El faenón de la Villarán

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Phillip Butters en La Razón/ TC de Ledesma, la libertad de Villanueva y los antecedentes de los candidatos se desangra, el TC hace el ridículo y Villanueva piensa en su colaboración eficaz
Phillip Butters en La Razón

                 El faenón de la Villarán

Por: Phillip Butters

Siempre pensé que Villarán era una persona cegada por su comunismo, su odio, su antifujimorismo, su antiaprismo, su resentimiento social y una serie de fracasos familiares que la habían signado como una persona llena de oscuridades y con su mezcla de elitismo. Inclusive durante su mandato se presentó el libro de Abimael Guzmán, “De puño y letra”, como un  gran evento cultural auspiciado por la comuna limeña.

Pero de allí a pensar que había entrado a la Municipalidad de Lima para enriquecerse, no me dio la imaginación ni el mal pensamiento.

Digo esto porque ya está prácticamente probado que ella recibió dinero siendo funcionaria pública para sus campañas de la reelección y revocatoria. Es obvio que OAS y Odebrecht la “arreglaron” y se doblaron con unos peajes truchos y hasta los “codinomes” dicen que recibió por lo menos medio millón de dólares.

Eso la tiene sepultada en la cárcel y hoy pocos caviares, socialistas y comunistas la mencionan y tratan de que nos olvidemos que ella fustigó las banderas de la anticorrupción casi como nadie.

Ella fue funcionaria del gobierno de Toledo, fundadora de IDL, íntima chochera de Gorriti y García Sayán, especialista en defender terrucos, siempre gris pero con una enorme sonrisa que hacía pensar que era una buena persona, que era la “tía bacán”.

Pero el faenón de Campoy es una cuestión que nunca explicaron. Resulta que como consecuencia de un incendio en San Juan de Lurigancho, una comunidad oriunda shipiba se vio afectada porque se incendiaron sus cabañitas, perdieron muebles y enseres, pero no eran dueños del piso que estaban utilizando. Eran, en buen romance, poseedores ni siquiera inquilinos precarios.

Villarán utilizó esto como excusa para hacer la de “Robin Hood” porque con dinero de la Municipalidad de Lima terminó comprando un terreno por 4 millones de dólares aledaño al río Rímac que terminó siendo llevado por el Fenómeno del Niño, perdiendo soga y cabra.

Pero cuál es la historia de este terreno. Era de unos privados que hay que investigar quiénes son. Para eso, la congresista Yeni Vilcatoma ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de la Nación, que está repleta de caviares, socialistas y comunistas, pero espero que tengan la hidalguía de seguir adelante con las investigaciones.

Esos privados compraron el terreno en un millón de dólares y una empresa Campoy SAC la termina adquiriendo en dos millones de dólares, pero después otra empresa Campoy SRL pide un cambio de zonificación que tramita la siempre diligente, orgullosa y radical fanática Marisa Glave, en su momento regidora de Susana Villarán y actual congresista con inmunidad parlamentaria, que espero no sea impunidad.

Resulta que esta empresa sin ser dueña pide un cambio de zonificación, se lo dan con celeridad y termina revendiendo el terreno en cuatro millones de dólares a la Municipalidad de Lima, terreno que nunca han podido usufructuar los shipibos y la verdad no tendrían por qué.

¿Ustedes se imaginan que en cada municipio en donde haya un incendio terminen siendo inmobiliarias la que compren terrenos para regalarlos, repartirlos o incluso financiar a los deudos o a los incendiados? Este es un faenón que se tiene que explicar.

Por supuesto calla en mil formas Marisa Glave que hoy no dio la cara, Indira Huilca desacredita la denuncia porque dice que la hace Vilcatoma. ¿Dónde están los defensores de la Villarán? ¿Dónde está Anel Townsend que tantas veces la defendió en la revocatoria, que según Villarán era la que recaudaba los fondos para las campañas del NO? ¿Dónde está la periodista Paola Ugaz que ganaba 8 mil soles en la municipalidad, algo que en su vida hubiera ganado en la prensa privada?

Ojalá que dé la cara Villarán, que hoy hable Glave o por último que haga un reportaje que tan bien sabe hacer Ugaz, porque a Anel Towsend se la ha tragado la tierra, nadie sabe dónde está, seguramente reaparece un día de estos defendiendo una nueva camiseta, la que más le rente a sus intereses. Pero lo de Campoy es un faenón de todas maneras.