21 de julio de 2026

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Carlos Adrianzén: “Después de años de gobiernos de izquierda, el daño al aparato estatal es muy difícil de revertir”

Keiko está recibiendo de Balcázar y sus secuases varias bombas de tiempo, advierte economista Carlos Adrianzén

 

VALERIA PONCE

El economista y analista político Carlos Adrianzén advierte que el gobierno de Keiko Fujimori hereda un severo deterioro institucional producto de años de gestiones de izquierda, con elevados niveles de corrupción burocrática.

 

—¿Cuál es el principal problema que hereda el gobierno de Keiko Fujimori y qué reforma económica concreta debería aprobarse primero?

En primer lugar, se acostumbra a decir que la situación económica del país está muy bien en la actualidad y que, por lo tanto, Keiko tiene todo lo que necesita para hacer que las cosas resulten aún mejores para la mayoría de los peruanos. Esto no es cierto, hay muchísimos problemas, algunos de los cuales son tremendamente difíciles de resolver y tomará años corregirlos. Pero no rehúyo la pregunta: ¿cuál es el problema primordial? Se debe a que, después de años de gobiernos de izquierda, donde incluso una agrupación filosenderista llegó a competir por el poder, el daño al aparato institucional, a lo que se llama la gobernanza estatal, ha sido muy difícil de revertir. Cuando comenzaron los gobiernos de izquierda, Perú ya tenía índices estimados de corrupción burocrática altos; en la actualidad son desproporcionadamente altos. El nivel de corrupción que hay hoy en Perú nunca se había visto desde que se mide, y ya alcanza niveles propios de países como México o Bolivia, lo que implica un enorme freno para la economía. […] Además hay una debilidad institucional muy grande, donde no se regula, se abusa, no se cumple la ley y, por lo tanto, la informalidad es rampante. La corrupción y el incumplimiento de la ley también hacen que la eficacia del Estado sea bajísima: el Estado peruano ni siquiera ha sido capaz, hace pocas semanas, de llevar adelante un proceso electoral creíble. Adicionalmente, están la seguridad ciudadana, el estado de la salud pública y el estado de la educación. Mientras la señora Keiko no resuelva los problemas de gobernanza, cualquiera que sean sus ministros o sus programas, se van a ver trabados por este deterioro institucional causado por los gobiernos de izquierda.

 

—Si el problema de fondo es institucional, como usted plantea, ¿cuál sería la ruta para resolverlo y por dónde debería empezar el nuevo gobierno?

En primer lugar, si usted quiere acabar con la corrupción, tiene que entender que, no solo en el Perú sino en toda América Latina, el gran antídoto contra la corrupción es aumentar la libertad política y económica, para que estos casos puedan tener un debido proceso y se limpien. Pero mientras no tengamos una judicatura limpia, y no la tenemos, y mientras no tengamos organismos reguladores y ministerios capacitados, esto es muy difícil. El gobierno comienza con una colección de bombas de tiempo y trabas que deberá resolver siquiera para volver a crecer a los ritmos altos que ha tenido.

 

—¿Es viable una reforma institucional y judicial de fondo en el corto plazo, o el sistema político actual lo impide?

Lo primero que hay que hacer es limpiar la corrupción burocrática, y eso se logra fundamentalmente con mayor libertad, que a su vez permite descubrir a quienes han estado coimeando o tolerando la corrupción en todo el Perú. Nótese un detalle, internacionalmente se sabe que, mientras más pobre es una región, más corrupción hay. Por lo tanto, es lógico entender que los lugares más pobres son los más corruptos. […] Mientras Keiko no corrija eso, sus posibilidades de éxito serán mucho menores.

 

—¿Existe certeza sobre el verdadero tamaño de la deuda pública que hereda Keiko Fujimori, o hay razones para dudar de las cifras oficiales?

Tiene un severo problema fiscal. La deuda ha crecido mucho y, como siempre sucede cuando uno llega a un lugar nuevo, el verdadero tamaño de la deuda recién se va a conocer. Ya se ha revelado en medios peruanos que la pérdida de Petroperú ha sido maquillada por su actual administración. ¿De qué tamaño es realmente la deuda pública? Las cifras, sin auditoría, nos enfrentan a una enorme incertidumbre. Lo mismo ocurre con el déficit fiscal y con el tamaño real de la recaudación y el gasto. La señora Fujimori tiene que llegar, ordenar y saber la verdadera magnitud de estos problemas, que es mucho mayor de lo que normalmente se acepta. Eso le ha pasado también a Milei en Argentina, que no ha podido resolverlo del todo, o le pasa a Chile. En el Perú es altamente probable que los problemas sean muchísimo más grandes de lo que hoy aceptamos.

