El Frente Polisario se hunde cada vez más

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Ricardo Sánchez Serra

Después de 45 años de un diferendo regional que no tiene ningún sustento histórico, social o político, la única vía de solución al conflicto del Sahara es a través de las Naciones Unidas y los países deben apoyar los esfuerzos del Secretario General, António Guterres, para lograr una “solución política, justa, duradera y mutuamente aceptable”.

Si el Sahara se encuentra entre los 17 territorios no-autónomos para que se descolonice, es porque Marruecos, quien reivindica su soberanía, lo solicitó en la década de los ´60, puesto que era un territorio bajo el protectorado español.

España decidió, mediante el Acuerdo Tripartito de Madrid, en 1975, devolverlo a Marruecos y a Mauritania.

El Sáhara Occidental no es España

El Tribunal Supremo del Reino de España –reconocido en el mundo por su gran prestigio- acaba de sentenciar que los saharauis nacidos antes de 1975 no tienen derecho a la nacionalidad española: “no son nacidos en España quienes nacieron en un territorio durante la etapa en que fue colonia española”.

Añade que “el territorio no autónomo del Sáhara había estado sometido en ciertos aspectos de su administración a un régimen peculiar con analogías al provincial, declaraba rotundamente que el Sáhara nunca ha formado parte del territorio nacional”.

Lo que hace la Corte, aparte de esgrimir argumentos jurídicos y basados en reales decretos, es convalidar la práctica que desde hace más de diez años se negaba la nacionalidad a los saharauis que lo solicitaban.
Incomparable

Hay que tener en cuenta que el estatus del Sahara Occidental, no era el mismo, por ejemplo, que el de las naciones que conformaban el Virreinato del Perú, en donde los nacidos en estas tierras sí tenían ipso facto la nacionalidad española.

Consultado el excongresista e historiados Víctor Andrés García Belaunde, personajes como Vicente Morales Duárez (Lima 1755), Pablo de Olavide (Lima, 1725) o Juan Francisco de la Bodega y Quadra (Lima, 1744), el fundador de la isla de Vancouver, nacidos en el Virreinato del Perú, eran españoles. Además, recuerda que un coronel español de apellido Rada, nacido en Arequipa, pidió permiso al rey para casarse, porque era su súbdito.

Igual sucedió con la lejana Filipinas, que era parte del Virreinato de Nueva España, sus ciudadanos eran españoles.

Por ello, reitero la situación del Sahara no era la misma, ni se puede comparar, con otros territorios de ultramar españoles. España no niega, con este fallo, su condición de potenciancolonial o de protectorado en ese territorio.

Como paréntesis debo mencionar que parte del territorio de Marruecos fue protectorado de Francia hasta 1956 y otras regiones de España hasta 1969, y sus ciudadanos no eran franceses, ni españoles.

En la estratósfera

Muchos saharauis y parte de los españoles han estado viviendo en un escenario quimérico, si se quiere novelesco, alimentado por propagandas falaces: “miente, miente que algo queda” atribuida al nazi Goebbels. Pero,”no hay mentira que dure 100 años, ni mentiroso que lo aguante”
Esto en lo jurídico. En la lectura política, esta sentencia del Tribunal Supremo, así como otro fallo de la misma corte que prohíbe el uso de banderas no oficiales, como el estandarte del Polisario, el canario independiente o del colectivo LGTBI, en los edificios públicos españoles, son un varapalo para el accionar expansionista del Polisario.

A esto hay que agregar la posición oficial de España que el tema del Sahara se vea en las Naciones Unidas, sin hablar de referendo y en el reciente Twitter de la canciller española, Arancha González, con motivo del Día de África, colocó todas las banderas de los países africanos, menos la de la fantasmal “RASD”. Igual sucedió en su reunión virtual con los embajadores la Unión Africana, en la que no incluyó al oficioso “diplomático” del Polisario.

En buen romance, se les está diciendo a los saharauis que España no es su tutor, que vuelvan a su patria, Marruecos y acepten la propuesta realista de la autonomía que le brinda, bajo supervisión internacional.

Es cruel que la población saharaui que mora en la argelina Tinduf, desde hace más 45 años, viva en condiciones inhumanas, porque el Polisario –cuyos dirigentes permanecen en la bonanza- la tiene secuestrada, con la complicidad de Argelia, y la vista gorda de la comunidad internacional.
*Analista internacional