20 de abril de 2026

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Argentina ante los grandes desafíos de la agenda internacional

Argentina ante los grandes desafíos de la agenda internacional

Entre la geopolítica y la estabilidad interna

Por: Ricardo Sánchez Serra

La Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), a través de su carrera de Relaciones Internacionales, recibió al embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Argentina en el Perú, Samuel Ortiz Basualdo, quien ofreció la conferencia titulada “Argentina ante los grandes desafíos de la agenda internacional”. El encuentro, presencial congregó a estudiantes, docentes y también al público -bajo la modalidad virtual- interesado en comprender las transformaciones que atraviesa el sistema internacional y el rol que puede desempeñar Argentina en este nuevo escenario.

Vocación diplomática y servicio al país

El embajador inició su intervención con un mensaje inspirador para los jóvenes que aspiran a la carrera diplomática. Reconoció que el servicio exterior implica sacrificios personales y familiares, pero subrayó que se trata de una experiencia maravillosa: representar al país, llevar su identidad al mundo y servirlo en contextos cambiantes. Con más de 35 años de trayectoria en distintos gobiernos, Ortiz Basualdo destacó que, pese a las dificultades, siempre queda la sensación de que se puede hacer más por la patria.

Asimismo, elogió la calidad del servicio exterior peruano, al que calificó como altamente profesional.

El núcleo de su exposición se centró en los cambios que sacuden el orden internacional. La globalización, que durante décadas priorizó cadenas de suministro largas y eficientes, hoy se enfrenta a tensiones geopolíticas que obligan a replantear estrategias. Los estados y las empresas aceptan mayores costos a cambio de seguridad en el abastecimiento.

Ortiz Basualdo explicó que los cuellos de botella en rutas críticas como el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, conectados a Europa mediante el Canal de Suez, han adquirido relevancia estratégica. La disrupción de estas vías no solo eleva costos de transporte, sino que introduce incertidumbre: la duda de si los productos llegarán en tiempo y forma.

Ante ello, muchas navieras han optado por rutas más largas, como el Cabo de Buena Esperanza en África, lo que incrementa las millas náuticas y los costos logísticos. Esta situación genera presiones inflacionarias, especialmente en energía, y obliga a las potencias a priorizar socios confiables y cercanos, más allá del criterio de producir donde es más barato.

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Geopolítica y economía: un nuevo equilibrio

La geopolítica, que parecía haber perdido peso frente a la economía global, vuelve a ocupar un lugar central. Las empresas diversifican proveedores, almacenan stocks y evalúan riesgos políticos como parte de su planificación. El modelo “just-in-time” ha quedado expuesto frente a un entorno internacional complejo.

Este proceso abre oportunidades para países que puedan posicionarse como nodos confiables en las nuevas cadenas de valor. La estabilidad política, la infraestructura y el acceso a mercados se convierten en ventajas decisivas.

Argentina como actor estratégico

En este contexto, Argentina aparece como un actor potencial estratégico. Su capacidad de ofrecer recursos clave en un entorno relativamente estable y alejado de los principales focos de conflicto global la convierte en un proveedor atractivo.

En el plano alimentario, Argentina es uno de los grandes productores mundiales de soja, maíz, trigo, carne y aceites. En un mundo donde las disrupciones logísticas afectan la disponibilidad de alimentos, contar con proveedores confiables es esencial.

En el plano energético, el embajador destacó el yacimiento de Vaca Muerta, uno de los grandes reservorios de petróleo y gas no convencional, que hoy produce a plena capacidad. Esto proyecta a Argentina como exportador energético en el mediano plazo, ofreciendo alternativas fuera de zonas de conflicto como el Golfo Pérsico.

Además, Argentina forma parte del triángulo del litio junto con Bolivia y Chile, concentrando una proporción significativa de las reservas mundiales. El litio es fundamental para la transición energética y posiciona al país en el centro de la competencia global.

Recursos desaprovechados y lecciones internas

El embajador recordó que durante años Argentina vivió en una “fantasía” económica: precios máximos, regulaciones excesivas y yacimientos inexplotados. Esa política llevó al país a pasar de exportador de gas a importador, pagando sumas siderales y encareciendo su economía. Lo mismo ocurrió con la minería, donde por temor a la contaminación o al saqueo se dejaron sin explotar fuentes inagotables de divisas.

En los últimos dos años, señaló, se está procurando revertir esa tendencia. Aunque toma tiempo, el camino es perseverar en una estrategia exportadora que permita transformar a Argentina en un actor con mayor peso en las cadenas globales de valor.

El Atlántico Sur y la proyección internacional

Un tema clave fue el Atlántico Sur, que vuelve a adquirir centralidad en la agenda estratégica argentina. Largamente considerado periférico, hoy se inserta en la competencia global por rutas, recursos y proyección hacia la Antártida.

El embajador advirtió que la vigilancia pesquera y el control marítimo son limitados, pero indispensables para dotar de credibilidad a cualquier planteo. La cuestión del Atlántico Sur no es solo bilateral con el Reino Unido: otras potencias extrarregionales muestran creciente interés en la zona, lo que complejiza el escenario y exige una lectura amplia.

Alianzas y densidad estratégica

Ortiz Basualdo concluyó que Argentina debe construir densidad estratégica mediante tres pilares:

Alianzas internacionales con países que valoren su rol en seguridad y abastecimiento.

Infraestructura logística: puertos patagónicos, corredores bioceánicos, sistemas ferroviarios y capacidad de almacenamiento.

Estabilidad macroeconómica: condición indispensable para transformar potencial en poder y fortalecer la credibilidad en negociaciones sensibles.

“No hay política exterior sana si no hay política interna sana”, enfatizó. Argentina no debe limitarse a exportar materias primas, sino integrarse en eslabones más complejos de las cadenas productivas, generando interdependencias y valor agregado.

Reflexión final

La conferencia del embajador Samuel Ortiz Basualdo fue una lección de geopolítica aplicada y un llamado a la reflexión sobre el papel de Argentina en el mundo. En un escenario internacional marcado por la incertidumbre, la seguridad en el abastecimiento se convierte en fuente de poder estratégico. Argentina, con sus recursos alimentarios, energéticos y minerales, tiene la oportunidad de ser un actor confiable y relevante.

El mensaje final fue claro: la diplomacia y la política exterior no son solo herramientas de representación, sino instrumentos para abrir mercados, garantizar estabilidad y proyectar al país en el escenario global. Para los estudiantes de Relaciones Internacionales, fue una invitación a pensar en grande, a comprender que la vocación diplomática es servicio y que el futuro de las naciones depende de decisiones responsables y estratégicas.

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