 

—¿Qué responsabilidad tiene el manejo de Petroperú en ese problema de deuda oculta, y qué haría usted concretamente con la empresa?

A Petroperú hace rato se le debió liquidar, y tiene que haber responsables de que fondos de salud, educación y seguridad hayan sido asignados, vía acumulación de deuda, a una entidad que es un desastre empresarial y que no tiene ningún valor estratégico, porque la mayor parte del petróleo o los combustibles que negocia son importados. Debe investigarse si, además, está repleta de corrupción. Yo, personalmente, lo he dicho muchas veces, Petroperú es una empresa que es inmoral mantener, como decía el exministro Arista, y que debió liquidarse hace varios años, posiblemente hace diez. No aporta nada, cuesta mucho y nos deja una deuda que en realidad no conocemos, porque las cifras son dudosas. Yo la liquidaría, de acuerdo a ley, pagando la jubilación o la liquidación a los trabajadores y dejando a los acreedores en la debida cola. Los activos que tengan valor comercial deben realizarse, y esos recursos deben asignarse a educación, salud y seguridad ciudadana. Es poco moral mantener Petroperú. Hay gente que dice: «hay que ponerle más deuda al pueblo». Pero la deuda peruana ya es muy alta; así la deuda fuera cero, no gastaría ni un sol de los contribuyentes en una empresa que no tiene pies ni cabeza, que solo produce pérdidas y que debe ser liquidada. Repito, debe ser liquidada. Pero es una decisión políticamente impopular, y un montón de señoritos viven de esa empresa, viven del pueblo.

 

—¿Qué política concreta debería aplicar el gobierno para reducir la informalidad, que hoy supera el 70%?

Para empezar, sepa usted que la informalidad es la mezcla de exclusión con incumplimiento. Para bajarla hay que hacer que la ley sea más sencilla y que no se excluya a nadie por corrupción o por tráfico de influencias. Para eso, la señora Keiko debe cumplir con su ofrecimiento de campaña, que era, en lo grueso, limpiar y ordenar la institucionalidad. […] Es importante que todos los peruanos apoyemos que el fenómeno de El Niño sea enfrentado de la mejor manera posible, pero lo que está recibiendo del señor Balcázar y sus secuaces es una bomba de tiempo. […] ¿Cuántas bombas de tiempo está dejando ese gobierno?

 

— ¿Cuál debería ser la principal preocupación de Fujimori de cara a atraer inversión?

Básicamente debe estar muy preocupada porque la situación económica que ha heredado es mala. Tiene que enfocarse, en primer lugar, en respetar la autonomía del Banco Central para que la inflación se mantenga baja. Es importante atraer inversiones y asignar recursos hacia las defensas frente a un mega fenómeno de El Niño, y hacer todo lo posible para que la inversión se recupere. Pero en un país corrupto, con una institucionalidad debilitada, no basta con que el presidente invite o el ministro salga de viaje a ofrecer el país. Se requiere que el país no sea un país tramposo. Con la corrupción que hoy tiene, el incumplimiento de la palabra empeñada y una eficacia gubernamental comprobadamente baja según el propio Banco Mundial, no basta con salir a ofrecer inversiones. O sea, primero, y volvemos al punto de partida, hay que limpiar y ordenar. No basta con decir «venga, invierta en mí», porque nadie les cree; Perú es un país poco prestigioso, aunque, claro, en comparación con América Latina somos de los que más crecen y de los más estables y eso da una idea de qué tan mal está América Latina.

 

—¿Qué debería lograr el gobierno de Fujimori durante el primer año de gestión?

Tengo la impresión de que con un manejo adecuado nos tomará tres años para estabilizar la economía y, con eso, poder alcanzar un nivel de crecimiento más alto. En este momento la presidenta no sabe realmente cómo estamos, se ha mentido mucho. […] Mientras no limpie, insisto, no tiene ninguna posibilidad de tener un éxito significativo. Puede tener un crecimiento mediocre como el actual, pero eso no reduce la pobreza. La pobreza se reduce con crecimientos mayores al 7, y no es el caso, porque en los años pasados la inversión ha sido muy baja.

 

 

 

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