Canciller Hugo de Zela destaca integración y agenda bilateral en temas de seguridad, defensa, minerales críticos y tecnologías
Por Ricardo Sánchez Serra
En el tramo final del gobierno, la política exterior del Perú ha apostado por una diplomacia pragmática y de alto nivel, consolidando su vínculo con Estados Unidos, fortaleciendo la integración regional y ampliando su proyección global. Los avances en minerales críticos, seguridad, comercio e infraestructura posicionan al país como un socio confiable en un escenario internacional cada vez más competitivo.
– En su reciente viaje a Estados Unidos, ¿qué resultados concretos obtuvo para el Perú y cómo se proyecta la relación con Washington en este tramo final del gobierno?
El 4 de febrero participé en la primera reunión ministerial sobre minerales críticos convocada por el gobierno de los Estados Unidos y encabezada por el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, que congregó a 54 países y a la Unión Europea, en un momento decisivo para la redefinición de las cadenas globales de suministro. Nuestra presencia refleja el reconocimiento internacional del Perú como socio confiable y estratégico, y nuestro compromiso activo con una agenda que conecta seguridad económica, competitividad industrial y transferencia tecnológica.
Asimismo, el Perú suscribió un Memorándum de Entendimiento (MdE) sobre cooperación en minerales críticos y tierras raras con los Estados Unidos que permitirá ampliar sus oportunidades de atracción de inversión en minería y procesamiento de minerales, favoreciendo un mayor valor agregado. El acuerdo facilita la identificación conjunta de proyectos prioritarios y el acceso a instrumentos financieros y tecnológicos que contribuirán a dinamizar nuevas inversiones, fortalecer la competitividad del sector minero peruano, diversificar su base productiva y promover la cooperación técnico-científica e institucional, a través del intercambio de información, conocimientos especializados y buenas prácticas internacionales.
Las conferencias internacionales de esta magnitud permiten sostener reuniones bilaterales de alto nivel político, orientadas a consolidar alianzas estratégicas. En ese marco, sostuve encuentros con los cancilleres de Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Argentina, Canadá e India, así como una reunión con David Copley, principal asesor del presidente Donald Trump en materia de minerales críticos, reafirmando el posicionamiento del Perú como socio estratégico en la agenda global de seguridad económica y cadenas de suministro.
Adicionalmente, tuve reuniones bilaterales con autoridades del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el Departamento de Guerra y el Congreso de los Estados Unidos, actores fundamentales de la relación bilateral, con quienes mantenemos estrechos vínculos y con quienes abordamos los retos y oportunidades que existen actualmente para nuestros países y la región. Un aspecto fundamental en la agenda actual es la cooperación en el ámbito de la seguridad y la defensa, que se traduce en proyectos de gran impacto, como la construcción de la nueva Base Naval del Callao, iniciativa que, con el apoyo de los Estados Unidos, busca fortalecer las capacidades navales peruanas.
La visita a Washington D.C. también fue ocasión para reunirme con María Corina Machado, a quien reiteré el compromiso del Perú con la democracia en Venezuela.
Al cumplirse 200 años de relaciones diplomáticas, tenemos hoy con los Estados Unidos una agenda mutuamente beneficiosa en varios ámbitos, lo que nos hace socios estratégicos. Existe una importante convergencia de intereses entre las prioridades del gobierno del presidente Jerí y los objetivos estratégicos estadounidenses, lo que nos ha permitido avanzar de manera significativa en temas de seguridad y defensa, inversiones estratégicas y minerales críticos.

Ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, destaca diplomacia activa en un mundo en tensión.
– La visita del secretario de Estado Marco Rubio marcará un hito en la agenda bilateral. ¿Qué importancia tiene este contacto político y qué perspectivas abre para el futuro de las relaciones con Estados Unidos?
Efectivamente, las visitas más recientes de un secretario de Estado al Perú se dieron siempre en el contexto de reuniones multilaterales, como la Asamblea General de la OEA (2022) y la Cumbre APEC (2024). En esta oportunidad, la visita del secretario de Estado Marco Rubio sería una visita de trabajo bilateral, lo cual realza su significado e importancia.
