El multilateralismo es de gran urgencia en la lucha contra la Covid-19

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China
Xi Jinping

(Xinhua) — Hace 75 años, atormentados por dos guerras mundiales consecutivas que dejaron miserias inconmensurables, países de todo el mundo se unieron para forjar un orden y un sistema internacional con Naciones Unidas como núcleo.

Desde entonces, como la organización internacional más universal, representativa y autorizada, la ONU se ha convertido en la plataforma multilateral más importante para fomentar la paz y abordar los diferentes asuntos regionales y mundiales.

En este momento en que se celebra el 75º aniversario de Naciones Unidas, la COVID-19 sigue asolando al mundo, por lo que los líderes mundiales han optado por realizar los eventos conmemorativos a través de enlace de video.

El ataque repentino de la pandemia, además de cambiar la forma en que se reúnen los líderes, ha venido cambiando el mundo en más aspectos, por lo que las transformaciones que se desarrollan una vez en el siglo en el mundo se están acelerando.

Estamos de verdad en un momento de enorme incertidumbre. El proteccionismo y el unilateralismo asoman sus feas cabezas mientras aumenta el sentimiento antiglobalización. Más preocupante todavía es que el comportamiento intimidatorio de cierta superpotencia está planteando un grave desafío al sistema multilateral mundial personificado por Naciones Unidas.

De esta forma, en un momento en que la humanidad lucha para vencer a un enemigo común como es el coronavirus, existe el peligro de que se deje a un lado el espíritu de solidaridad y cooperación, al tiempo que el fantasma de la confrontación ideológica amenaza.

En estas circunstancias, cobra especial importancia el tema de las conmemoraciones por el aniversario de la ONU de este año, “El futuro que queremos, la ONU que necesitamos: reafirmación de nuestro compromiso colectivo con el multilateralismo”.

La curva de la devastadora pandemia aún no se ha aplanado. Los contagios y las muertes siguen aumentando. Esta crisis de salud pública mundial ha puesto de relieve, una vez más, que la raza humana pertenece a una comunidad de futuro compartido y solo aunando esfuerzos podrán los países salir de esta difícil situación.

El presidente chino, Xi Jinping, ha reiterado que la solidaridad y la cooperación son el arma más poderosa frente a la COVID-19. Reafirmar el compromiso con el multilateralismo es de gran urgencia en estas horas oscuras.

Para defender el multilateralismo, el mundo debe defender la autoridad de Naciones Unidas. Durante los últimos 75 años, el papel positivo que ha desempeñado es demasiado obvio para negarlo, dejando tras de sí grandes inspiraciones y valiosos legados a la sociedad.

Durante décadas, Naciones Unidas ha establecido y operado un mecanismo de seguridad colectiva y desplegado más de 70 operaciones de pacificación con casi 130 países involucrados. Su papel esencial en la solución eficaz de los conflictos locales, la prevención de nuevas guerras mundiales y la preservación de la paz y la estabilidad globales ha ayudado a sentar una base sólida para el desarrollo social y económico en todo el mundo.

Con el sistema multilateral centrado en la ONU, los países han mantenido vínculos más estrechos y una cooperación más profunda, y el desarrollo socioeconómico global ha dado un gran paso hacia adelante.

De acuerdo con las cifras del Banco Mundial, en el periodo 1960-2019, el producto interno bruto (PIB) combinado mundial aumentó de 1,37 billones a 87,7 billones de dólares (según el valor actual).

En ese mismo lapso, el PIB per cápita subió de 452 dólares a 11.428 dólares, y la proporción del comercio global en el PIB se incrementó del 26,72 por ciento al 60,4 por ciento.

Además, las agencias especializadas de la ONU como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Fondo Monetario Internacional y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han hecho sus respectivas contribuciones a la solución de los problemas mundiales y al progreso de la humanidad.

En particular, la OMS ha desempeñado un papel irremplazable ante la pandemia a la hora de mantener al mundo actualizado con información exacta y oportuna, fortalecer la coordinación global en la respuesta pandémica, y promover la cooperación internacional en la investigación y el desarrollo de vacunas.

En este momento crítico, el mundo debe oponerse a cualquier acción unilateral que pueda debilitar la OMS porque este tipo de acciones no harán más que cobrarse un alto precio a costa de la solidaridad y la cooperación globales, y demorar la victoria sobre el virus.

