se multipliquen con mayor rapidez. “Una sola pulga puede poner decenas de huevos al día, lo que facilita que en pocas semanas se produzca una infestación importante si no se aplican medidas preventivas”, advierte.
Los signos tempranos suelen incluir rascado constante, mordisqueo de patas, sacudidas frecuentes de cabeza, pequeñas lesiones en la piel o presencia visible de pulgas o garrapatas. En casos más avanzados pueden presentarse pérdida de pelo, enrojecimiento, heridas abiertas e infecciones cutáneas producto del rascado continuo. Además, algunas mascotas desarrollan dermatitis alérgica por pulgas, una reacción inflamatoria que puede desencadenarse incluso con una sola picadura.
Más allá de la molestia, estos parásitos pueden transmitir enfermedades que comprometen seriamente la salud. Las pulgas pueden provocar anemia, especialmente en cachorros o animales pequeños, y transmitir parásitos intestinales que afectan el sistema digestivo. Las garrapatas, por su parte, son vectores de enfermedades infecciosas que pueden afectar órganos vitales si no se tratan oportunamente.
El riesgo no se limita a las mascotas. Cuando la infestación avanza, los parásitos pueden instalarse en alfombras, camas y muebles, afectando también a los miembros del hogar. Niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados pueden ser más vulnerables a complicaciones.
Para prevenir estos casos, el especialista recomienda mantener un esquema regular de desparasitación externa durante todo el año, reforzándolo en verano según indicación veterinaria. Existen pipetas, collares, comprimidos y otras alternativas seguras cuya elección debe basarse en el peso, edad y condición de la mascota. Bellido advierte que los remedios caseros o naturales no suelen ser efectivos y, en algunos casos, pueden causar irritaciones o intoxicaciones.
Si la mascota ya presenta heridas, pérdida de pelo, fiebre, decaimiento o encías pálidas, es indispensable acudir al veterinario para recibir tratamiento oportuno. Asimismo, se recomienda limpiar y aspirar con frecuencia los espacios donde duerme el animal y, de ser necesario, aplicar medidas de control ambiental para evitar que la infestación se extienda.
El mensaje es claro: las pulgas y garrapatas no son un problema menor. La prevención, la vigilancia constante y la orientación profesional son claves para proteger la salud de las mascotas y de toda la familia durante la temporada de altas temperaturas.