No solo hay un renovado interés de los Estados Unidos por su relación con el hemisferio, sino que como país hemos logrado posicionarnos como un actor regional relevante. Nuestra ubicación estratégica, potencial como hub logístico y riqueza en recursos naturales ofrecen enormes posibilidades para avanzar intereses comunes como la atracción de inversiones en sectores críticos, la cooperación en seguridad y lucha contra la delincuencia organizada transnacional y consolidarnos como un socio confiable dentro del continente americano. Ese fue el trasfondo de mi reunión con el secretario de Estado Marco Rubio en diciembre de 2025 y lo será también para su próxima visita al Perú.
De cara a la visita, existe un claro interés en fortalecer la agenda económica bilateral hacia sectores claves, como el tecnológico y aeroespacial. La cooperación aeroespacial constituye uno de los ejes principales de la Asociación Estratégica Perú–Estados Unidos, la cual fue reafirmada tanto por la invitación de los Estados Unidos al Perú para sumarse a los Acuerdos Artemis como por la elevación de cooperación bilateral espacial a nivel estratégico en noviembre de 2024. En tal sentido, que el Perú haya sido considerado para liderar el cuarto taller Artemis- primer país de América Latina en ser sede- no solo implica que el Perú se está posicionado como actor espacial emergente, sino que también es una muestra tangible del nivel de confianza alcanzado en la asociación estratégica con los Estados Unidos.
– Hace pocos días recibió al canciller de Brasil. ¿Qué prioridades se han definido en la agenda bilateral y cómo se fortalecerá la cooperación con nuestro principal vecino amazónico?
Efectivamente, el 29 de enero recibí en Visita Oficial al Canciller del Brasil, país con el cual celebraremos en febrero de 2027 el bicentenario de nuestras relaciones diplomáticas.
Se ha tratado de una visita muy importante, porque hacía casi una década que un canciller brasileño no realizaba una visita oficial al Perú y porque nos ha permitido abordar temas de alto interés para ambos países.
En ese marco, hemos acordado acelerar la integración física y fronteriza, con prioridad en la conexión bioceánica y en el potencial del puerto de Chancay; impulsar la actualización de la Alianza Estratégica de 2003 para responder mejor a los desafíos actuales; y avanzar hacia un mecanismo bilateral “2+2” entre cancillerías y los sectores de Interior y Justicia, con el objetivo de reforzar la cooperación frente a la delincuencia organizada transnacional.
Asimismo, hemos dado un énfasis especial al comercio bilateral. Brasil es nuestro el principal socio comercial en América Latina y el sexto a nivel mundial. Esa complementariedad de nuestras economías nos da una gran potencialidad para duplicar el intercambio comercial y, al mismo tiempo, dinamizar otros temas clave de la relación bilateral.

Canciller peruano junto al embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro.
– El Perú busca mantener una diplomacia equilibrada con las grandes potencias. ¿Cómo lograr ese balance sin comprometerse en conflictos ajenos y al mismo tiempo defender los intereses nacionales?
Efectivamente, nuestra intención es mantener relaciones positivas y un equilibrio frente a un escenario desafiante, poniendo siempre por delante los intereses del Perú. La política exterior está orientada a fortalecer alianzas con las principales potencias, pero también jugando en diferentes tableros y consolidando además las relaciones con potencias medias como Corea del Sur, India, Canadá y por supuesto con Brasil y los países de la región para mejorar la seguridad del país y seguir creciendo. Nuestra política exterior busca mantener estable y diversificada nuestra proyección al mundo para mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas.
– En el marco regional, ¿qué expectativas tiene respecto a la relación con los países vecinos, en especial con el nuevo presidente electo de Chile, y cómo se puede avanzar hacia una agenda de integración más sólida?
La política exterior del Gobierno de Perú busca fortalecer los vínculos vecinales en los planos político, económico, comercial, fronterizo y social, promoviendo una agenda pragmática que alcance resultados concretos y contribuya al bienestar de los peruanos.
Con Chile, el Perú mantiene una relación madura, con más de dos siglos de vínculos diplomáticos y una importante complementariedad económica y comercial que todavía tiene un gran potencial por desarrollar. Hay espacios concretos para avanzar hacia una mayor cooperación, como la integración física y logística y el combate contra la delincuencia organizada transnacional y la migración irregular.
En lo que respecta a la lucha contra la criminalidad organizada, ambos países tenemos un mecanismo a nivel de vicecancilleres y viceministros de Orden Interno, en el cual se logran acuerdos específicos para fortalecer el diálogo y la acción conjunta contra dicho flagelo. Con relación a la migración irregular, ambos países mantenemos el Comité Binacional de Cooperación Migratoria como instancia adecuada para garantizar que la movilidad entre el Perú y Chile se realice de manera regular, ordenada y segura.
