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Domingo, Enero 17, 2021

De la incertidumbre política a la racionalidad de la gobernabilidad

Tenemos que reducir las incertidumbres políticas si queremos asegurar la democracia como un sistema de libertades y tolerancia y, desde luego, la elevada racionalidad de un buen gobierno de unidad nacional. Una manera de lograrlo es convocando a un Gobierno de ancha base compuesto por Ministros de gran formación académica, dialogantes, demócratas y gran emoción social sean éstas, de izquierda o derecha ilustrada, pero nunca proveniente de una bruta y achorada.

En esta línea de racionamiento, hizo bien el Presidente de la República Sagástegui designar como primera ministra a la magister sanmarquina: Violeta Bermúdez, una académica de fuste y elevada sensibilidad humana.

La diferencia entre un Presidente ilustrado y Ministros de elevado de nivel académico en relación a sus antecesores es evidente y de lejos es la mejor opción. Entonces, la ilustración más caracterizada nos hace sentir más halagados en la medida que será un Gobierno de consensos, sensibilidad y buen Gobierno.

Nada más prodigioso para el pueblo peruano reducir a su mínima expresión el nivel de la confrontación irracional por inútil. Entonces, está en nosotros, repensar la necesidad de emitir nuestro voto con gran responsabilidad para elegir a los más ilustrados de la Nación. A más ilustración más racionalidad de los actos de gobierno y por ende, más justicia social.

El Presidente Sagástegui tiene en sus manos la responsabilidad de materializar una transición pacífica y ordenada de un gobierno a otro, porque cercano está el tiempo en que el pueblo elegirá a un nuevo mandatario de la Nación y toda la representación nacional para el Congreso de la República.

Estas elecciones libres y generales expresarán su voluntad mayoritariamente en una situación excepcional, pocas veces vista en la historia nacional. Pero queda en el ideal del pueblo peruano la materialización de sus aspiraciones más esperadas: Seguridad ciudadana, salud, educación de calidad, trabajo, justicia, desarrollo y prosperidad para todos los peruanos. Dios está con el pueblo y escucha al alma sana indignada que clama justicia social, decencia y honradez en el uso de los recursos públicos.

Nunca más, las confrontaciones e intolerancias que le hicieron mucho daño al país y resultan estériles para el propósito de reconstruir una Nación con valores. No obstante dada las circunstancias extraordinarias de gran inestabilidad política, urge por la salud moral de la Nación expectorar para siempre del poder político, a los partidos y empresarios granujas que hicieron del Estado peruano un botín para sus repartijas inmorales.

No por algo, nuestra juventud gallarda, heroica y pletórica de ideales salió a las calles a protestar contra el estado de cosas tóxicas y mafiosas. A ellos les respondieron con una brutal represión con el resultado de desaparecidos, heridos y la pérdida de dos valiosas vidas.

Honor y gloria a estos valerosos jóvenes que ofrendaron sus vida por la democracia, la decencia y los valores de un sistema democrático con justicia social.

 (*) Abogado penalista y analista político.

(*) La Dirección no se hace responsable por las notas firmadas

Tenemos que reducir las incertidumbres políticas si queremos asegurar la democracia como un sistema de libertades y tolerancia y, desde luego, la elevada racionalidad de un buen gobierno de unidad nacional. Una manera de lograrlo es convocando a un Gobierno de ancha base compuesto por Ministros de gran formación académica, dialogantes, demócratas y gran emoción social sean éstas, de izquierda o derecha ilustrada, pero nunca proveniente de una bruta y achorada.

En esta línea de racionamiento, hizo bien el Presidente de la República Sagástegui designar como primera ministra a la magister sanmarquina: Violeta Bermúdez, una académica de fuste y elevada sensibilidad humana.

La diferencia entre un Presidente ilustrado y Ministros de elevado de nivel académico en relación a sus antecesores es evidente y de lejos es la mejor opción. Entonces, la ilustración más caracterizada nos hace sentir más halagados en la medida que será un Gobierno de consensos, sensibilidad y buen Gobierno.

Nada más prodigioso para el pueblo peruano reducir a su mínima expresión el nivel de la confrontación irracional por inútil. Entonces, está en nosotros, repensar la necesidad de emitir nuestro voto con gran responsabilidad para elegir a los más ilustrados de la Nación. A más ilustración más racionalidad de los actos de gobierno y por ende, más justicia social.

El Presidente Sagástegui tiene en sus manos la responsabilidad de materializar una transición pacífica y ordenada de un gobierno a otro, porque cercano está el tiempo en que el pueblo elegirá a un nuevo mandatario de la Nación y toda la representación nacional para el Congreso de la República.

Estas elecciones libres y generales expresarán su voluntad mayoritariamente en una situación excepcional, pocas veces vista en la historia nacional. Pero queda en el ideal del pueblo peruano la materialización de sus aspiraciones más esperadas: Seguridad ciudadana, salud, educación de calidad, trabajo, justicia, desarrollo y prosperidad para todos los peruanos. Dios está con el pueblo y escucha al alma sana indignada que clama justicia social, decencia y honradez en el uso de los recursos públicos.

Nunca más, las confrontaciones e intolerancias que le hicieron mucho daño al país y resultan estériles para el propósito de reconstruir una Nación con valores. No obstante dada las circunstancias extraordinarias de gran inestabilidad política, urge por la salud moral de la Nación expectorar para siempre del poder político, a los partidos y empresarios granujas que hicieron del Estado peruano un botín para sus repartijas inmorales.

No por algo, nuestra juventud gallarda, heroica y pletórica de ideales salió a las calles a protestar contra el estado de cosas tóxicas y mafiosas. A ellos les respondieron con una brutal represión con el resultado de desaparecidos, heridos y la pérdida de dos valiosas vidas.

Honor y gloria a estos valerosos jóvenes que ofrendaron sus vida por la democracia, la decencia y los valores de un sistema democrático con justicia social.

 (*) Abogado penalista y analista político.

(*) La Dirección no se hace responsable por las notas firmadas

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