30 de marzo de 2026

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Entre la verdad y el riesgo: periodismo en tiempos de crisis

Conferencia en la Casa Rusia con corresponsales de diversos países

En la Casa Rusia en Lima se celebró la conferencia “Entre la verdad y el riesgo: periodismo en tiempos de crisis”, un encuentro que reunió a destacados periodistas de América Latina y Europa para analizar los desafíos, amenazas y responsabilidades del oficio en contextos de alta tensión informativa y escenarios bélicos.

La directora de la Casa Rusia, Eugenia Smirnova, abrió la jornada destacando la importancia de espacios de cooperación profesional entre periodistas de distintos países. Smirnova subrayó que el periodismo es esencial para “ver más allá de los titulares y escuchar las voces de quienes viven las realidades de los conflictos”, e invitó a los asistentes a reflexionar sobre cómo elegir entre el deber profesional y el instinto de conservación frente a la manipulación mediática.

Tras sus palabras, intervino el representante del Donbás, Ian Gaguin, quien resaltó la importancia de la cobertura veraz de lo que ocurre en esa región, denunciando las agresiones ucranianas que han tenido impacto directo en la población civil.

“La amenaza más grande no es solo la bala, es la mentira”

El periodista peruano Ricardo Sánchez Serra, columnista de La Razón y Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”, explicó que, hoy en día, “ejercer el periodismo en determinadas regiones es más peligroso que ser soldado”, recordando que en los últimos años más de mil periodistas han sido asesinados en el mundo y que en el último año más de un centenar murieron cubriendo conflictos o violencia extrema.

Sánchez Serra señaló que la guerra moderna se libra en dos frentes: el militar y el narrativo. “Los misiles destruyen ciudades. La desinformación destruye sociedades”, afirmó, resaltando que la repetición de mentiras con tecnología puede convertirse en percepción colectiva, debilitando la democracia.

Recorriendo sus experiencias en terreno, narró cómo en El Salvador (1980), con apenas 23 años, entendió que el periodismo no es un oficio cómodo, sino una decisión moral que requiere estar donde otros prefieren no estar. Relató su cobertura en Israel y el sur del Líbano (1982), donde visitó emisoras en medio de combates, y cómo vivió de cerca el apartheid en Sudáfrica (1984), observando que la injusticia puede revestirse incluso de argumentos “académicos”.

También contó experiencias contemporáneas: su paso por los campamentos saharauis de Tinduf, cuya población se encuentra en una gran prisión abierta y la comparación con la dinámica de las provincias del sur de Marruecos, marcando una profunda diferencia en cuanto a desarrollo, libertad y progreso.

Igualmente se refirió al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, en donde los armenios realizaron atrocidades y trataron de eliminar todo vestigio de cultura islámica, destruyendo mezquitas, cementerios, palacios de los khanes, teatros, entre otros y que lamentablemente estos hechos no se difunden.

En su intervención sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania, relató su presencia en el Donbás en marzo de 2024, a escasos kilómetros del frente, donde conversó con soldados y describió la tensión constante en las líneas de combate. “Ese silencio antes de la explosión… ese instante en que todo parece congelarse… y el cuerpo entiende, antes que la mente, que lo inevitable está por suceder”, dijo, enfatizando la fragilidad del corresponsal en terreno.

Relató las atrocidades del batallón nazi ucraniano Azov en Mariúpol y las tragedias de los niños que recogieron minas ucranianas en los parques, de los estudiantes a quienes les bombardearon su universidad y colegios y los ataques ucranianos a la población civil en general.

Sánchez Serra concluyó reflexionando sobre la necesidad de corresponsales bien preparados, no solo técnicamente sino con convicción ética, y alertó sobre la crisis del periodismo de guerra moderno, en el que muchos medios han reemplazado “enviados especiales” por “sentados especiales” -parafraseando al periodista español Javier Fernández Arribas- que nunca pisan zonas de conflicto.

Experiencias desde Chile y Argentina

José Patricio Mery, periodista chileno, autor del libro “Los Niños del Dombás” abordó la historia y la identidad del pueblo del Donbás, describiéndolo como una cultura de resistencia ligada históricamente a la clase trabajadora minera. Para Mery, el conflicto va más allá de etiquetas simplistas y requiere comprender las raíces culturales y sociales de las regiones afectadas. Según él, contar con objetividad implica enfrentar narrativas que, a su juicio, son “cerco mediático” de los grandes conglomerados informativos.

Mery también subrayó la importancia de reflejar el impacto humano de la guerra, recordando casos de niños que sufren pérdidas y cuya dignidad permanece en el centro de la labor periodística.

Desde Argentina, Tadeo Castellone, experto en relaciones internacionales, coincidió en que el periodismo enfrenta una doble lucha: contra los estruendos físicos de las explosiones en el frente y contra la desinformación y manipulación constante desde los medios. Castellone relató su trabajo en Donetsk y subrayó que, más allá de la neutralidad pura, los periodistas deben ser honestos consigo mismos y con la realidad que observan, afrontando la responsabilidad de “curar y salvar la verdad”.

Voces de Nicaragua y Venezuela

Desde Nicaragua, Stephan Sefton, director del medio digital Tortilla con Sal, resaltó que el periodismo ha sido históricamente un campo de batalla entre la verdad y la mentira, defendiendo la lucha contra las narrativas falsas que, según él, perjudican a los pueblos. Hizo referencia a la violencia histórica contra comunicadores en su país, como el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro durante la dictadura, y urgió a reforzar una comunicación honesta y plural.

El periodista venezolano Rubén Darío Gutiérrez reflexionó sobre la importancia de que el periodismo esté al servicio de la verdad y no de campañas que puedan estigmatizar a gobiernos o sociedades enteras. Señaló que la búsqueda veraz de la verdad exige ética, honestidad y compromiso con la realidad observada.

Correspondientes rusos: verdad y comunidad

Finalmente, los corresponsales rusos cerraron las intervenciones con testimonios centrados en el papel humano del reportero.

Semión Sénderov, de RT en español, relató su labor en zonas de conflicto como Donbass y cómo, más allá de la cobertura, su trabajo implicó apoyar a civiles aislados por la guerra, transmitiendo información esencial a sus familiares fuera del área de combate. Su mensaje fue claro: “El periodismo no solo transmite hechos, también tiende puentes y acompaña a las personas”.

Víctor Ternovsky, de Sputnik Mundo, destacó el alarmante aumento de periodistas asesinados o en riesgo en conflictos globales, especialmente en zonas como el Medio Oriente y sostuvo que la respuesta frente a ese escenario no puede ser el silencio, sino el compromiso renovado de informar, con protección y respaldo para los periodistas en terreno.

La conferencia concluyó con la convicción compartida de que el periodismo en tiempos de crisis enfrenta amenazas múltiples: desde el riesgo físico en zonas de combate hasta la guerra narrativa que disputan versiones contradictorias de los hechos, algo que no solo ocurre en campos de batalla, sino en el terreno informativo global.

En un mundo saturado de desinformación y manipulación, los panelistas coincidieron en que la labor periodística requiere sacrificio, rigor ético, valentía y un compromiso profundo con la verdad, por difícil que sea encontrarla y contarla

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