Asimismo, nuestra complementariedad nos brinda bases amplias y sólidas para seguir fortaleciendo la relación bilateral. No obstante, como lo señalé antes, aún existen espacios para profundizar la integración económico-comercial entre Perú y Chile, fortalecer el vínculo entre Tacna y Arica y promover la integración de sus comunidades residentes. Asimismo, ambos países pueden reforzar su proyección conjunta hacia el Asia-Pacífico mediante foros como la Alianza del Pacífico, APEC y el CPTPP.
En ese marco, el Perú tiene la expectativa de estrechar la relación con Chile y profundizar y enriquecer nuestra agenda compartida. El 6 y 7 de enero el presidente Jerí recibió en Lima al presidente electo de Chile, José Antonio Kast y acordaron celebrar en nuestro país el siguiente Gabinete Binacional próximamente. Al respecto, existe la voluntad compartida de seguir fortaleciendo la relación bilateral y de la importancia que asignamos recíprocamente a los lazos peruano-chilenos.
El pasado 7 de febrero celebramos el Día de la Amistad Peruano-Chilena, que conmemora el Combate de Abtao (1866), cuando fuerzas de ambos países actuaron conjuntamente en defensa de la soberanía regional. Esta efeméride —instituida en 2022— busca poner en valor los históricos vínculos de cooperación, diálogo y buena vecindad, así como la voluntad compartida de seguir profundizando una relación basada en la integración y el desarrollo conjunto.

Titular de Torre Tagle junto al canciller de Brasil Mauro Vieira en su reciente visita a Lima.
– La llamada “fórmula Bukele” para enfrentar la inseguridad ciudadana ha generado debate en América Latina. ¿Qué opinión le merece y qué lecciones podrían aplicarse en el Perú para mejorar la seguridad interna?
El Perú y El Salvador tienen como prioridad la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y la corrupción, por su impacto en la seguridad ciudadana, la gobernabilidad democrática, la institucionalidad y la confianza de la ciudadanía.
El Perú puede recoger algunas prácticas de la estrategia aplicada en El Salvador, pero se debe seguir el diseño de estrategias adaptadas a nuestra propia realidad, basadas en inteligencia financiera, coordinación interinstitucional y uso intensivo de tecnología, entre otros.
La política peruana en materia de seguridad interna combina firmeza en la aplicación de la ley con pleno respeto al marco constitucional y las obligaciones y estándares internacionales aplicables, consolidando un Estado fuerte, institucional y sostenible en el tiempo.
– La próxima visita del Papa al Perú genera gran expectativa. ¿Qué significado tiene para nuestra diplomacia y qué oportunidades abre en el plano internacional?
La elección hace menos de un año de un nuevo Papa que ostenta también la nacionalidad peruana ha significado para nuestro país un hecho inédito de enorme relevancia histórica.
Por ende, la anunciada visita del Santo Padre a su nación adoptiva constituiría un gesto de máxima importancia por parte de la Santa Sede hacia el Perú. La presencia de León XIV en nuestro país reflejaría su estrecho vínculo afectivo con el pueblo peruano. Sería una visita pastoral, que trasciende lo estrictamente protocolar, ya que contribuiría a reafirmar el mensaje de paz, diálogo, reconciliación y unidad que su Santidad promueve en nuestro país y en el mundo. Ese lazo personal refuerza la cercanía histórica del Perú con la Santa Sede y otorgaría a la relación bilateral una dimensión excepcional.
Desde una perspectiva diplomática, esta es una visita que, al margen de consolidar aún más las relaciones bilaterales, permitirá fortalecer la presencia del Perú en espacios de diálogo sobre temas sociales y humanitarios, visibilizando una imagen apertura, diversidad y convergencia con valores universales. Al mismo tiempo, generará también un entorno favorable para impulsar iniciativas conjuntas en temas de interés global, donde el Perú puede desempeñar un papel activo y constructivo.
En la actual coyuntura política internacional, signada en parte por la influencia de la polarización y la intolerancia, que también afecta a las políticas internas, la visita de Su Santidad adquiere un valor excepcional, pues sin duda su mensaje de paz y diálogo contribuirá a que nuestra democracia transite por senderos de entendimiento y diálogo; es decir, en el marco de una convivencia armoniosa y pacífica entre peruanos de todas las sangres.
