La salud pública en el Perú enfrenta hoy una emergencia provocada no por desastres naturales ni por condiciones externas, sino por decisiones políticas erráticas y negligentes tomadas directamente desde el despacho del ministro de Salud, César Vásquez.
El incremento injustificado de precios en la compra de insumos médicos esenciales, como el suero fisiológico, no solo ha generado un daño económico millonario, sino que ha puesto en grave riesgo la vida y la salud de miles de peruanos.
En el centro de esta crisis está una gestión incapaz de garantizar el abastecimiento básico para hospitales y centros de atención primaria, lo que ha derivado en compras a precios inflados, desabastecimiento generalizado y un impacto brutal en los pacientes, especialmente en los sectores más vulnerables.
INCREMENTO DE PRECIOS
Uno de los ejemplos más contundentes de esta mala gestión es la compra de suero fisiológico a precios que superan en más de cuatro veces el valor real de mercado. Documentos oficiales revelan que el suero de un litro, que técnicamente debía adquirirse a S/2.98, fue comprado a S/12.79 por unidad.
Esta situación no es atribuible a una falta de proveedores, ni a un incremento global de precios: es consecuencia directa de la incapacidad del ministro César Vásquez para liderar una política de abastecimiento responsable y técnica.
IMPACTO EN PACIENTES
Mientras los funcionarios desde sus despachos justifican compras sobrevaloradas, en los hospitales de todo el país se vive una realidad alarmante. La falta de suero fisiológico está comprometiendo tratamientos básicos, postergando cirugías, afectando procesos de hidratación de pacientes críticos y elevando los riesgos en procedimientos de emergencia.
Pacientes de escasos recursos, que dependen exclusivamente de los servicios públicos de salud, se ven obligados ahora a adquirir insumos por su cuenta, en farmacias privadas donde, debido al desabastecimiento, los precios también se han disparado. El costo de un frasco de suero, que antes rondaba los S/3 o S/4, hoy puede superar los S/10 o S/12, lo que representa una carga económica imposible de asumir para muchas familias peruanas.
La gestión deficiente de César Vásquez ha generado que los más pobres paguen, con su salud y su bolsillo, el precio de la ineficiencia gubernamental.
SE AGRAVA DESASTRE
El problema no se limita al sobreprecio. La decisión política de mantener cerradas las plantas de Medifarma, el principal laboratorio nacional que proveía más del 90% del suero fisiológico del país, ha sido otro factor decisivo en la agudización de esta crisis.
Pese a que las plantas cumplían con una función estratégica en la seguridad sanitaria nacional, el ministro Vásquez optó por paralizar su operación sin una justificación técnica clara, provocando una ruptura en el suministro interno de uno de los insumos médicos más necesarios.
De este modo, el sistema nacional de salud quedó expuesto a la necesidad de comprar en el extranjero, en condiciones de emergencia, sin capacidad de negociación y pagando precios exorbitantes.
CONSECUENCIAS
La crisis del suero fisiológico no puede ser interpretada como un error aislado o como un problema de gestión menor. Es el reflejo de una falta total de planificación y de liderazgo técnico en el Ministerio de Salud, bajo la conducción de César Vásquez.
Los resultados están a la vista: hospitales desabastecidos, precios inflados, pacientes desprotegidos y una ciudadanía cada vez más desconfiada de las instituciones públicas encargadas de velar por su bienestar.
EL PACIENTE ES LA VÍCTIMA
La negligencia de la gestión de César Vásquez ha tenido como principal víctima a los pacientes. El derecho a una atención médica digna ha sido gravemente vulnerado. Hoy, acceder a un procedimiento básico como una hidratación intravenosa se ha convertido en un lujo para muchos ciudadanos.
La falta de suero fisiológico en hospitales públicos es solo la punta del iceberg. El incremento de precios en otros insumos médicos y medicamentos amenaza con extender la crisis a múltiples áreas de la atención sanitaria, desde las emergencias hasta las unidades de cuidados intensivos.
Cada decisión errática, cada compra sobrevalorada y cada planta cerrada sin motivo técnico tiene un rostro humano: es el niño que no recibe atención oportuna, la madre que debe endeudarse para comprar medicamentos, el anciano que ve postergada su cirugía urgente.
ALERTA
Frente a este panorama, resulta imprescindible:
– Exigir la inmediata rendición de cuentas al ministro César Vásquez por las decisiones que llevaron a esta crisis.
– Reactivar la producción nacional de suero fisiológico y otros insumos esenciales, para asegurar un suministro estable y a precios razonables.
– Auditar todas las compras realizadas durante esta gestión.
– Restablecer un enfoque técnico y no político en las áreas críticas del Sector Salud, garantizando que las decisiones estén orientadas por criterios de salud pública y no por intereses particulares.
La salud pública no puede seguir siendo rehén de la improvisación y la mediocridad. Cada sol malgastado es un paciente que queda sin atención. Cada insumo sobrevalorado es una oportunidad perdida para salvar vidas.




