Un encuentro histórico en Lima reafirma la hermandad entre dos civilizaciones milenarias
Ricardo Sánchez Serra
En una noche de solemnidad y esplendor, la Embajada de la República Árabe de Egipto en el Perú ofreció un evento cultural inolvidable en el Auditorio del Centro Cultural de la Municipalidad de San Isidro, con motivo de la inauguración oficial del Gran Museo Egipcio de Guiza, el museo arqueológico más grande del mundo dedicado a una sola civilización. La cita reunió a miembros del Cuerpo Diplomático, autoridades culturales, académicos, representantes de medios de comunicación y amigos de Egipto, en un acto que celebró no solo la historia, sino también el futuro compartido entre dos naciones herederas de culturas milenarias.
PARA LA HUMANIDAD
El embajador de Egipto, Ahmed Bakr, dio inicio a la ceremonia con un discurso profundamente emotivo y esclarecedor. “Este museo no es solo una obra arquitectónica, sino el resultado de más de dos décadas de compromiso con la preservación de nuestro legado”, afirmó. Inaugurado el 1 de noviembre en El Cairo, a los pies de las majestuosas pirámides de Giza, el Gran Museo Egipcio se erige como un puente entre la grandeza del Antiguo Egipto y la visión moderna de un país que avanza con orgullo hacia el porvenir.
Con más de 500.000 metros cuadrados, el museo resguarda más de 100.000 piezas arqueológicas, incluyendo la colección completa de la tumba del faraón Tutankamón, presentada por primera vez en toda su magnificencia. Al ingresar, los visitantes son recibidos por la imponente estatua de Ramsés II, de casi 10 metros de altura, que custodia la entrada principal. Desde allí, la mirada se eleva por la gran escalera de los faraones y se despliega en 12 salas temáticas que revelan los misterios de la sociedad, la realeza y las creencias del Antiguo Egipto.
Pero el museo no se limita a mirar al pasado. Es también un espacio vivo de conocimiento, innovación y encuentro entre culturas. Cuenta con un museo infantil, laboratorios de conservación, talleres y exposiciones interactivas que buscan inspirar a las nuevas generaciones y acercarlas al valor del patrimonio. “Lo que veremos en el documental no es solo la historia de una construcción monumental, sino la historia de un sueño colectivo”, expresó el embajador Bakr, invitando a los presentes a mirar con el corazón abierto y dejarse maravillar por la grandeza de Egipto.

El Embajador Ahmed Bakr, en solemne saludo institucional durante la ceremonia cultural en honor al legado milenario de Egipto.
PERÚ Y EGIPTO
El ministro de Cultura, Alfredo Luna, ofreció un discurso que resonó con fuerza y profundidad. “Hoy, 3 de noviembre, el Perú se une al mundo para celebrar un acontecimiento cultural de relevancia global”, afirmó. Para Luna, el Gran Museo Egipcio no es únicamente un espacio para custodiar el patrimonio, sino una obra maestra de ingeniería cultural y visión estratégica. “Es la prueba de que las grandes civilizaciones no permanecen solas en la memoria: se renuevan, se proyectan y se ofrecen al futuro con un mensaje vivo de identidad y propósito colectivo.”
El ministro trazó un paralelismo conmovedor entre las civilizaciones de Egipto y Perú. Mientras los constructores egipcios elevaban los bloques de piedra caliza para edificar la gran tumba piramidal de Keops, en el árido Valle del Supe, los antepasados de Caral levantaban plataformas piramidales y plazas circulares, escenarios sagrados para la vida y la ceremonia. “Egipto y el Perú, separados por océanos y sin contacto alguno, descubrieron una verdad universal: una sociedad alcanza grandeza cuando decide trascender a través de la cultura, el conocimiento y el compromiso colectivo con su futuro.”
El ministro destacó que, tanto en Caral como en Giza, la arquitectura ordenó la vida social, la observación del cielo marcó los ritmos de la existencia y el arte expresó una visión compartida del mundo. “Allá, la pirámide como morada eterna de la muerte; aquí, el edificio piramidal como corazón vivo de la comunidad. Dos civilizaciones distintas, sí, pero unidas por la convicción de que la huella más valiosa del pueblo es aquella que talla en piedra vivida el ritual, inspira y perdura más allá de sus generaciones.”

Auditorio lleno durante la ceremonia cultural en Lima, en homenaje al legado egipcio y la inauguración del Gran Museo de Guiza
COMPROMISO
En su intervención, el ministro Luna anunció la reactivación del memorándum de entendimiento firmado entre Egipto y Perú en 2017, con el propósito de fortalecer la cooperación bilateral en el campo de la museología y la gestión cultural. “El Gran Museo Egipcio es un modelo emblemático para la gestión museística del siglo XXI. Para el Ministerio de Cultura del Perú, este logro representa un llamado inspirador y un compromiso con lo nuestro: fortalecer nuestros museos, guardianes del legado de culturas como Chavín, Nazca, Paracas y tantas otras.”
El ministro subrayó que el patrimonio no puede ser un recuerdo inmóvil. “Su valor se revela plenamente cuando lo gestionamos con visión, transparencia y responsabilidad, poniendo a la ciudadanía en el centro de nuestra labor.” En ese espíritu, propuso iniciar un proceso de colaboración técnica orientado al intercambio de conocimientos, buenas prácticas y experiencias que fortalezcan la gestión cultural en ambas naciones.
NOCHE PARA LA HISTORIA
Tras los discursos, se proyectó un documental especial sobre la construcción del Gran Museo Egipcio, que conmovió y maravilló a los asistentes. El evento culminó con un coctel en honor a este acontecimiento histórico, donde diplomáticos, autoridades culturales y representantes de la sociedad civil compartieron un momento de conversación y amistad.
La noche del 3 de noviembre en Lima no fue solo una celebración. Fue una afirmación de que la cultura une, inspira y proyecta. Egipto y Perú, dos naciones con historia, reafirmaron su condición de cunas de civilización y su compromiso con un futuro iluminado por la memoria, la sabiduría y la paz.




