Dos sujetos colocaron un artefacto explosivo en los baños del centro de abastos y huyeron.
Una fuerte explosión sacudió nuevamente las instalaciones del mercado Mega Unicachi, en la zona limítrofe entre Comas y San Martín de Porres, la noche del último domingo 18 de mayo. El estallido se produjo cerca de las 7 de la noche, en plena hora de atención al público, cuando dos individuos ingresaron al área de los baños del centro comercial, dejaron un artefacto explosivo y escaparon rápidamente del lugar. Minutos después, el dispositivo detonó, desatando escenas de pánico entre comerciantes y clientes.
La desesperación se apoderó del ambiente. En los videos captados por testigos se observan gritos, corridas y una densa nube de humo blanco que cubre los pasillos del mercado. Varias personas fueron atendidas por crisis nerviosas, aunque no se reportaron heridos de gravedad. La explosión revivió el temor entre los trabajadores del recinto, que apenas se reponían de un ataque similar ocurrido tan solo tres días antes.
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El pasado miércoles 15 de mayo, durante la madrugada, sujetos no identificados ingresaron por la puerta principal del mismo mercado y detonaron dos explosivos. En aquella ocasión, dejaron una carta dirigida a la directiva, donde advertían que habría más ataques si no se cumplían ciertas exigencias. “Si no llegan a un acuerdo, volveremos y será peor”, decía parte del mensaje, según fuentes de la Policía Nacional.
Las autoridades sospechan que se trata de un caso de extorsión vinculado a una banda criminal que estaría buscando intimidar a los dueños de los puestos para exigir pagos. La comisaría de Santa Luzmila ha iniciado una investigación para dar con los responsables. Se están revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad y recopilando testimonios de los afectados.
Ante la creciente preocupación, las autoridades han anunciado un refuerzo en la vigilancia del mercado con patrullajes continuos y la instalación de nuevas cámaras. A pesar de ello, el miedo persiste. “Ya no se puede trabajar tranquilos. Uno no sabe si va a volver a casa”, expresó una vendedora visiblemente afectada.




