31 de marzo de 2026

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Chavín de Huántar: memoria de resistencia y lección contra el terror

Chavín de Huántar

Tudela, Beteta, Bákula y Tello evocan el sacrificio y la necesidad de transmitir la historia a las nuevas generaciones

Por: Ricardo Sánchez Serra

La presentación del libro que reúne testimonios sobre la toma de la residencia del embajador japonés en Lima en 1997 se convirtió en un acto solemne de memoria y reflexión. El evento reunió a protagonistas y voces clave que coincidieron en subrayar que la operación Chavín de Huántar fue un hito histórico que debe ser recordado como símbolo de disciplina, sacrificio y resistencia frente al terrorismo.

 El túnel y las negociaciones internacionales

El excanciller y exvicepresidente Francisco Tudela, uno de los rehenes durante los 126 días de cautiverio, ofreció un testimonio profundo sobre la complejidad de la operación y la fragilidad de las negociaciones.

Recordó que el titular de prensa que reveló la existencia de los túneles (“El túnel sí existe” del diario La República) “pulverizó las negociaciones” y cerró toda salida pacífica. “Ese titular no solo hizo público lo que ocurría, sino que colocó a los terroristas en una posición en la cual no podían perder cara. Los obligó a resistir y destruyó cualquier posibilidad de negociación. Fue el punto final, el que hizo imposible una salida pacífica”, afirmó.

Tudela explicó que los túneles no eran arbitrarios ni improvisados: “Su destino final estaba guiado desde el interior de la residencia. La operación militar tuvo una contraparte interna decisiva, con información precisa transmitida hacia fuera”.

Tudela destacó la labor del vicealmirante Luis Giampietri, también rehén, quien logró transmitir información vital hacia el exterior. “Giampietri, al ir recolectando datos y comunicarlos discretamente, hizo posible que los túneles tuvieran un destino seguro. Sin esa inteligencia interna, el éxito del rescate hubiera sido imposible”, señaló.

El excanciller relató con detalle las gestiones internacionales del presidente Alberto Fujimori. Primero en Toronto, donde se emitió un comunicado conjunto con Japón comprometiéndose a no usar la fuerza si la integridad de los rehenes era respetada. Luego en Santo Domingo, donde buscó asilo para los terroristas sin éxito.

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La clave llegó en La Habana. Tudela recordó que Fidel Castro aceptó otorgarles asilo temporal, aunque con reservas. “Castro les escribió una carta, que Serpa me mostró rodeado de sus hombres. Les otorgaba asilo por el tiempo que fuera necesario, pero sin exigirles rendición ni entrega de armas. No arriesgaba su prestigio de líder revolucionario, pero tampoco les daba una salida definitiva. Esa carta abrió una ventana de esperanza, pero no fue suficiente para quebrar la resistencia del MRTA”, relató.

El fracaso de las negociaciones, sumado a la presión internacional y al desgaste interno, llevó a que la operación militar se ejecutara como única alternativa viable.

 El Perú entero como rehén

Tudela fue enfático: “El país entero era rehén. Pensábamos que con la captura de Abimael Guzmán el ciclo había terminado, pero la toma de la Embajada japonesa demostró que el terrorismo seguía vivo. Fue el ataque terrorista más grande de nuestra historia por su impacto mediático y psicológico”.

Recordó que el rescate fue portada en los principales diarios del mundo -The New York Times, Washington Post, Le Figaro- y se convirtió en un hito internacional. “El Perú fue liberado por un esfuerzo que duró 126 días, con lealtad a la patria, heroísmo, entrega y ninguna colaboración con el enemigo”, aseveró.

Tudela también hizo un llamado a la conciencia colectiva: “La historia no se transmite por decreto, sino por convicción. Si no enseñamos lo que ocurrió, si no explicamos por qué fue necesario resistir, entonces el país estará condenado a repetir sus errores”. En ese sentido, subrayó que el terrorismo no solo se combate con armas, sino con memoria, educación y responsabilidad institucional. “La operación Chavín de Huántar no fue solo una acción militar: fue una afirmación de que el Perú no se rinde ante el chantaje ni la violencia”, concluyó.

 Claridad sobre Fujimori y la decisión política

La impulsora del proyecto editorial, Karina Beteta, habló con claridad sobre el papel del presidente Fujimori en el desenlace. Subrayó que la decisión política fue determinante para que la operación militar se llevara a cabo y que el libro refleja esa dimensión de liderazgo.

Beteta destacó que la publicación es un homenaje a la resistencia patriótica y un recordatorio de que la democracia se construye día a día. “La democracia se defiende y se construye cada día, igual que la paz y el futuro”, señaló, enfatizando que el terrorismo no puede tener cabida en el Perú del mañana.

 Un libro que hará historia

La historiadora Cecilia Bákula, coautora del libro, ofreció un discurso breve pero contundente. Subrayó que la obra no es simplemente un texto de historia, sino “un libro que hará historia”, porque recoge testimonios en primera persona de actores, testigos y gestores políticos que vivieron desde adentro el horror del terrorismo.

Recordó las palabras de Tudela en el conversatorio previo: “El Perú entero estaba siendo rehén de ese grupo armado”. Bákula enfatizó que las nuevas generaciones deben conocer estos hechos, porque la democracia, la paz y el futuro “se defienden y se construyen cada día”.

La historiadora reconoció el espíritu de cuerpo y la conducta patriótica de los rehenes, y agradeció a Tudela por ser “la imagen visible de esa resistencia inteligente y patriótica”.

El contraalmirante Carlos Tello, protagonista de la operación Chavín de Huántar, a su vez, agradeció la oportunidad de narrar una historia dolorosa que debe ser transmitida a quienes no vivieron esos años. Reconoció que su generación, marcada por el trauma, no quiso que los jóvenes cargaran con ese recuerdo, pero que ese silencio es peligroso: “Si uno no conoce su historia, está dispuesto a repetirla, y sería dantesco”.

Tello insistió en que la memoria de la operación debe ser transmitida a las nuevas generaciones para que nunca se repita la tragedia del terrorismo. “Con orgullo, pero con humildad, debemos recordar que nuestra victoria fue también la victoria del Perú”, concluyó.

Las intervenciones coincidieron en un mensaje central: la operación Chavín de Huántar fue un acto de heroísmo colectivo, marcado por disciplina, entrega y sacrificio. Pero también es una advertencia: el terrorismo es una amenaza que puede mutar y reaparecer, y la única manera de enfrentarlo es con memoria, unidad y responsabilidad democrática.

El libro presentado se convierte así en un testimonio histórico que no solo recuerda el pasado, sino que proyecta una lección para el futuro: la democracia y la paz no son conquistas definitivas, sino tareas que deben defenderse cada día.

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