El “Talibán” estadounidense que peleó por Bin Laden en Afganistán

Se hizo yihadista a los 17 años por la influencia de una película sobre el mártir afroestadounidense, Malcom X, que espetó cuando era niño

por | Oct 24, 2021 | Especiales

Se hizo yihadista a los 17 años por la influencia de una película sobre el mártir afroestadounidense, Malcom X, que espetó cuando era niño

BBC.COM/MUNDO

El joven californiano, John Walker Lindh, que había crecido en Mill Valley, en San Francisco, muy impresionado cuando a los 12 años vio en la película sobre la vida de Malcolm X, el legendario líder afroamericano asesinado por reivindicar a su comunidad, no duda en enrolarse en las filas del Talibán, mientras realizaba estudios sobre el Islam en Pakistán.

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, cometido por una escuadra de terroristas del yihadismo, el ejército estadounidense lanzó en Pakistán una ofensiva contra los seguidores de Osama Bin Laden, Lindh y lo capturó con otros 75 extranjeros que integraban una unidad militar de los Talibanes.

Lindh se había enrolado un año antes del atentado contras las Torres Gemelas y después cuando ya preso confesó que en los días de su enrolamiento se hablaba de un plan secreto de ataque a EEUU.

Las imágenes de Lind, barbudo y aparentemente desorientado dieron la vuelta al mundo. Aconsejado por sus abogados, para evitar la cadena perpetua se declaró culpable: «Me declaro culpable. Presté mis servicios como soldado al Talibán el año pasado desde agosto a diciembre. Mientras lo hacía, porté un rifle y dos granadas. Lo hice voluntariamente y sabiendo que era ilegal», dijo en julio de 2002.

Entre Malcolm X y Bin Laden

Según ha contado su padre, Frank Lindh, el joven quedó muy impresionado cuando a los 12 años vio en la película la vida heroica de Malcolm X, de Spike Lee y las imágenes de los peregrinos que acudían a la Meca, lo que años más tarde culminaría en su conversión en musulmán.

Así, a los 17 años, Lindh obtuvo el permiso de sus padres para viajar a Yemen para estudiar árabe. Luego regresó a California, donde permaneció por unos meses antes de decidir volver a Yemen. Desde allí escribió su padre para preguntarle si podía ir a Pakistán para continuar sus estudios.

«Confío en tu juicio y espero que tengas una maravillosa aventura», le respondió de vuelta su padre.

En Pakistán, Lindh se matriculó en una escuela religiosa en el pueblo de Bannu, en la provincia de la Frontera del Noroeste, donde aparentemente su posición se hizo más radical.

Sin que sus padres lo supieran, en junio de 2001 Lindh decidió cruzar hacia Afganistán cuando este país estaba gobernado por los Talibanes.

Se convierte en talibán

Abdullah Nana, imán de Centro Islámico de Mill Valley, en una entrevista con la BBC en 2011, explicó que el joven se acercó a esa institución y que poco tiempo después de convirtió al islam y decidió aprender árabe y memorizar el Corán. Lind recibió allí dos meses de entrenamiento militar en el campo de entrenamiento de al-Farouq.

Durante ese verano, se reunió en dos ocasiones con el líder de al Qaeda, Osama bin Laden, que era el financista del campo de entrenamiento militar.

En septiembre, cuando se produjo el ataque a las Torres Gemelas, Lindh en Afganistán formaba parte de una unidad militar de 75 soldados no afganos en la región de Tahar, en el noreste del país.

Michael Chertoff, asistente al fiscal general comisionado para acusar a Lind, estaba convencido que este “fue a luchar por un régimen que era hostil a Estados Unidos y que apoyó los ataques del 11-S. No es exactamente traición, pero diría que es un primo cercano de la traición», dijo Chertoff a la BBC en 2011.

Los primeros cargos formulados contra Lindh indicaban que al Qaeda le propuso ejecutar un ataque contra Estados Unidos o Israel pero que el joven se negó.

Impacto del 11-S

Tras los ataques del 11-S, Estados Unidos decidió invadir Afganistán y derrocar al régimen Talibán. En cuestión de semanas comenzaron los bombardeos sobre el país y la unidad de Lindh se vio forzada a batirse en retirada, caminando a través del desierto hasta Kunnduz, donde se rindieron ante la Alianza del Norte.

Lindh y sus camaradas fueron trasladados a la fortaleza de Qala-i-Jangi, en las afueras de Mazar-e Sarif, que estaba controlada por el general Abdul Rashid Dostum, un señor de la guerra afgano.

Allí se produciría una de las batallas más sangrientas de la guerra en Afganistán, que se inició con un alzamiento de los presos talibanes y que concluyó con la muerte de centenares de estos, así como de uno de los agentes de la CIA que estaban asistiendo a la Alianza del Norte en contra del régimen Talibán.

Lindh fue herido en una pierna y se refugió junto a muchos otros sobrevivientes en un sótano.

Según su relato, Lindh con heridas de metralla y padeciendo hipotermia logró salir a la superficie y el 1 de diciembre de 2001 fue puesto bajo custodia de las fuerzas de EE.UU.

Esta foto de Lindh vendado y atado a una camilla sirvió para demostrar que sus captores le sacaron declaraciones bajo torturas.

«El talibán americano»

Lindh fue llevado a Camp Rhino, una base estadounidense ubicada a unos 190 kilómetros al suroeste de Kandahar. Allí, según el relato de su padre, «lo dejaron en un contenedor de metal completamente desnudo durante dos días son sus noches en el desierto de Afganistán» y sin haber dado tratamiento a sus heridas.

Las imágenes captadas mientras permaneció en condiciones inhumanas en ese contenedor, que mostraban el trato que recibió de parte de las fuerzas estadounidenses, le favorecerían más adelante para no ser condenado a cadena perpetua y motejado como el “talibán americano”

Libertad condicional

Tras la difusión de esas imágenes, tomadas en Camp Rhino y otras que los muestran  desnudo sobre una camilla con los ojos vendados y esposado,  le sirvieron para alegar había sufrido malos tratos y solicitar que se desestimaran las declaraciones que había hecho en los interrogatorios en Camp Rhino por haber sido realizados bajo presión.

Estos argumentos, sin embargo, quedaron de lado cuando Lindh llegó a un acuerdo con la Fiscalía que la obligaba a declararse culpable solamente de dos cargos —que le acarrearían una sentencia de 20 años de cárcel— y a renunciar a iniciar cualquier tipo de denuncia por abusos o malos tratos en contra de los agentes estadounidenses que le tuvieron bajo custodia.

Al momento de ser sentenciado en octubre de 2002, Lindh afirmó que condenaba «el terrorismo» y que se había equivocado al unirse al Talibán, aunque reportes de prensa señalaron que aparentemente él seguía abrazando posturas radicales.

Después 17 años en prisión, Lindh recibió el beneficio de libertad condicional.

A mediados de mayo de 2019, Lindh salió de la cárcel aunque con algunas restricciones como la prohibición de conectarse a internet y la prohibición de viajar. No se conoce dónde reside actualmente.


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