9 de febrero de 2026

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El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826: Cuna del multilateralismo americano

El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826

Una jornada académica y diplomática que reafirmó la hermandad entre Perú y Panamá

Por: Ricardo Sánchez Serra

El Instituto Raúl Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios e Investigaciones Peruanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue escenario de una jornada académica y diplomática de gran trascendencia. Con la colaboración de la Sociedad Peruana de Historia y de la Embajada de Panamá en el Perú, se conmemoró la convocatoria y próxima celebración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, considerado la cuna del multilateralismo americano.

La ceremonia se inició con la entonación solemne de los himnos nacionales de Panamá y del Perú, símbolo de la hermandad histórica entre ambos pueblos. El auditorio, colmado de intelectuales, diplomáticos de Costa Rica, Chile, República Dominicana, Colombia y Panamá, así como miembros de la Cancillería peruana, se dispuso a escuchar las reflexiones de tres voces principales: el viceministro panameño Carlos Guevara Mann, el historiador Fernán Altuve y el embajador Luis Mendívil-Canales.

El doctor Carlos Guevara Mann, viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de la República de Panamá y presidente de la Sociedad Bolivariana de su país, abrió la conferencia con una intervención que combinó sapiencia y emoción personal. Con humildad señaló: “No sé si disertaré, sé que conversaré”, subrayando que más allá de su cargo ministerial lo honraba presidir la Sociedad Bolivariana, por la admiración que siente hacia el Libertador Simón Bolívar. Visiblemente conmovido por escuchar el himno de Panamá en Lima y por la nutrida concurrencia, Guevara Mann recordó los vínculos históricos y familiares que lo unen al Perú. Narró cómo parte de su familia materna se asentó en Lima en el siglo XIX y cómo su abuelo, gerente del Royal Bank of Canada, vivió en la capital peruana en la década de 1940.

El eje de su exposición fue reivindicar el Congreso de Panamá como cuna del multilateralismo americano. Refutó la “leyenda negra” que lo califica de fracaso, recordando que, aunque Bolívar se sintió desilusionado por las limitaciones del evento, en retrospectiva debe ser visto como un punto de partida fundamental. Se centró en el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, firmado el 15 de julio de 1826, primer tratado multilateral de América. Destacó sus disposiciones avanzadas: la promoción del libre comercio, la libertad de movimiento y migración entre los estados confederados, y la proscripción del tráfico de esclavos con la obligación de combatirlo en alta mar.

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Más allá de estos valores, Guevara Mann subrayó lo esencial: la creación de una federación defensiva entre México, Centroamérica, Colombia y Perú, que representaba once repúblicas actuales. Su propósito era doble: defender la independencia recién adquirida y preservar el sistema republicano de gobierno. Recordó que, en un mundo dominado por monarquías despóticas, la defensa del republicanismo era un planteamiento revolucionario. “Esa defensa del republicanismo es tan válida en 1826 como lo es hoy”, afirmó, advirtiendo sobre los retrocesos democráticos contemporáneos.

Asimismo, destacó que el Congreso de Panamá anticipó principios que luego serían pilares del derecho internacional: la defensa colectiva, la resolución pacífica de conflictos y la creación de una zona de paz inspirada en el ensayo La paz perpetua de Kant. Comparó este esfuerzo multilateral con la Doctrina Monroe de 1823, respuesta unilateral de Estados Unidos frente a la amenaza europea. “Frente a la amenaza extranjera, la respuesta que viene del norte es unilateral; la respuesta que viene de América bajo el liderazgo de Bolívar es multilateral”, enfatizó.

En su conclusión, relató cómo en la reciente cumbre CELAC-Unión Europea, Panamá propuso reconocer al Congreso de 1826 como hito fundacional del multilateralismo. Aunque la Unión Europea se mostró reticente, la delegación panameña defendió con firmeza su valor histórico. “Noventa y tres años antes del Tratado de Versalles, en mi país, en el Istmo de Panamá, los estados americanos se reunieron para establecer un sistema multilateral basado en la defensa colectiva, la resolución pacífica de conflictos y la paz perpetua. Ese hito es digno de reconocimiento”, afirmó con contundencia.

Por su parte, el doctor Fernán Altuve, presidente de la Sociedad Peruana de Historia, ofreció una intervención amena y amical, cargada de erudición y anécdotas. Recordó que la Sociedad cumple 80 años de existencia y que su misión es promover el estudio de la historia vinculada a los fundamentos de la peruanidad.

Altuve subrayó que el Perú y Panamá comparten una historia común desde la Conquista. “El Perú nació en Panamá”, afirmó, recordando que fue allí donde se organizaron las expediciones de Pizarro y donde se trazó la raya en la Isla del Gallo.

