Una celebración de música, sabores y tradiciones que une culturas
Este sábado 27 de setiembre, Lima se viste de fiesta con la llegada del Festival Sabantúy, una celebración tradicional de los pueblos tártaros y bashkires que invita a descubrir la riqueza pluriétnica de Rusia. El evento se realizará en la Zona AB del Circuito Mágico del Agua, con ingreso por la puerta #6 y una entrada simbólica de 5 soles (tarifa del parque).
Una experiencia para todos los sentidos con un concierto especial interpretado por un cantante invitado desde Rusia y un repertorio folclórico que conecta con las raíces euroasiáticas, acompañado de una muestra de gastronomía rusa y tártara con sabores intensos, especias cálidas y recetas que cuentan historias, y una feria cultural vibrante con artesanía, juegos típicos, concursos y actividades para grandes y chicos que celebran la diversidad, la tradición y la alegría compartida.
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El Sabantúy es mucho más que una fiesta: es una tradición ancestral que celebra el fin de la siembra de primavera y el inicio de la convivencia comunitaria. En lengua tártara, saban significa “arado” y tuy, “fiesta”. Originario de las regiones de Tatarstán y Bashkortostán, este festival reúne a familias enteras en torno a competencias tradicionales, música, danzas y platos típicos que reflejan siglos de historia y diversidad.
Desde tiempos antiguos, el Sabantúy ha sido símbolo de unidad, gratitud y alegría compartida. Hoy, se celebra en ciudades de todo el mundo como una forma de tender puentes entre culturas y generaciones.
La edición 2025 del Sabantúy en Lima es una oportunidad única para acercarse a una Rusia profunda, festiva y hospitalaria. Cada melodía, cada bocado, cada juego es una invitación a conocer un mundo distinto, lleno de color, tradición y afecto. En tiempos donde el diálogo intercultural se vuelve urgente, esta celebración no solo entretiene: nos recuerda que la diversidad no es una distancia, sino un puente, y que la alegría también puede ser una forma de resistencia cultural. El Sabantúy no llega como espectáculo, sino como gesto de encuentro. Y ese encuentro -en pleno corazón de Lima- merece ser vivido. En un contexto internacional donde algunas expresiones culturales rusas enfrentan restricciones o boicots, Perú reafirma su vocación abierta, respetuosa y plural, acogiendo esta fiesta como parte de su compromiso con el entendimiento entre pueblos.




