Los trabajadores de la línea de combis que opera entre San Juan de Lurigancho y Comas suspendieron sus servicios como medida de protesta tras sufrir varios atentados con armas de fuego
Frente a una escalada de violencia y amenazas, la empresa de transporte El Mandarino decidió detener temporalmente la circulación de sus unidades, priorizando la seguridad de sus colaboradores y usuarios tras registrar dos ataques armados en menos de una semana que son atribuidos a posibles intentos de extorsión por parte de delincuentes.
Los hechos más recientes ocurrieron en el distrito de Comas, donde dos sujetos a bordo de una motocicleta dispararon varias veces contra una unidad estacionada, dejando una nota con un número telefónico y una munición, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de acciones intimidatorias para forzar pagos ilegales.
Este ataque se suma a otro ocurrido días antes en San Juan de Lurigancho, en el que dos conductores resultaron heridos por impactos de bala, lo que generó alarma entre los trabajadores y elevó la percepción de peligro en el sector.
Ante estos hechos, los choferes y representantes de El Mandarino han exigido mayor presencia policial, patrullaje continuo y medidas concretas de protección, como equipos de seguridad personal y estrategias coordinadas entre las autoridades locales y los organismos de seguridad para desarticular las redes criminales que los amenazan.
La paralización de labores es también un llamado de atención a las autoridades respecto a la situación de inseguridad que atraviesa el transporte público en varias zonas de Lima, donde los conductores se sienten desprotegidos y vulnerables ante la presión de grupos delictivos que buscan extorsionarlos de forma recurrente.




