30 de abril de 2026

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Aumentar mezcla de biocombustible a 7.5% impulsaría industria local

La industria de la palma aceitera en Perú se encuentra en un punto de inflexión. Con un sector agrario en crecimiento y una Ley de Promoción de Biocombustibles (Ley N° 32276) esperando su reglamentación, los productores nacionales han alzado la voz, demandando claridad al Poder Ejecutivo y proponiendo una medida concreta que podría significar un salto en la economía regional y la autosuficiencia energética: incrementar el nivel de mezcla de biodiesel en el diésel, con la meta de alcanzar un 7.5%.

Ledgard Arévalo, presidente de la Asociación Peruana de Productores de Palma Aceitera Sostenible (Perú Palmas), ha sido el portavoz de este llamado, subrayando que la acción regulatoria es crucial para capitalizar el auge de la palma en la Amazonía.

«Hay una consultoría que indica que podría muy bien incrementarse a 7.5%. Aun cuando se incremente a B7, un 2% más, yo creo que ya eso es algo favorable para toda la industria nacional», declaró Arévalo, destacando que incluso un aumento modesto enviaría una señal potente de confianza y estabilidad al mercado.

 

CULTIVO EN ASCENDENCIA

La importancia de esta propuesta radica en el momento que vive el cultivo de la palma aceitera en el país. Según el líder gremial, la actividad está «en ascendencia, sigue creciendo». Este crecimiento no es anecdótico; está impulsando una significativa reconversión agraria en regiones clave de la selva.

«Hay agricultores que están reconvirtiendo sus cultivos del arroz, el cacao y la ganadería para sembrar palma aceitera», explicó Arévalo. Este cambio productivo es visible en regiones tradicionales como Ucayali, pero se extiende con fuerza a Loreto, San Martín y Huánuco. Incluso, el potencial se proyecta hacia otras zonas como Pasco y Junín, que «podrían también incrementar áreas con el cultivo de la palma aceitera».

Para que esta expansión productiva se mantenga y se consolide como un motor de desarrollo alternativo y sostenible en la selva, es imprescindible asegurar una demanda estable y creciente. Una mezcla obligatoria de 7.5% de biodiesel (B7.5) no solo garantizaría el mercado para los miles de agricultores involucrados, sino que también contribuiría a los objetivos de diversificación de la matriz energética y reducción de la dependencia de los combustibles fósiles.

 

INCUMPLIMIENTO

Paradójicamente, la industria se enfrenta a una gran preocupación que ensombrece su optimismo: el incumplimiento de los plazos para reglamentar la nueva Ley de Promoción de Biocombustibles (Ley N° 32276).

El reglamento de la ley, que modifica a la anterior Ley N° 28054, tenía un plazo de 90 días para su publicación, el cual venció en junio. Sin embargo, al llegar octubre, la reglamentación sigue pendiente. «Han pasado otros 90 días, y eso es una gran preocupación para la cadena productiva de la palma aceitera», enfatizó Ledgard Arévalo.

La inquietud del sector va más allá de un simple retraso administrativo. Arévalo recordó la experiencia histórica: «La verdad, no quisiéramos que se repita lo que pasó el 2003, cuando se dio la anterior ley. Ahí no pasaron 180 días, pasaron años, porque el 2005 recién se reglamentó». Esta memoria de dos años de inercia regulatoria es lo que impulsa al gremio a actuar con firmeza.

Ante la inacción, Perú Palmas ha optado por una estrategia de presión institucional, enviando una «carta múltiple» al más alto nivel: a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), al Ministerio de Energía y Minas (MINEM), al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), al Ministerio de la Producción (PRODUCE) y a la Comisión de Energía y Minas del Congreso. El mensaje es claro: la industria exige el cumplimiento de los plazos y el compromiso con el sector.

 

EL DUMPING

Otro frente de batalla para los productores es el ingreso al país de biodiesel importado bajo condiciones de competencia desleal. Arévalo expresó su preocupación por el «creciente ingreso del biodiesel importado que lógicamente viene con dumping y subsidios».

Según el presidente de Perú Palmas, si el producto llega como «B100» (biodiesel puro), el INDECOPI puede aplicar las medidas compensatorias y antidumping. «El problema es cuando viene mezclado, o sea B5 o B20. Estos ingresan al país bajo prácticas desleales de comercio. Eso es lo que queremos también, que las autoridades puedan ver, de qué manera frenar esa clase de comercio desleal que se practica aquí en el país”, precisó.

Para abordar esta compleja problemática, así como la reglamentación y el incremento de la mezcla, la asociación ha solicitado la formación de un «comité intersectorial o multisectorial» que pueda analizar y coordinar soluciones a nivel de Estado.

Finalmente, el sector también lucha contra la desinformación. Arévalo calificó de «absurdo que argumenten que el biocombustible es de mala calidad», aludiendo a posibles voces opositoras. En respuesta, la asociación ha enviado cartas «esclareciendo técnicamente la viabilidad del uso del aceite de palma como insumo para la producción de biodiesel en el país», un insumo que, según Arévalo, está «probado fehacientemente que es el más óptimo», citando el uso exitoso del biodiesel de palma por empresas como Repsol y en licitaciones de Petroperú.

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