26 de setiembre de 2026

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Carlos Amézaga: Dichos inútiles: aforismos que muerden y sonríen

Una velada literaria en Ccori Wasi con humor, sabiduría y nostalgia

Ricardo Sánchez Serra

El Grupo Editorial Estación La Cultura presentó en el Centro Cultural Ccori Wasi de Miraflores, el libro Dichos inútiles de Carlos Germán Amézaga. La cita congregó a escritores, académicos, diplomáticos y amantes de la literatura, en una noche que demostró cómo lo aparentemente pequeño o “inútil” puede convertirse en un espejo para reflexionar sobre nosotros mismos.

El narrador y docente universitario Roberto Reyes Tarazona abrió la conversación con una lectura crítica y apasionada, destacando que los aforismos de Amézaga son “un espejo incómodo pero sonriente”, capaces de incomodar y al mismo tiempo provocar una sonrisa cómplice.

Reyes subrayó que “los aforismos de Amézaga revelan a un autor que observa el mundo con una lucidez desencantada pero profundamente lúdica, capaz de detectar el absurdo en las normas establecidas”.

El exministro de Cultura, embajador Alejandro Neyra, resaltó la dificultad y el valor de condensar sabiduría en frases breves, comparando la obra con los dichos de Luder de Julio Ramón Ribeyro, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna y las Analectas de Confucio. “Es un libro para tener en la mesa de noche -dijo- no para dormirse, sino para encontrar una idea que nos acompañe antes de cerrar los ojos.”

Neyra resaltó que “condensar en una frase algo que sea al mismo tiempo inteligente, curioso y gracioso no es tan sencillo como parece; es como la poesía, que en realidad es difícil de escribir.”

LA VOZ DEL AUTOR

Con sencillez y gratitud, Carlos Germán Amézaga agradeció al Centro Cultural Ccori Wasi, a la Universidad Ricardo Palma, a sus presentadores y al Grupo Editorial Estación La Cultura. Reconoció también el aporte de Brenda Román, cuyas ilustraciones dieron vida a los textos.

El autor confesó que el libro nació en la pandemia, cuando decidió escribir cada noche una frase, lo primero que le viniera a la mente. Así acumuló cerca de 600 textos, de los cuales se seleccionaron 100 para esta primera edición. “Quizás por eso les llamé inútiles -explicó-, porque muchos quedaron fuera. Pero estos fragmentos son fruto de esos días de encierro, de estados de ánimo, de pensamientos atrapados al vuelo.”

Con humor, citó uno de sus aforismos: “Miento, luego existo.” Y añadió: “En verdad, este libro también es una mentira… está ahí, pero pueden creerlo o no.”

Amézaga compartió además reflexiones sobre el paso del tiempo y la nostalgia: “Llevo el atardecer de mi vida a medias contento, no solo por lo que hice, que está bien, sino por lo que dejé de hacer y ya no hay cómo recuperarlo.” Finalmente, se definió con humildad: “Siempre me he considerado un diplomático que escribe. Ahora que estoy acabando mi vida diplomática, probablemente ya pase a ser más escritor que diplomático, porque quiero dedicarme a esto el resto de los días que me queden.”

LA MIRADA DEL EDITOR

El editor de Estación La Cultura recordó que el manuscrito original contenía cerca de 600 textos y que el reto fue seleccionar un número manejable. “El aforismo en el Perú no es un género muy trabajado, pero lo que nos interesó fue que este texto era profundamente humano, humorístico y autoreflexivo”, señaló.

Destacó además la decisión de acompañar la edición con ilustraciones, para hacerla más cercana y atractiva. “Estamos muy orgullosos de este libro -dijo-, porque consideramos que es una obra que aporta y que puede llegar a muchos lectores.”

La presentación concluyó con un brindis y la invitación a descubrir en Dichos inútiles un juego de espejos donde el lector se reconoce en aquello que suele ocultar. Los aforismos muerden, incomodan, pero también hacen sonreír con la complicidad de quien se sabe descubierto.

Como dijo Amézaga: “Avanzamos firmes hacia el ocaso, pero gracias a páginas como estas lo hacemos practicando un optimismo a toda prueba.”

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