Añadió que esta relación no se limitó al siglo XVI, sino que se prolongó en el Virreinato, cuando Panamá fue la “llave del sistema de las Américas”, el cordón umbilical que unía al viejo mundo con el nuevo. Evocó cómo la plata del Potosí se contaba en la isla de Contadora antes de partir hacia Sevilla, y cómo Panamá se convirtió en puerta de entrada y salida de riquezas, viajeros e ideas.

Destacó también que santos peruanos como Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres tuvieron vínculos familiares con Panamá, y que incluso se discutió la posibilidad de que Santa Rosa hubiese nacido en el istmo. Recordó que familias panameñas se asentaron en el Perú, contribuyendo a su desarrollo, y que en la Guerra del Pacífico un periódico panameño difundió las noticias del Perú al mundo, mostrando la solidaridad del istmo en momentos de adversidad.

Altuve no dejó de mencionar la dimensión política del siglo XX, evocando la simpatía entre las revoluciones de 1968 en Perú y Panamá, y la asesoría de peruanos al presidente Omar Torrijos. Con anécdotas personales, como la amistad de su familia con Olga Boyd, descendiente de un presidente panameño, reforzó la idea de que los vínculos son tan estrechos que a veces se olvidan por su cotidianidad.

“Estamos tan absolutamente unidos y vinculados, que a veces nos olvidamos porque son tan comunes esos vínculos tan cercanos que no los tenemos presentes. Pero hay que recordarlos”, dijo con énfasis. Y concluyó con una frase que resonó en el auditorio: “Panamá es uno de los hermanos más queridos del Perú, y esperemos que el Perú sea siempre uno de los más queridos hermanos para Panamá”.

RECTOR PANAMEÑO

El embajador Luis Mendívil-Canales, director ejecutivo del Instituto Raúl Porras Barrenechea, ofreció un discurso solemne y didáctico que subrayó la vigencia del pensamiento de Raúl Porras Barrenechea y la importancia de la conmemoración del Bicentenario. Recordó la obra monumental El Congreso de Panamá, publicada en 1930, que recopila documentos diplomáticos y bolivarianos y que sigue siendo referencia indispensable para comprender aquel hito republicano.

Mendívil destacó que Porras entendió la necesidad de una solidaridad defensiva contra España y una confederación moral para la paz y la democracia, ideas que no brotaron únicamente de Bolívar, sino de un proceso colectivo de los pueblos americanos.

Evocó también el vínculo histórico entre Panamá y San Marcos, desde el rectorado del jurista panameño Alfonso Coronado Ulloa en el siglo XVII hasta el reconocimiento honoris causa otorgado en 2025 al presidente panameño José Raúl Mulino. “Es un vínculo imperecedero entre el istmo y la academia limeña”, afirmó, destacando la importancia de la reforma educativa impulsada por Bolívar y Sánchez Carrión.

El momento culminante de la ceremonia fue la intervención de la doctora Claudia Rosas, presidenta de la Sociedad Bolivariana del Perú, quien rindió homenaje al doctor Carlos Guevara Mann. En representación del Consejo Directivo y del Comité Consultivo, anunció su incorporación como miembro correspondiente de la Sociedad Bolivariana del Perú, en reconocimiento a sus valiosos aportes, su compromiso y su destacada trayectoria. “Su pertenencia a nuestra institución es un alto honor para nosotros”, expresó, entregándole el diploma que lo acredita como miembro correspondiente. El auditorio celebró con aplausos este reconocimiento, que simboliza la unión de las sociedades bolivarianas de Perú y Panamá en torno al legado de Bolívar y al Bicentenario del Congreso de 1826.

La ceremonia concluyó con un ágape fraterno, donde los asistentes compartieron impresiones y renovaron compromisos de cooperación. Fue un cierre festivo que contrastó con la solemnidad de las disertaciones, pero que reflejó la esencia del Congreso Anfictiónico: la unión de pueblos en torno a la amistad, la cultura y la democracia.

El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 no fue un fracaso, sino el inicio de una tradición que hoy inspira a América en su búsqueda de paz, democracia y unidad. La visita y disertación del viceministro Carlos Guevara Mann, la intervención amical de Fernán Altuve y el discurso solemne del embajador Mendívil-Canales ofrecieron una visión integral y didáctica del legado anfictiónico: principios de defensa colectiva, resolución pacífica de conflictos y republicanismo como columna vertebral de América. La jornada se coronó con la distinción al vicecanciller panameño y un ágape fraterno, reafirmando que la historia compartida entre Perú y Panamá es presente vivo y compromiso de futuro.

(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”

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