Resolver los problemas globales requiere un enfoque global. Y no hay un lugar mejor que la ONU para que la comunidad internacional encuentre esas soluciones. Ya sea en el combate a la pandemia o en la recuperación postpandémica, hay que salvaguardar firmemente la autoridad de Naciones Unidas y mantener el orden y sistema internacionales con la ONU en su núcleo.

Para defender el multilateralismo, el mundo debe también reconocer y practicar el concepto de gobernanza global basado en el principio de consultas extensas, contribuciones conjuntas y beneficios compartidos.

La esencia del multilateralismo, dijo el presidente Xi en la Cumbre del BRICS en Brasilia en 2019, radica en que los asuntos internacionales deben abordarse a través de las consultas extensas, en vez de que sea un país o un grupo de países quienes decidan sobre ellos. Sus aseveraciones son hoy más verdad que nunca.

En los últimos años, la comunidad internacional ha visto el aumento de la intimidación comercial, el abuso de las sanciones unilaterales y el maximalismo de la seguridad nacional, lo que ha erosionado aún más la base multilateral de la gobernanza global.

Defender el multilateralismo significa que el destino del mundo debe estar en las manos de todos; el libro de las normas internacionales, ser escrito por todos; los asuntos globales, negociados por todos, y los dividendos del desarrollo, compartidos por todos, en lugar de permitir que países individuales rijan a través de la supremacía.

Xi ha apuntado que “en la era de globalización, no debería haber personas luchando contra otras personas”, sino que lo que debería darse es que “todos aporten beneficios para todos”.

La pandemia de COVID-19 nos enseña que cuando se enfrentan a desafíos globales, los países deben caminar de la mano con un espíritu de consulta, democratizar las relaciones internacionales y aumentar la voz de los países en desarrollo en las principales instituciones mundiales para forjar un sistema de gobernanza global más eficaz que satisfaga las necesidades de este mundo en rápida evolución.

Para defender el multilateralismo, el mundo debe considerar el desarrollo como clave en la resolución de muchos de los problemas mundiales más urgentes y construir conjuntamente una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.

Los países están cada vez más interconectados y son más interdependientes, y su futuro está estrechamente entrelazado. Sin embargo, la brecha de desarrollo que divide al Norte y al Sur sigue aumentando y hay varios grupos sociales a los que la globalización no ha logrado trasladar sus beneficios.

Incluso en algunas de las principales economías desarrolladas, la pobreza, la desigualdad de género y la discriminación racial han alimentado las divisiones sociales. Todo esto ha servido como una placa de Petri para supurar elementos antiglobalización.

“Debemos aferrarnos al desarrollo como nuestra llave maestra, porque solo a través del desarrollo podemos resolver la causa raíz de los conflictos, salvaguardar los derechos básicos de la gente y satisfacer las fervientes esperanzas de la gente en un futuro mejor”, señaló el presidente Xi en la Cumbre de Desarrollo Sostenible de la ONU 2015 en la sede de la ONU en Nueva York.

La pandemia, que continúa asolando el mundo, plantea desafíos esenciales para el desarrollo mundial. Este año se inicia el Decenio de Acción para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030.

Todos los países deben tomarlo como alerta e incentivo para promover un desarrollo económico y social global equilibrado y reducir la pobreza y la desigualdad a fin de eliminar los factores que fomentan el proteccionismo, el aislacionismo y el nacionalismo económico, y hacer que la globalización económica sea más abierta, inclusiva y equilibrada.

La globalización es imparable y la raza humana comparte un futuro común. Defender el multilateralismo y construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad debe ser el objetivo de todos los miembros de la comunidad internacional. Esta no es solo una revelación significativa de los 75 años de Naciones Unidas, sino también el único camino correcto para el desarrollo en la época de postpandemia.

China fue el primer país en firmar la Carta de la ONU. Ya sea en el desarrollo de Naciones Unidas o en la lucha contra el coronavirus, China siempre ha sido un constructor, defensor y procurador del multilateralismo. En el futuro, como siempre, seguirá siendo un constructor de la paz mundial, un contribuyente al desarrollo global y un defensor del orden internacional.

Con motivo del 75º aniversario de Naciones Unidas, uno de los obsequios apropiados que el mundo puede presentar es reafirmar el multilateralismo y la cooperación, que ayudarán a los países de todo el mundo a superar las dificultades, buscar el desarrollo común y construir “el futuro que queremos”.