“Budian” y la prensa independiente

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EDITORIAL

Hemos visto, no sin poco placer, debemos reconocerlo, cómo las redes sociales y la sociedad más o menos informada se han conmocionado con las últimas noticias relacionadas a las declaraciones que ha hecho José Miguel Castro, conocido como “Budian”, sobre los vínculos de corrupción que se tejieron en la Municipalidad de Lima durante la gestión de la hoy acusada Susana Villarán. Y decimos que lo hacemos con algo de placer porque ese es el sentimiento que nos suscita a los pocos periodistas y líderes de opinión que, desde hace varios meses, si no son años, venimos denunciando la existencia de esta organización criminal sin mayor eco en las autoridades que hoy sí se interesan en este caso.

Claro, tuvo que publicarlo IDL- Reporteros, o el diario El Comercio, para que la gran mayoría reaccione. Sin embargo, hay que señalarles a estos incautos que esta información viene circulando con no poca frecuencia en distintos medios —claramente no serviles al régimen— como son Café Viena, Expreso, La Razón, Combutters, PBO digital, La abeja, Político.pe, entre otros. De igual manera, distintos líderes de opinión han levantado su voz a través de sus redes sociales, como son Martha Meier, Hugo Guerra, Jorge Villena, Percy García Cavero, solo por mencionar a unos cuantos.

Aquí no pretendemos desarrollar el tema que ya es por todos conocido: el vínculo corrupto que existe entre Susana Villarán, Anel Townsend, Willy Gonzáles Arica, Indira Huilca, Marisa Glave, Augusto Rey y Paola Ugaz, etc. Tampoco la sorpresa que ha sido para muchos la aparición de la empresa CHISAC en la escena. O la de Jorge Nieto Montesinos. Lo que quiero resaltar es la importancia de la prensa independiente en la lucha contra la corrupción y la necesidad urgente de apoyarla (y escucharla).

Para sustentar este punto vamos a utilizar algunos ejemplos concretos. Y si bien puede no parecer lo más humilde, creo que, para evitar excesos u omisiones, cuando hay que hablar de otros es mejor empezar por hablar de nosotros mismos. Aquí, en el diario La Razón, desde hace varias semanas hemos publicado periódicamente una serie de 10 artículos firmados por Edgardo Palomino, tituladas “Crónicas de una administración corrupta” que precisamente describían con lujo de detalles y sustento todo lo que hoy viene saliendo a la luz. Luego procedimos con una nueva serie titulada “Crónicas de un juicio penal” en el que se narra cómo la Fiscalía a cargo del mismo Carlos Puma no quiso admitir una denuncia presentada por Palomino en la que se imputaban los cargos que ha revelado Castro. Si uno se da el trabajo de leer las más de 14 crónicas, se podría dar cuenta de todo el entramado de corrupción que se tejió en la gestión de Susana Villarán. Es más, el fiscal Puma se ahorraría mucho tiempo y recursos humanos si tan sólo usara dichas crónicas como noticia verosímil para iniciar una indagación. O tal vez si usara la misma denuncia que presentó Palomino en su momento contra Villarán y sus funcionarios más cercanos con muchos de los elementos que hoy la Fiscalía está usando para abrir investigación.

Por otro lado, hace pocos meses el portal Café Viena presentó una investigación muy completa que fue publicada en doce entregas titulada “Crónicas de un odiador” en las que, con argumentos sustentados con diversas pruebas, confirmaba la dudosa reputación del periodista Pedro Salinas, hoy gran imputado en el pitufeo de 200 mil dólares a través de su empresa CHISAC. El autor de estas es Uri Ben Schmuel quien, además, en distintos espacios mediáticos en los cuales ha tenido la posibilidad de publicar, ha difundido información relevante asociada a la ahora ya públicamente identificada organización criminal.

También han sido de mucha riqueza las distintas denuncias y artículos presentados por el portal La Abeja, dirigido por Luciano Revoredo quien, inclusive, ha sido víctima de múltiples insultos por parte de Pedro Salinas y Paola Ugaz precisamente por señalarles su falta de honestidad a la hora de presentar sus distintas investigaciones y por sacar a flote un interés anticlerical en su supuesta lucha por la reivindicación de verdaderas víctimas de abuso que fueron usadas solo para beneficio de esos dos. Revoredo también ha sido muy enfático en señalar desde hace más de dos años los dudosos intrincados de CHISAC con los últimos gobiernos.

Estos ejemplos hacen ver cómo la prensa independiente ejerce una labor imprescindible. Hoy, como comentábamos líneas arriba, vemos con gusto cómo en redes se viene compartiendo esta información como prueba contundente de lo dicho por Castro. Nos alegra porque se siente que todo el trabajo no fue hecho en vano. Porque todos los insultos valieron la pena y porque, aun cuando los que han cometido estos delitos no terminen en prisión por los favores de sus amigos poderosos, a los que realmente buscamos la justicia a través de los medios y con recursos que prácticamente se reducen a la propia voluntad, nos queda la satisfacción de haber hecho bien nuestro trabajo. Ojalá y esto en un futuro no tan lejano sirva para que aquellos que tienen el poder efectivo de cambiar las cosas en nuestro país valoren nuestros aportes. No puede haber una verdadera lucha anticorrupción ni una sociedad democrática y libre sin medios de comunicación equilibrados; sin voces que den un contrapeso al oficialismo; sin un cuarto poder que no sea una mantequilla, sino que ejerza como tal.