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    ¿Constitución vigente, gobierno inmaculado?

    ¿Qué es una Constitución? ¿Para qué ha de servir? Según el modesto Diccionario Larousse, una Constitución, es la Ley Fundamental de una nación. También se le conoce como forma o sistema de gobierno, como también Estatuto con que se Gobierna.

    ¿Y para qué ha de servir? Una definición como ésta, podría ser la de cualquier país latinoamericano:

    “Fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes, la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico, social, justo y comprometido a impulsar la integración de la Comunidad Latinoamericana”.

    Por ello, cuando se oye decir que no hay razón para revisar y enmendar definitivamente la Constitución de un país, porque “es buena”, preguntamos: Si es tan buena, cómo es que hay demasiada corrupción y saqueo a las arcas del Estado.

    ¿Cómo puede el Estado, dar solución a todo lo explícito en el párrafo anterior, si el “personal” que es contratado, como el que no es contratado, (léase desde Presidente, Concejales hasta Senadores), en un alto porcentaje acaban con los dineros del país?

    Entonces, dejamos las cosas así y podríamos decir: ¿Es “buena” y que sigan robando?

    Nos jactarnos de que con las “enmiendas” es suficiente y no habría necesidad de más, pero esta maniobra es insuficiente. Y la prueba es, que a pesar de las “enmiendas”, cada día se roban más y más y cada día hay más injusticias.

    Pensar que al entrar en el desarrollo de éste programa -la Nueva Constitución- un país se paralizaría y se “rompería su tranquilidad”, es un argumento muy discutible. Porque es un “mal necesario”. Quien diga que un país está “tranquilo”, mientras se roban el dinero de la Población, no está diciendo las cosas en su real medida.

    El Rey David, en el Salmo 85, vers. 11, nos enseña algo que es indiscutible: “Que la Justicia y la Paz, van unidas”. No hay vuelta de hoja: Hay Justicia, hay Paz. No hay Justicia, jamás habrá Paz.

    Puede ser que haya una “aparente paz”.

    Por otra parte, pensar que en un país con bastante corrupción, la Constitución actual, no ha llevado a la quiebra a ese país, es una visión bastante estrecha. Y volvemos a preguntar: ¿Entonces que continúen saqueando al país?

    ¿Cómo es que no se pueda lograr que una Constitución revisada a fondo, contemplando las experiencias de tanto “chanchullo y soborno”, dé por resultado una Constitución que proteja, -como debe ser-, a la Población?

    A manera de ejemplo, cuando vamos a comprar una humilde banca o silla, no la aceptamos, si la silla cojea. Entonces, lo que se anda pidiendo, es que continuemos con nuestra Constitución “coja”. Y que mientras no nos caigamos y no nos reventemos la cabeza, la silla “coja” es” buena”.

    Hay que hacer una metodología, para lograr que la Constitución quede a la medida de la Población. Es decir, que sea positiva para el100% de la población. No a la medida de quienes hasta el día de hoy, la han hecho “coja” y “buena”, para tener escapes para sus fechorías. Y esta nueva Constitución se puede lograr, con una buena metodología y sin interrumpir la marcha del país.

    (*) Miembro A.I.E.L.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    ¿Qué es una Constitución? ¿Para qué ha de servir? Según el modesto Diccionario Larousse, una Constitución, es la Ley Fundamental de una nación. También se le conoce como forma o sistema de gobierno, como también Estatuto con que se Gobierna.

    ¿Y para qué ha de servir? Una definición como ésta, podría ser la de cualquier país latinoamericano:

    “Fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes, la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico, social, justo y comprometido a impulsar la integración de la Comunidad Latinoamericana”.

    Por ello, cuando se oye decir que no hay razón para revisar y enmendar definitivamente la Constitución de un país, porque “es buena”, preguntamos: Si es tan buena, cómo es que hay demasiada corrupción y saqueo a las arcas del Estado.

    ¿Cómo puede el Estado, dar solución a todo lo explícito en el párrafo anterior, si el “personal” que es contratado, como el que no es contratado, (léase desde Presidente, Concejales hasta Senadores), en un alto porcentaje acaban con los dineros del país?

    Entonces, dejamos las cosas así y podríamos decir: ¿Es “buena” y que sigan robando?

    Nos jactarnos de que con las “enmiendas” es suficiente y no habría necesidad de más, pero esta maniobra es insuficiente. Y la prueba es, que a pesar de las “enmiendas”, cada día se roban más y más y cada día hay más injusticias.

    Pensar que al entrar en el desarrollo de éste programa -la Nueva Constitución- un país se paralizaría y se “rompería su tranquilidad”, es un argumento muy discutible. Porque es un “mal necesario”. Quien diga que un país está “tranquilo”, mientras se roban el dinero de la Población, no está diciendo las cosas en su real medida.

    El Rey David, en el Salmo 85, vers. 11, nos enseña algo que es indiscutible: “Que la Justicia y la Paz, van unidas”. No hay vuelta de hoja: Hay Justicia, hay Paz. No hay Justicia, jamás habrá Paz.

    Puede ser que haya una “aparente paz”.

    Por otra parte, pensar que en un país con bastante corrupción, la Constitución actual, no ha llevado a la quiebra a ese país, es una visión bastante estrecha. Y volvemos a preguntar: ¿Entonces que continúen saqueando al país?

    ¿Cómo es que no se pueda lograr que una Constitución revisada a fondo, contemplando las experiencias de tanto “chanchullo y soborno”, dé por resultado una Constitución que proteja, -como debe ser-, a la Población?

    A manera de ejemplo, cuando vamos a comprar una humilde banca o silla, no la aceptamos, si la silla cojea. Entonces, lo que se anda pidiendo, es que continuemos con nuestra Constitución “coja”. Y que mientras no nos caigamos y no nos reventemos la cabeza, la silla “coja” es” buena”.

    Hay que hacer una metodología, para lograr que la Constitución quede a la medida de la Población. Es decir, que sea positiva para el100% de la población. No a la medida de quienes hasta el día de hoy, la han hecho “coja” y “buena”, para tener escapes para sus fechorías. Y esta nueva Constitución se puede lograr, con una buena metodología y sin interrumpir la marcha del país.

    (*) Miembro A.I.E.L.C.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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