El ahora excanciller dejó el cargo tras expresar su desacuerdo con la decisión del Gobierno de postergar la adquisición de aeronaves militares.
El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, presentó su renuncia irrevocable al cargo en medio de la controversia generada por la decisión del Gobierno de postergar la compra de aviones de combate F-16.
La dimisión fue comunicada mediante una carta dirigida al presidente José María Balcázar, en la que el diplomático expresó su “completo desacuerdo” con el cambio de postura adoptado por el Ejecutivo en un tema que calificó como estratégico para la seguridad nacional.
De Zela cuestionó que la decisión de aplazar el proceso, pese a que ya existían compromisos previos, podría afectar seriamente los intereses del país y su credibilidad frente a socios internacionales. En esa línea, advirtió que la medida genera incertidumbre en torno a la política exterior y de defensa del Perú.
Además, el excanciller confirmó públicamente que su salida responde directamente a esta discrepancia, señalando que el cambio de decisión política hace inviable su permanencia en el cargo. Incluso, en declaraciones posteriores, sostuvo que la situación compromete la confianza en el país dentro de procesos de negociación internacional.
La renuncia de De Zela no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de tensiones dentro del Ejecutivo, donde otros altos funcionarios también han mostrado su desacuerdo con la postergación de la compra de los aviones, considerada una operación clave para la modernización de las Fuerzas Armadas.
Este episodio evidencia una nueva crisis política en el Gobierno, marcada por diferencias internas en torno a decisiones estratégicas. Mientras tanto, se espera que en las próximas horas se anuncie al reemplazo en la Cancillería, en medio de un escenario de incertidumbre tanto en el ámbito político como en el internacional.



