Dime a quién le tienes miedo y te diré por quién votar

0
390
“Patria querida, dame un Presidente como …”
TULIO AREVALO

Por: Tulio Arévalo Van 

Dime a quién le tienes miedo y te diré por quién votar / En las elecciones generales de las últimas tres décadas (la elección del Congreso Constituyente Democrático en 1992 y la relección de Alberto Fujimori en 1995, son excepciones que confirman la regla) los peruanos hemos votado con miedo, y por odio, no por lo que considerábamos lo mejor en esos momentos.

En 1990 elegimos en segunda vuelta a Alberto Fujimori, el chinito (japonés en realidad) del tractor, luego de una campaña contra Mario Vargas Llosa. El escritor era candidato del Fredemo y había anunciado que aplicaría un shock económico para recuperar financieramente al país, para lo cual se había invertido buena cantidad de dinero en la difusión de lo que sería su programa de gobierno.

Fujimori, entre tanto,ofrecía ‘honradez, tecnología y trabajo’ y terminó aplicando el shock, sin gradualismo. Fue directo a la vena, única manera de acabar con la hiperinflación y recuperar económica y financieramente al país. Tuvimos miedo al programa de Vargas Llosa y al escenario apocalíptico que vaticinaban sus rivales políticos (el Apra y la izquierda). Así el chinito, demostró que políticamente no era un ‘caído del palto’ y gobernó poco más de 10 años.

En el 2001 el miedo al fujimorismo nos puso al frente las opciones del ‘sano y sagrado’ (y mentiroso, mujeriego, borrachín) Alejandro Toledo y Alan García. Alan era ‘el cuco’ que nos recordaba la hiperinflación, los cheques billete, la leche Enci, el agua marrón en la ducha, así que elegimos a la encarnación de Pachacutec. A Toledo le pusieron la banda presidencial en el Congreso y luego en Machu Picchu (o Sacsayhuaman, uno de los dos lugares)la ‘mascaipacha’ (una especie de corona inca).

Ya sabemos cómo acabo el gobierno de Toledo, hoy preso en Estados Unidos, esperando su extradición al Perú para enfrentar un juicio por corrupción. En el 2006 no nos dejaron alternativa. Con miedo votamos por Alan García, porque Ollanta Humala, con su camisa roja, nos hacía recordar al ‘socialismo del siglo XXI’ de Hugo Chávez, que con su testarudez empujaba a Venezuela al abismo, en cuyo fondo se encuentra ahora.

En el 2011, el voto fue una combinación de miedo y odio. Keiko Fujimori y Ollanta Humala eran las opciones. Keiko cargaba la mochila pesada del gobierno de su padre preso en la Dinoes. El terror por volver a esa época y el odio de la izquierda hacia Fujimori, inclinaron la balanza a favor de Humala, cuyo gobierno no fue ni chicha ni limonada, y empezó la artrosis económica, agudizada hoy en día.

El 2016 la chinita Keiko quiso sacarse el clavo, pero el odio y el miedo pudieron más, y con votos prestados ganó Pedro Pablo Kuczynski, hoy con prisión domiciliaria. Lo que nos espera para el 2020, cuando elijamos al Congreso que complete el período legislativo, y en las generales del 2021, es para salir corriendo. La próxima elección de enero puede marcar el fin del sistema democrático y republicano. Si no elegimos bien, corremos el riesgo de volver al oscurantismo del Estado empresario, de la intervención económica, del estatismo, de los subsidios a discreción.

Y el 2021, el año del bicentenario, tendríamos como primeras opciones a un actor metido en política, que ha demostrado no tener muñeca para enfrentar los problemas; y un ex arquero de fútbol, más destacado por su vida personal y que como alcalde solo ha cerrado locales comerciales y desalojado ambulantes. Así que a quitarse los miedos, tomar valor y a votar pensando.

  (*) Periodista y consultor político.