– En cuanto al mundo árabe, ¿qué pasos dará el Perú para fortalecer sus vínculos con Marruecos, considerando que en los últimos años la relación ha tenido altibajos, y de qué manera se proyecta mejorar la cooperación con los países árabes en general?
El Perú busca fortalecer su relacionamiento con los países árabes a través de un enfoque pragmático responsable y activo, que promueva principalmente un incremento del intercambio comercial y la captación de inversiones en sectores clave. Para ello, se vienen promoviendo encuentros bilaterales de alto nivel, participación peruana en foros y plataformas convocadas por países árabes, encuentros empresariales, entre otros. El Perú se presenta como un socio estable, confiable y con recursos estratégicos, mientras que los países árabes aportan capital, mercados y proyección internacional.
Respecto a Marruecos se vienen trabajando varios escenarios como el de cooperación en inteligencia, la exención del visado para ciudadanos marroquíes que sean portadores de visa Schengen o estadounidense, acuerdos entre agencias de cooperación técnica internacional y la cooperación en materia de seguridad alimentaria. Asimismo, se tiene prevista la realización de la VIII Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas durante el segundo semestre del presente año, en la ciudad de Rabat.
Por otro lado, el Perú manifiesta su interés en profundizar la relación económico-comercial bilateral, para lo cual ha planteado el inicio de negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Marruecos.
En el plano político, el Perú ha mantenido en los últimos años una posición de respaldo a las gestiones del Enviado Especial de las Naciones Unidas para la Cuestión del Sáhara Occidental, en consonancia con el principio de libre determinación de los pueblos y con el marco del derecho internacional.
– Se ha mencionado el interés de países extranjeros en invertir en el puerto de Corio. ¿Qué avances concretos existen y qué impacto tendría este proyecto en la proyección internacional y económica del Perú?
El proyecto del megapuerto de Corío muestra avances institucionales y técnicos que respaldan su viabilidad y proyección estratégica. En ese marco, el 8 de agosto de 2025, la Autoridad Portuaria Nacional (APN) otorgó al Consorcio Hub Corío Megapuerto del Sur la Viabilidad Técnica Temporal Portuaria, bajo un esquema de inversión privada similar al del puerto de Chancay, abriendo el plazo de tres años para la elaboración de los estudios de ingeniería, ambientales y económicos requeridos para su evaluación definitiva. Sin perjuicio de ello, la APN informó que la realización de los mencionados estudios está abierta a otras posibles empresas interesadas.
En el plano institucional, se ha suscrito un Convenio de Cooperación entre el Gobierno Regional de Arequipa, APN y ProInversión, con participación del MTC. Asimismo, la APN ha elaborado el Estudio de Demanda de la Zona Sur del Perú y ha iniciado trabajos para la definición del Plan Maestro del terminal, con proyecciones a 30 años. El proyecto se enmarca en el Plan Nacional de Desarrollo Portuario que reconoce a Punta Corío como Área de Desarrollo Portuario y lo posiciona como el único proyecto con viabilidad técnica en dicha zona.
Paralelamente, el gobierno regional ha iniciado gestiones de promoción de inversiones, bajo el esquema de Asociación Público-Privada (APP), con la Embajada de los Estados Unidos. Asimismo, se conoce del interés de capitales de la India, vinculado al acceso de minerales críticos, la oferta agroexportadora peruana y el potencial de Corío como eje de integración regional hacia Bolivia, Brasil, Argentina y Chile, incluyendo la proyección de un corredor marítimo directo con el puerto indio de Visakhapatnam.
– Con el término del actual gobierno el 28 de julio, ¿qué proyecciones deja la Cancillería y cuál considera que será el legado de su gestión en política exterior?
Creo que puede ser pretencioso hablar de legado. En estos meses lo que estamos haciendo es fortalecer nuestras relaciones externas, recuperando algunos principios que nos parecen fundamentales para consolidar nuestra soberanía, atender a la crisis de seguridad y continuar creciendo, al tiempo de organizar un proceso electoral democrático, libre y transparente.
La política exterior es una política de Estado, centrada en alcanzar nuestros intereses permanentes sobre la base de nuestras potencialidades.




