El gran desafío de los “Médicos por la Verdad”

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Por: Federico Prieto Celi

Por: Federico Prieto Celi / Por iniciativa de algunos médicos españoles se ha constituido un colectivo llamado Médicos por la Verdad, que ya tiene filiales en la mayor parte de los países de Iberoamérica, aunque al parecer todavía no de médicos peruanos. Ellos propician la libertad de los médicos de comunicar sus avances científicos, sin ser obstruidos por una telaraña organizada para que sólo se escuchen y apliquen determinados protocolos de la OMS, lo que significa un tapón para el avance de la medicina y la curación de los pacientes.

El doctor argentino Mariano Arriaga y el mexicano Efrén Cabrera Rivera, entrevistados por el periodista Fernando Ferreira, declararon la gran preocupación existente entre médicos iberoamericanos, que trabajan con independencia de una hipoteca económica o una dependencia laboral, por la manera que la OMS y la mayoría de los gobiernos han enfrentado la pandemia de covid-19.

Opinaron que el hecho de que la OMS esté financiada en un 80% aproximadamente por Bill Gates hace sospechar algún interés concreto, teniendo en cuenta que aparentes actuaciones filantrópicas anteriores de este señor en África y en la India terminaron con su expulsión de esos grandes territorios.

Esta manera de ver las cosas, priorizar el conocimiento de la verdad, va en la línea de los médicos italianos que desacataron la absurda norma de la OMS de  no hacer autopsias, descubriendo que los enfermos desarrollan trombosis por lo que recomendaron usar antibióticos, antiinflamatorios y anticoagulantes contra el covid-19.

Sigue el ejemplo del médico francés Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, que tuvo la valentía de  asegurar que la causa de la covid-19 fue fruto del trabajo de investigadores que buscaban una vacuna contra el sida.

Sigue la actitud del científico alemán Christian Drosten, director del Instituto de Virología del  Hospital Charité de Berlín y uno de los tres investigadores que descubrió el virus del SARS, que es el principal asesor de la canciller Angela Merkel, cuya nación  ha reducido la epidemia del covid-19 con eficacia.

Se refirieron a la oposición de la OMS de reconocer la eficacia de medicamentos baratos para enfrentar diferentes enfermedades, como gripes, cáncer y otros males, defendiendo el uso de fármacos caros, que dan buenas ganancias a los laboratorios. Llegaron a citar el desinterés por investigar el efecto del bióxido de cloro, usado en Ecuador y en Bolivia, en la salud de los pacientes, por ejemplo.

Lamentaron la manipulación de cifras. En el mundo, las causas de fallecimientos son conocidos y las comparaciones permiten ver el impacto de cada uno en la vida de la humanidad; sin embargo, la publicidad dada a los muertos por covid-19 han provocado temor. Y el miedo es mal consejero, porque el ciudadano es dominado por quién lo provoca.

Partiendo del caso mexicano, lamentaron los tratamientos de los pacientes, los fallecimientos y la destrucción de los cuerpos en crematorios sin autorización de las familias, contra las firmes creencias tradicionales del pueblo.

                                                                                (*) Periodista y analista político.