Feliz Año Nuevo 2019

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

Iván Torres La Torre

Desde esta sencilla y humilde columna, quiero expresarles mis fervientes votos e intenciones para que esta fecha permita la evaluación de lo acontecido y a qué nos comprometemos, tanto el Estado como nosotros los peruanos como nación.

La evaluación del año 2018, definitivamente, deja un balance negativo en todo orden de cosas. Estoy seguro de que, todos los lectores lo tienen claramente en su memoria y me relevo de enumerar todo lo que sucedió en este año porque sería agobiante; simplemente, el 2018 tendría que ser calificado como el año de la vergüenza nacional, desde todo orden de medición política, social y moral.

Ante esta patética situación nacional que ha resquebrajado la moral del país, se genera la incertidumbre natural y legítima del pueblo peruano para el año 2019. Es menester entonces plantear la siguiente pregunta: ¿A dónde vamos cómo país en el 2019?

Sin temor a equivocarme creo que lo que veremos en el 2019 será algún cambio, total o parcial, de gabinete, algunos desastres naturales, más riñas con el Ministerio Público, libertad para los que tienen prisión preventiva, una comisión de reforma política de la que nadie verá sus frutos, más discursos contra la corrupción, mayor decrecimiento económico país, mayor inseguridad ciudadana, más feminicidios, entre otras cosas que no dejarán de estar presentes como por ejemplo el escándalo parlamentario y algunos audios o videos que aparezcan para destapar más actos de corrupción.

¿Qué tiene que suceder entonces en nuestro gran país para que esto cambie?; la respuesta es tan simple como compleja. La simpleza es que necesitamos un conductor, un líder y, no me cansaré de decirlo: el planificador del destino de la nación peruana con justicia social, con visión de crecimiento y otros factores más que caracterizan a un líder político. Y ¿Dónde está la complejidad de esta simpleza natural política? La complejidad se encuentra en el hecho de que la clase política abandonó la formación intelectual, política y partidaria de sus integrantes, convirtiéndose todo simplemente en partidos de campaña, improvisados, donde los que juegan no son los intelectuales ni los de experiencia política, sino aquellos que colocan su curul en base al dólar, porque aquí el curul es rentado; y cuando es rentado, responde a un patrón, a un amo y señor de las voluntades, que son los monopolios económicos de las grandes constructoras, algunos medios de prensa, transnacionales, narcotráfico y organizaciones criminales de lavado de activos. A esto se resumió un gran sector de la clase política; y no lo digo yo, sino los hechos lo revelan.

Entonces, antes de bicameralismo ocioso, genuflexo, frívolo, tiene que haber un orden en el estado de las cosas para la gran transformación política. Caso contrario, el país irá a la deriva en un océano cada vez más contracorriente, contra los grandes intereses nacionales.

Esperanza y más esperanza. De eso vive un pueblo, pero acompañado de la acción y la reacción sin adormecimientos; con esa esperanza de cambios, porque no hay más que la esperanza que ya es bastante, dicho sea de paso, les deseo un feliz año nuevo 2019. Hasta la próxima semana.