Por: Magaly Zapata (desde Arequipa)
El fin de semana taurino empezó el jueves 1 de mayo y nos llevó a Villa El Salvador y su plaza TOROKUNA para la corrida de CHUMPI, mano a mano entre el español Esaú Fernández y el novillero peruano Joaquín Caro ante 4 novillos de hierros ayacuchanos, destacando el premiado de Vista Hermosa lidiado segundo por noble y bueno y aunque se saldó sin trofeos la jornada, destacó y fue premiado el peruano Caro quien por su quehacer resolutivo y variado, desde enfrentar en chiqueros su novillo, en banderillas y su muleta de mando y tiento, echando los vuelos para cuajar una faena que pinchó lamentablemente.
Ese mismo jueves nos llegó el humo blanco por redes con la épica de Morante y su doble apéndice a un toro de Domingo Hernández en Sevilla, destapó el tarro de sus esencias gallistas que evoca desde el vestido y montera, sus patillas, pero esto fue él súmmum del arte morantista.
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Y así será por lo siglos de los siglos. Desgajó efluvios de su alma, esencias de la expresión de otras almas, haciéndolas suyas, nuevas y eternas. Ave fénix que renace cada tanto que su cabeza deja paso a la expresión del corazón.
Bendito eres Señor del Toreo Eterno. ¡Habemus Papam! le dijeron. El sábado nos embarcamos en el primer trip taurino de la temporada, destino (nuevo para mi) QUICACHA, provincia Caravelí, Arequipa.
10 horas en bus para ver la “corrida monstruo”, 4 toreros y 9 toros. Plaza llena hasta la bandera (3 mil almas). Largo festejo con el que empezaba su temporada nacional Joaquín Galdós quien a la postre fue el triunfador.
Orejas y rabo le concedieron por su faena al toro de Santa Cruz de Costuro (Viraco) que tuvo mayoritaria petición de indulto no atendida por el palco, pero fue noble y con clase, aunque cuidado en varas, se entregó a la muleta del peruano para componer su obra de filigrana torera y lo despachó con acierto.
Temple, cadencia y gusto. Se gustó y nos gustó. Una se llevó el español José Garrido en tanto que el mexicano Joselito Adame pudo, pero pinchó, el francés Lalo de María pasó inédito.
Dejar constancia debo que las corridas “monstruo” son una exageración máxime cuando el solitario nadie lo quiso, se contratan por lote de 2, y evidente fue que dejaron sin compañía al más grandullón y feo de hechuras. Caída la noche, nadie quiso el regalo.
Terminada la corrida volvimos a Chala y otra vez a tomar un bus para retornar a Lima, desde donde anoto estas líneas. Enhorabuena al comité organizador por el esmero y cuidado en su plaza inaugurada el 2018 y por escalar en carteles que ponen a QUICACHA en los ojos del mundo.
Un palizón de viaje que amengua con la alegría de constatar la salud de la que goza el Sur taurino del Perú, por festejos y ganaderías bravas.




