9 de julio de 2026

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Edwin Martínez Talavera: “La inseguridad ciudadana será el primer gran reto del nuevo gobierno”

“Es el punto primordia, el quiebre de todo efecto político», afirma el congresista Martínez Talavera

 

Valeria Ponce

El congresista Edwin Martínez Talavera advierte que el gobierno de Keiko Fujimori deberá enfrentar de manera prioritaria la inseguridad ciudadana, la desconfianza del interior del país y la ineficiencia de los gobiernos regionales.

 

— ¿Cuál es el problema más urgente que hereda el gobierno de Keiko Fujimori y qué medidas concretas se deben tomar para resolverlo?

El primer problema que va a tener que enfrentar Keiko Fujimori es el tema de la inseguridad ciudadana. Es el punto primordial, el quiebre de todo efecto político que vaya a realizar después ella. Lo que hoy tiene que hacer es tomar medidas drásticas y efectivas para luchar frontalmente contra la delincuencia, el sicariato y la extorsión. Una vez que haya logrado devolverle al país la tranquilidad, la paz pública y la seguridad ciudadana, todo lo demás va a venir por propio esfuerzo y por propia decisión de la ciudadanía. […] Si no hay seguridad ciudadana ni estabilidad social y jurídica en el país, no va a haber sostenibilidad económica. El quiebre para una buena política es lograr restablecer el orden, de manera que el pequeño empresario vuelva a soñar con tener un gran negocio, el gran empresario invierta más, y los inversionistas del extranjero regresen al considerar que el Perú ha recuperado la seguridad jurídica, social y política.

Otro problema que va a enfrentar Keiko Fujimori es la desconfianza del ciudadano, sobre todo en el interior del país, fundamentalmente en la zona sur. Ese problema lo va a enfrentar con un verdadero plan de gobierno que sea ejecutivo, que tenga presencia en las zonas rurales, que demuestre que tiene ganas de trabajar por el Perú, y que no deje de terminar los proyectos que ya están en inicio de obra, porque la obra pública cierra las heridas sociales creadas por la indiferencia de los gobiernos que han antecedido a este gobierno.

 

— ¿Cuál sería la primera medida concreta que debería tomar el nuevo gobierno frente a la inseguridad ciudadana, y en qué momento debería ejecutarla?

Si se quiere ganar la confianza del pueblo, el primer punto de quiebre tiene que ser la política de la inseguridad ciudadana, y un buen comienzo podría ser disponer que las autoridades competentes devuelvan a sus lugares de origen a todos los extranjeros indocumentados en el Perú. Eso va a generar garantía en la población, porque aquí le tenemos miedo al sicario que viene de Venezuela, de Colombia, de Haití, de otros lugares. Si damos esa percepción de autoridad, la gente va a empezar a confiar.

Segundo, hay que darle las herramientas técnicas, logísticas y jurídicas necesarias a la policía y al ejército para que combatan directamente al sicario, al delincuente, al extorsionador, al violador. Si nosotros le damos la herramienta necesaria al policía, él va a salir a las calles a luchar contra el sicario; pero mientras no le demos las herramientas técnicas, logísticas y jurídicas, él va a seguir siendo un peón de la delincuencia, porque o lo extorsionan o lo matan, y no va a tener cómo defender al ciudadano de a pie. […] Eso se tiene que hacer el primer día que se ingrese al gobierno, anunciar qué planes y qué estrategias se tienen en cuanto al tema de la seguridad ciudadana.

 

— ¿Qué mecanismos concretos de fiscalización o transferencia de recursos debería aplicar el gobierno de Fujimori para evitar que se repita la ineficiencia en la gestión de los gobiernos regionales?

Lo primero que tenemos que hacer es aplicar políticas de reforma en la administración de los gobiernos locales y regionales. Yo he sido alcalde y hemos llegado a una eficiencia de gasto. Usted puede verlo en la página del Ministerio de Economía y Finanzas, normalmente los alcaldes están llegando a un 50, 56, 60% en el mejor de los casos de ejecución de gasto. Eso significa que el problema no es el gobierno central, sino la ineficiencia de los gobiernos locales y regionales. Entonces, lo que se tiene que exigir es que la obra pública llegue a concretarse, porque recursos económicos hay; lamentablemente no hay decisión, no hay voluntad política, no hay capacidad de gestión en muchísimos de los gobiernos locales y regionales.

 

— Con un Congreso fragmentado en múltiples bancadas, ¿cómo podría la presidenta Keiko Fujimori gobernar y estabilizar el país pese a estas diferencias políticas?

Con carácter, con autoridad, con diálogo. Hoy es momento de que las diferentes fuerzas políticas del Perú entiendan que se deben defender los intereses del ciudadano, qué es lo que quiere el ciudadano, qué se le debe garantizar, seguridad ciudadana, tranquilidad, paz pública, trabajo, y el trabajo se genera con inversión, con oportunidades. […] Se tienen que tomar decisiones; si no se toman con firmeza, es por gusto. Los gobiernos blandengues no han funcionado en el Perú. Hoy se tiene que tener un gobierno comprometido con la sociedad, y para eso hay que predicar con el ejemplo. Hay que tener autoridad moral y autoridad de gobierno.

 

— El fenómeno de El Niño es otro reto pendiente. ¿Qué medidas de prevención se deben priorizar, y en qué plazo, para proteger a los agricultores?

El actual gobierno ya debe tener un plan de contingencia para el tema del fenómeno de El Niño. El nuevo gobierno de Keiko Fujimori tiene que contar con un plan de contingencia real, adecuado a la naturaleza y geografía de los diferentes sectores del país, y en base a eso elaborar las estrategias necesarias para no permitir que los fenómenos de la naturaleza afecten al agricultor o al pescador, que también se va a ver muy afectado. Son dos ejes productivos y económicos fundamentales para nuestro desarrollo, como son la agricultura y la pesquería. En ello se tiene que actuar con cautela y con mucha decisión técnica, logística y social frente al fenómeno de El Niño.

 

—¿Cómo evalúa la situación actual del sector agrario en el Perú y qué tipo de reforma considera necesaria hoy?

Los términos son subliminales, no son efectivos. La reforma agraria fue el gran sueño de Fernando Belaúnde Terry, que no lo pudo lograr porque no estaba bien estructurada; fue una reforma de corte socialista y popular que se impulsó en el país sin ningún criterio técnico ni social. […] Lo que hoy tenemos que hacer es, mediante el gobierno, preparar al agricultor e impulsar políticas de desarrollo agrario. Necesitamos recurso hídrico. Muchas de las aguas, en tiempos de lluvia, discurren hacia el mar; entonces se tienen que construir represas, cochas, impulsar el riego tecnificado, preparar al agricultor, hacer que el Instituto Nacional de Innovación Agraria realmente cumpla su función, mejorar las semillas, mejorar los granos, mejorar la genética de la ganadería, de las vacas, de los cerdos, de las llamas, de las alpacas, de las vicuñas, de tal forma que garanticemos que la producción ganadera y la producción agrícola sean mejores cada día. Pero para eso, repito, lo único que se requiere es decisión y voluntad política, porque recursos económicos hay mil maneras de conseguirlos.

 

 

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