20 de julio de 2026

|

Lima: Cargando...

Carlos Herrera Descalzi: “El daño en Petroperú ya es irreversible y lo estamos pagando todos los peruanos”

Gobierno de Keiko Fujimori debe hacer una reestructuración total, señala exministro de energía Carlos Herrera Descalzi

 

VALERIA PONCE

Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas, analiza el estado real de Petroperú tras el primer desembolso de US$ 500 millones, siendo el primer tramo de una línea de financiamiento de hasta US$ 2.000 millones autorizada mediante un Decreto de Urgencia.

 

– ¿El daño económico de Petroperú ya es irreversible? ¿Quién lo terminará pagando es el ciudadano peruano?

Ya nos perjudicaron a todos. Cuando el Estado tiene que gastar fondos que debieran estar dedicados a otras cosas en un caso como el de Petroperú, nos está perjudicando a todos. Esos miles de millones de dólares que se han desperdiciado son miles de millones que hubieran sido mejor utilizados en educación, salud, seguridad e infraestructura. Eso ya se perdió, no hay ninguna duda. La empresa tiene como propietario al Estado. Si un empresario se mete a una empresa que no es rentable, tiene que poner el dinero necesario para que, aminorando la deuda, la empresa pase a ser rentable. Pero ese dinero es perdido y eso ya le pasó a Petroperú. Eso es ineditable. La cantidad perdida será menor en tanto y en cuanto la empresa opere lo más eficientemente posible.

 

¿Hay un responsable identificable en el colapso de Petroperú?

No es una sola persona. Es una cadena, porque es un proceso que ha tenido bastante tiempo. Para saberlo se requiere una auditoría que mire las decisiones tomadas dentro de la empresa. Hay un acta de una reunión de la Comisión de Economía o de Presupuesto del Congreso de la República de fines del año 2013. He tenido oportunidad de leer. En esa acta se presentaron los ministros del sector y de Economía y Finanzas, y convencieron a la comisión de que invirtiera una cantidad que llegaba a los 3.500 millones de dólares. […] Para haber llegado a esa situación se tendría que haber tenido una ingeniería básica y los estudios que demostraban que esa era la solución. Nunca vi esos estudios. Espero que existan. Lo que recuerdo haber leído en el acta es que se habla de una TIR de 9,6%. Es bajísimo para una empresa petrolera. Estaban haciendo un proyecto donde cualquier resbalón iba a tener problemas económicos.

Cómo esos 3.500 millones se fueron convirtiendo en 6.000 millones y luego en una deuda de 8.000 millones es otra cosa que también hay que averiguar. Por eso pienso que se requiere una auditoría forense. Esas decisiones no salen de los políticos. Tienen que haber nacido de la empresa. Entonces habría que ver cómo salieron esas cifras y por qué se aprobaron. Me contaron que alguien llega al directorio, decide cambiar las condiciones, no sé en base a qué, y para el proyecto como un año, dos años. Parar un proyecto que está en ejecución es un error gravísimo. Además, construir una refinería que es 95% nueva montándola sobre una refinería vieja es un absurdo. La consecuencia de todos esos criterios es la situación que tiene hoy Petroperú. El Perú tiene derecho a saberlo y un nuevo gobierno debería interesarse en qué fue lo que sucedió, porque las consecuencias, de todas formas, hay que pagarlas.

 

– ¿La inestabilidad política de estos años influyó directamente en el deterioro de Petroperú?

Los daños de Petroperú se produjeron entre el 2014 y el 2021. Más allá del 2021, la responsabilidad es no haber resuelto un problema donde ya había un daño causado y se siguió dejando que continuara. Pero el problema se causó entre esos años. Hemos tenido ocho gobiernos en diez años, sabe Dios cuántos ministros. Un ministro estaba entrando y al poco tiempo estaba saliendo. Es imposible construir algo así. Lo que me queda como imagen descriptiva de estos cinco años, del 2021 al 2026, es que los directorios se quejaban de que los ministros no los recibían, pero en cambio al sindicato lo recibía la presidenta de la República. Entonces los directores tendrían que haber entendido que estaban de más, que no tenían ninguna autoridad real, que los habían puesto ahí como chivos expiatorios.

 

– El Estado ha autorizado hasta US$ 2.000 millones para Petroperú, con un primer tramo de US$ 500 millones. ¿Es un rescate real o se está postergando una quiebra inevitable?

Son dos temas diferentes. Por un lado, hay una refinería que se construyó a un costo altísimo, con préstamos basados en que el propietario era el Estado peruano. Ese es un problema separado, que no está resuelto y que es necesario resolver. Petroperú, operativamente, debiera poder dar resultados positivos, porque lo más importante de su negocio es que la refinería de Talara compra crudo. El Perú requiere el equivalente a unos 250.000 a 300.000 barriles por día y solo produce 20.000 a 40.000. La refinería toma esa materia prima importada y la convierte en gasolina, diésel, etc. Esa es una operación rentable, descontados todos los costos, le queda una utilidad que, según las condiciones, puede ir de 10 a 12 dólares por barril, en algunos momentos 15, y en momentos excepcionales, como la época de la guerra en Ucrania, llegó a 60. Con 10 a 12 dólares el barril no se recupera la inversión, pero sí se tienen ingresos netos positivos operativos. Con 10 y 12 dólares por barril, no alcanzaría para cubrir la deuda de 8.000 millones. Ese es un problema aparte, parte de esa deuda la tendrá que asumir el Estado y parte debería poder pagarla Petroperú, siempre y cuando la refinería opere bien. Lo que entendí del préstamo de los 2.000 millones de dólares es que era capital de trabajo para que la empresa pudiera operar. Petroperú expresó que no podía operar la refinería a plena capacidad porque no tenía dinero y solo estaba operando en mínimos técnicos, que son 60.000 barriles por día.

