26 de marzo de 2026

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Articulación entre palma y biodiésel se posiciona como poderoso motor de empleo

biodiesel

Conclusiones del I Foro Nacional Palma Aceitera destacan industria local como motor de empleo masivo

 

La visión de una Amazonía peruana próspera, sostenible y libre de cultivos ilícitos tiene un nombre: palma aceitera. Lo que alguna vez fue visto como un cultivo controvertido, hoy se presenta como una herramienta estratégica de desarrollo socioeconómico y ambiental, capaz de generar riqueza, legalidad y miles de empleos dignos.

El I Foro Nacional Palma Aceitera, organizado por PERÚ PALMAS en Lima, sirvió como plataforma para consolidar esta visión, reuniendo a líderes del sector privado, representantes de ministerios clave y la sociedad civil. La conclusión central del evento es clara y ambiciosa: la industria de la palma aceitera, articulada con la producción de biodiésel, se proyecta como UN poderoso motor de empleo, capaz de generar más de 72,000 puestos de trabajo adicionales para 2035, superando la base actual de 65,000 empleos.

 

INCLUSIÓN

El impacto de este crecimiento no es solo cuantitativo, sino profundamente cualitativo. Los 72,000 nuevos empleos no son solo una cifra económica, sino una promesa de inclusión laboral para grupos que históricamente han enfrentado barreras. La industria se ha comprometido a ser un motor para la participación activa de mujeres y jóvenes en la economía formal, ofreciendo oportunidades de desarrollo y estabilidad en regiones amazónicas que luchan contra la precariedad.

Esta expansión es un pilar del desarrollo sostenible en la medida en que promueve la legalidad y la estabilidad territorial. La palma aceitera es, de hecho, una de las mejores alternativas en la política nacional contra las drogas. El cultivo se ha convertido en una solución clave para reemplazar las plantaciones de coca ilegal, ofreciendo a los agricultores un camino lícito y rentable.

 

SUSTITUCIÓN EFECTIVA

Actualmente, más de 50,000 hectáreas que antes estaban dedicadas a cultivos ilícitos de coca ahora contribuyen de manera formal a la economía del país.

La industria proyecta alcanzar las 250,000 hectáreas a mediano plazo, cumpliendo rigurosamente con la legislación ambiental y respetando los derechos de las comunidades nativas. Este crecimiento es el que garantizará la demanda constante de mano de obra y la formalización económica de vastas regiones.

 

BIODIÉSEL

El impulso económico y laboral de la palma aceitera está inextricablemente ligado al desarrollo de la industria nacional de biodiésel. El biocombustible derivado de la palma es considerado esencial para la matriz energética del Perú. No solo ayuda a reducir la dependencia energética de fuentes externas, sino que contribuye directamente a disminuir las emisiones contaminantes y al cumplimiento de los compromisos climáticos internacionales del país.

El biodiésel asegura una fuente constante de demanda para los palmicultores, cerrando un círculo virtuoso de producción y consumo. Sin embargo, este es el punto más vulnerable de la cadena.

La industria nacional de biodiésel aún no se consolida debido a dos factores críticos que impiden construir una cadena de valor eficiente:

Competencia Desleal Externa: Las importaciones a precios bajos afectan la competitividad del producto nacional.

Normativa Desactualizada y Desinterés Ejecutivo: Este es el obstáculo más grave. Se critica el desinterés institucional del Ejecutivo, que ha mantenido una normativa obsoleta. Esto se evidencia en un retraso de más de 180 días en la actualización de los reglamentos de la Ley n° 28054.

La urgencia es clara: el Gobierno debe actualizar la normativa para incrementar la mezcla obligatoria de biodiésel con diésel del 5 % a 7.5 %. Esta actualización es la base para la creación de un Comité Multisectorial que evaluará técnicamente futuros incrementos bianuales. La inacción en este punto no solo frena la transición energética, sino que pone en riesgo los 72,000 empleos proyectados.

 

PACTO NACIONAL

Los líderes del sector lanzaron una seria advertencia: el Perú enfrentará una posible crisis en la oferta de aceite de palma si no se garantiza la actualización regulatoria y la existencia de un mercado competitivo para el biodiésel nacional.

Esta crisis no solo es económica, sino que tiene un componente social inminente. La falta de demanda garantizada para el aceite de palma podría desestabilizar a los productores que han abandonado la coca, comprometiendo la legalidad ganada con tanto esfuerzo y poniendo en jaque el futuro del sector.

Ante este panorama, se propone la creación urgente de un PACTO NACIONAL. Este acuerdo estratégico debe ser multisectorial, involucrando:

El Estado: Mediante el Minem, Minam, Produce, Midagri.

El Sector Privado: Empresas productoras de aceite de palma, biodiésel y carburantes.

Los Gremios y la Sociedad Civil: Productores agrícolas, comunidades amazónicas, el Colegio de Ingenieros del Perú y universidades.

El objetivo del pacto es establecer compromisos hasta 2050 con reglas claras para el uso del biodiésel y la industrialización sostenible, garantizando que el desarrollo del sector se dé siempre con la sostenibilidad ambiental como principal prioridad.

Solo con la voluntad política para actualizar la normativa pendiente y el compromiso de todas las partes para un acuerdo de largo plazo, la palma aceitera podrá liberar su potencial completo: ser el motor de empleo masivo, la plataforma de inclusión y el aliado clave en la lucha por una Amazonía más justa, verde y próspera. La pelota está ahora en la cancha del Ejecutivo.

 

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