El puerto impulsa el comercio, pero el distrito aún enfrenta carencias de servicios y problemas de conectividad.
El puerto de Chancay, con una inversión de US$3,200 millones de capital chino, busca posicionarse un eje clave para el comercio con Asia. Esta infraestructura podría revolucionar la economía de la costa central del Perú. Sin embargo, el contraste con el estado actual del distrito es evidente: mientras la infraestructura portuaria avanza, el desarrollo urbano y social de la zona sigue rezagado.
Con apenas S/1,000 anuales de presupuesto per cápita, Chancay enfrenta brechas notables frente a otros distritos que reciben entre S/2,000 y S/12,000, según datos del MEF e INEI. Esta situación resulta preocupante si se considera que la población local podría triplicarse en la próxima década. Pese a ello, la baja ejecución presupuestal de la provincia de Huaral, que no supera el 75%, complica aún más el escenario.
Uno de los mayores desafíos es el saneamiento: actualmente, las aguas residuales del distrito se vierten sin tratamiento al mar. La implementación de una planta de tratamiento es urgente, pero el Plan de Desarrollo Urbano 2024–2034, que contempla esta y otras mejoras, aún no ha sido aprobado oficialmente. Esto impide la expansión ordenada del distrito, especialmente en las 7,000 hectáreas reservadas para desarrollo industrial.
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Aunque se ha comenzado a recibir ingresos por rentas aduaneras gracias a la creación de una nueva aduana, el monto aún es limitado: S/3,7 millones anuales. No obstante, se estima que esta cifra podría multiplicarse si el puerto alcanza su proyección de 500,000 contenedores movilizados en 2027.
El puerto representa una gran oportunidad para dinamizar la agricultura de Huaral, donde solo el 2,3% de la producción se exporta. Productos como la palta y la mandarina, que dominan la superficie cultivada, podrían posicionarse mejor en el mercado asiático. A esto se suman cultivos de otras regiones como la uva, arándano y granada.
El reto es conectar eficazmente el puerto con las zonas productivas. Hoy, el acceso desde Lima y Callao puede tomar hasta 4 horas. Proyectos como el tren Lima–Barranca y la ampliación de la avenida Néstor Gambetta están en fase inicial.