 

– ¿Los 500 millones son capital de trabajo para operar la refinería o irán a cubrir la deuda acumulada?

No. No deberían ser para eso. Lo que entendí es que el mecanismo diseñado a través de Proinversión busca asegurar que ese dinero sea equivalente al capital de trabajo para que la empresa pueda operar. Quedan algunas incógnitas. He podido conversar con gente especializada en el tema técnico y me dicen que tienen sus dudas de que la refinería pueda dar realmente los 95.000 barriles por día, que habría un problema de naturaleza técnica. Ese es un tema que hay que investigar. Si teniendo el capital no alcanzan esa cifra, habrá que preguntar cuál es la razón. Creo que hay muchas incógnitas que se han quedado en Petroperú. El conocimiento que tiene la gente interna de la empresa, lo que llaman el deep state de la empresa, es la que conoce esos temas, y quizás nunca fueron transferidos al directorio. Los directorios que han pasado por ahí recibieron verdades a medias. Esa es una de las razones por las cuales hasta ahora no se ha resuelto el problema. Pero principalmente porque al gobierno le ha faltado la capacidad de tomar el toro por las astas, sabiendo que el daño ya está hecho, que la refinería ya contrajo una deuda y se construyó ineficientemente. Esa construcción ineficiente y la deuda contraída son un daño ya irreversible.

 

– ¿Cómo está Petroperú hoy, con esos primeros 500 millones ya aportados? ¿Se puede decir que está encaminada a la estabilidad?

Prefiero ser bastante conservador. Manejar una empresa petrolera requiere conocimiento técnico. Antes la manejaba un directorio; ahora la maneja Proinversión, con un directorio que le reporta. No sé si ese directorio o Proinversión, seguramente que no, tienen la capacidad técnica para entender cuáles son los problemas reales. Si el hecho de no alcanzar los 95.000 barriles por día fuera solo un límite económico, falta de capital de trabajo para comprar el crudo, eso me parece un poco difícil de creer como única explicación. Podría haber razones ocultas de naturaleza técnica o de diseño. Como Petroperú nunca ha sido una empresa transparente y siempre ha dicho para afuera lo que quiere que escuchen, prefiero esperar. Cuando tengan el capital deberían producir los 95.000 barriles por día. Si no los producen, ahí viene el tema de otra naturaleza.

 

– ¿Qué debería hacer el próximo gobierno en sus primeros 100 días para que Petroperú no colapse?

El próximo gobierno tiene que llegar con un plan listo. Con el equipo, sabiendo lo que va a hacer, habiéndolo pensado y analizado bien para poderlo ejecutar. Porque si se le pasa el tiempo, vamos a estar en lo mismo. Lo que recomendaría es primero poner un directorio de nivel a la empresa, no estarlo cambiando a cada momento, y darle las remuneraciones que corresponden para que se dediquen a esa tarea. Luego, hacer reformas en Petroperú, que son muy difíciles por el marco legal existente, mediante una ley especial que le permita reestructurar la empresa. No es necesario contratar ninguna compañía extranjera. Basta con gente que sepa de petróleo, y en el Perú hay mucha gente que ha salido de la propia Petroperú, de las empresas privadas, jubilada, pero con una enorme experiencia. Con ese capital humano, reestructurar Petroperú y tener claras las cifras, cuánto se va a poder recuperar y cuánto es pérdida irreversible. Eso la nación tiene derecho a saberlo. Luego, tomar la decisión sobre el modelo, no importa si los propietarios son totalmente estatales, totalmente privados o una mezcla. Lo importante es mantener la red, que es la que asegura el abastecimiento al Perú. Lo que no se puede permitir es romper esa red. Si se privatiza alguna parte, los contratos deben obligar al privado a mantener las condiciones que representan seguridad energética para el país.

 

– Más allá de Petroperú, ¿qué tan expuesto está el Perú a una nueva crisis energética como la de marzo?

La situación de marzo tuvo dos componentes. El primero fue el daño al gasoducto que trae el gas de Camisea, que produce el 96% del gas del Perú. Cuando el ducto dejó de operar, nos dimos cuenta de cuánto dependemos de Camisea. El problema real no es el ducto, una falla en el ducto se repara, sino que dependemos de un solo yacimiento. Una vez que se agota, ya no se puede hacer nada. El segundo componente fue la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, que desbalanceó la oferta y demanda mundial de petróleo, generando escasez y subida de precios. Los gobiernos soltaron sus reservas estratégicas para que no hubiera desabastecimiento, y al alcanzarse un arreglo, esas reservas ya habían bajado a cerca de un 20%. […] Camisea ha sido una enorme defensa para el Perú. Mientras los grifos subían de precio, el gas no. Más de un millón de consumidores residenciales, más de 200.000 vehículos, la industria y la generación eléctrica han podido tener gas sin que suba de precio. El problema que viene es que tenemos que esforzarnos ahora para encontrar nuevo gas. Si no lo encontramos a tiempo, vamos a tener que importar, y el precio será más caro que Camisea. Esos escenarios se van a ver aparecer cerca de 2035. En temas de energía, estos problemas se tienen que anticipar con diez años y no lo estamos haciendo. El país ha estado en piloto automático desde el año 2016.

 

 

 

Scroll al inicio