Una ceremonia solemne en Torre Tagle reafirmó la fraternidad entre dos naciones
Por: Ricardo Sánchez Serra
En el histórico Palacio de Torre Tagle, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, se llevó a cabo la ceremonia de condecoración con la Orden “El Sol del Perú”, en el grado de Gran Cruz, a la excelentísima señora Flora Venegas Corrales, embajadora de la República de Costa Rica. El acto, revestido de solemnidad y cordialidad, reunió a altas autoridades, diplomáticos y representantes de la comunidad internacional, quienes fueron testigos de un homenaje que simboliza la gratitud del Perú hacia una diplomática que supo estrechar los lazos bilaterales con dedicación y visión.
La lectura de la Resolución Suprema destacó la trayectoria de la embajadora Venegas Corrales, subrayando su aporte al fortalecimiento del diálogo político, la cooperación bilateral y la promoción de proyectos conjuntos en ámbitos estratégicos como el medioambiente, la salud y la competitividad. Se resaltó también el apoyo de Costa Rica al proceso de adhesión del Perú a la OCDE, así como la activa participación en mecanismos de consulta política y cooperación técnica.
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VICECANCILLER
El vicecanciller Eric Anderson Machado, en representación del Gobierno peruano, transmitió el reconocimiento oficial y expresó que Costa Rica constituye “mucho más que un socio estratégico: es un país amigo con el que compartimos casi dos siglos de historia”. Destacó la fructífera gestión de la embajadora, que permitió consolidar una relación sustentada en la confianza, el respeto mutuo y la defensa de valores universales como la democracia y los derechos humanos. Subrayó, además, que el Perú y Costa Rica enfrentan desafíos comunes -como la delincuencia organizada transnacional y el cambio climático- que requieren respuestas conjuntas y solidarias.
EMBAJADORA
Visiblemente emocionada, la embajadora Flora Venegas Corrales agradeció al Perú por el honor recibido y recordó que su misión diplomática estuvo guiada por el compromiso de preservar y fortalecer una relación bilateral cimentada en 174 años de amistad y cooperación. Evocó los logros alcanzados durante su gestión: consultas políticas, acuerdos de cielos abiertos, cooperación en zonas económicas especiales y una intensa agenda cultural y académica. Con gratitud, reconoció el trabajo de su equipo en la embajada y afirmó que el Perú ocupará siempre un lugar especial en su corazón. “Seguiré siendo una promotora de esta increíble relación entre nuestros países”, expresó con firmeza.
La ceremonia concluyó con la imposición de la condecoración por parte del vicecanciller, gesto que selló un capítulo de amistad y cooperación entre el Perú y Costa Rica. El acto no fue solo un reconocimiento individual, sino también un símbolo de la fraternidad que une a dos naciones que comparten valores, desafíos y esperanzas comunes.




