Evento es un hito histórico, asegura especialista
Por: Pablo Carranza
Desde que se realizó el Primer Foro Nacional de Palma Aceitera Sostenible, la opinión pública ha comenzado a tener conciencia de que el cultivo de palma es una de las alternativas agrícolas más dinámicas en regiones amazónicas del Perú. Esto, por sus altos niveles de productividad, una creciente diversificación industrial y porque ha permitido que pequeños y medianos productores se integren a cadenas de valor más competitivas, mientras que el país explora nuevas rutas para fortalecer su seguridad energética mediante biocombustibles elaborados a partir de aceites vegetales.
Como se sabe, la palma aceitera es reconocida por su extraordinario rendimiento por hectárea, que supera ampliamente al de otros productos. Esta eficiencia convierte al cultivo en un pilar estratégico para la industria alimentaria, la cosmética y sobretodo la energética.
El diario La Razón constató que este sector atraviesa un punto de inflexión impulsado por la reciente organización del Primer Foro Nacional de Palma Aceitera, evento que congregó a productores, investigadores, académicos, representantes del Estado y organizaciones ambientales. Para tratar a fondo el tema, conversamos con el asesor de Perú Palmas, Gregorio Saenz, quien participó como expositor principal.
“La organización de este primer foro ha marcado un antes y un después para el sector. Por primera vez se logró reunir, en un espacio transparente y técnico, a todos los actores que intervienen en la cadena de la palma. Esto permitió aclarar temas sensibles como el uso del suelo, la certificación sostenible y el cumplimiento de estándares ambientales. El impacto ha sido enorme porque ha devuelto confianza a los productores responsables al mostrar que existe un esfuerzo real por mejorar prácticas y responder a las preocupaciones de la ciudadanía y las autoridades nacionales han tomado conciencia de los beneficios de este cultivo”, afirmó.
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El especialista sostiene que “el foro también sirve para visibilizar años de trabajo silencioso por parte de cooperativas amazónicas que hoy implementan sistemas de monitoreo satelital, planes de restauración de áreas degradadas y procesos de certificación internacional. Mucho de lo presentado sorprendió incluso a los propios participantes. Había un desconocimiento sobre los avances logrados, y el foro permitió mostrarlos con evidencia técnica y científica.
Uno de los temas que concentró mayor atención fue el rol de la palma aceitera en la producción de biodiésel, un combustible renovable que podría convertirse en un aliado clave para la transición energética del Perú. Las discusiones expuestas durante el evento coincidieron en que el país posee condiciones agronómicas favorables, capacidad industrial instalada y conocimiento técnico suficiente para fortalecer una industria de biocombustibles competitiva y sostenible.
“Hoy la sociedad peruana comprende mejor que nunca que los biocombustibles representan un camino estratégico para el futuro energético del país. Lo que hemos visto después del foro es un cambio real en la percepción pública. Cada vez más ciudadanos entienden que el biodiésel de palma, producido de manera responsable y bajo estrictos estándares ambientales, puede reducir la dependencia del diésel importado y generar desarrollo en la Amazonía. Perú tiene el potencial para convertirse en un referente regional si seguimos avanzando con claridad normativa y compromiso sostenible”, añadió Gregorio Saenz.
A pesar del panorama alentador, el especialista dijo que “existen retos que deben abordarse de forma integral como evitar la expansión hacia zonas de bosques primarios, reforzar la fiscalización, promover certificaciones obligatorias y garantizar la inclusión plena de comunidades locales. Organizaciones del sector señalan que el reto no es solo crecer, sino crecer bien, con un modelo que priorice la sostenibilidad ambiental, la competitividad productiva y el desarrollo social”.
El éxito del primer foro ha demostrado que el diálogo multisectorial es posible y necesario. Para muchos, este podría ser el punto de partida de una nueva etapa en la que la palma aceitera, lejos de ser vista únicamente como un cultivo comercial, represente una herramienta para impulsar desarrollo, innovación y una transición energética basada en recursos propios.
“En varias zonas de Loreto, Huánuco, Ucayali y San Martín, la tecnificación progresiva ha permitido mejorar la productividad, reducir las pérdidas de cosecha y avanzar hacia modelos de trazabilidad exigidos por los mercados internacionales. Para muchas comunidades rurales, la expansión de este cultivo, bajo esquemas asociativos y programas de capacitación, ha significado estabilidad laboral, ingresos previsibles y acceso a infraestructura que antes era limitada”, finalizó Saenz.




