Reafirmó en Lima una amistad llamada a perdurar
Por Ricardo Sánchez Serra
La residencia de Francia en Lima abrió sus puertas para conmemorar el Día Nacional de la República Francesa con una ceremonia de singular elegancia, en la que el rigor del protocolo diplomático se unió al espíritu festivo que caracteriza cada 14 de julio. Fue una velada donde la historia, la cultura, la política y la amistad entre dos pueblos se entrelazaron en un mismo escenario, reafirmando una relación bilateral que, en 2027, celebrará dos siglos de vínculos diplomáticos.
Desde mucho antes del inicio de la ceremonia, fijada para las 6:30 de la tarde, el ingreso evidenciaba la importancia del acontecimiento. Estrictas medidas de seguridad resguardaban el acceso a la residencia de la embajadora Nathalie Kennedy, donde se congregaron ministros de Estado, altas autoridades de los poderes públicos, representantes de organismos constitucionales autónomos, altos mandos militares y policiales, embajadores acreditados en el Perú, representantes de organismos internacionales, empresarios, académicos y miembros de la comunidad francesa residente en nuestro país.

La embajadora Nathalie Kennedy, con voz firme y gesto apasionado, reafirmó los ideales universales de Francia ante el Perú.
La solemnidad alcanzó uno de sus momentos más conmovedores cuando el prestigioso coro Les Petits Chanteurs de Saint-Louis, llegado especialmente desde París para esta celebración y dirigido por la maestra peruana Marina Lobatón, interpretó con impecable calidad artística los himnos nacionales del Perú y de Francia, así como el Himno de la Unión Europea. Sus voces infantiles, de extraordinaria pureza y disciplina, conmovieron profundamente a los asistentes y recordaron que la música constituye uno de los lenguajes universales más poderosos para unir a los pueblos. Cada interpretación fue recibida con prolongados aplausos que reconocieron el talento de un coro con más de siete décadas de historia y una reconocida trayectoria internacional.
Enseguida, la embajadora Nathalie Kennedy pronunció un discurso que combinó la evocación histórica con una mirada optimista hacia el futuro. Recordó que el 14 de julio ocupa un lugar privilegiado en el corazón de todos los franceses porque simboliza mucho más que un episodio histórico: representa los ideales universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, valores que siguen inspirando la democracia, el Estado de derecho, la convivencia, la educación, la cultura y la ciencia.

Desde el podio, la voz del Perú se alzó para celebrar la unión de dos naciones amigas.
Con especial emoción destacó que, aun a miles de kilómetros de Francia, «entre la majestuosidad de los Andes, la inmensidad del Pacífico y el verdor infinito de la Amazonía», ese espíritu permanece plenamente vigente.
La diplomática dedicó también sentidas palabras a la relación entre Francia y el Perú, calificándola como una amistad profunda, cimentada en la confianza, la solidaridad y los intensos intercambios humanos que han unido a ambas naciones durante casi dos siglos. Recordó diversos hitos que forman parte de esa memoria compartida, como la fundación de los colegios de los Sagrados Corazones de Belén y La Recoleta, la creación de la Compañía de Bomberos France N.º 3 y la actuación del contralmirante Abel Bergasse du Petit Thouars, cuya intervención durante la Guerra del Pacífico permanece grabada en la gratitud del pueblo peruano.
La embajadora felicitó igualmente a la presidenta electa Keiko Fujimori, expresando la plena disposición del Gobierno francés para continuar fortaleciendo una relación bilateral que calificó de ejemplar y proyectarla hacia nuevos ámbitos de cooperación.
Subrayó además el extraordinario dinamismo de la presencia francesa en el Perú, reflejada en importantes inversiones empresariales, la cooperación universitaria y científica, el trabajo de la Agencia Francesa de Desarrollo, el Instituto Francés de Estudios Andinos, Campus France, la Cámara de Comercio e Industria Peruano-Francesa y, muy especialmente, la Alianza Francesa de Lima, fundada en 1890 y hoy la más grande del mundo por número de estudiantes.
Uno de los pasajes más significativos de su intervención estuvo dedicado al complejo escenario internacional. Frente a un mundo marcado por crecientes tensiones, reafirmó el compromiso de Francia con el derecho internacional, la seguridad colectiva, el diálogo entre las naciones y la cooperación multilateral. Citando al filósofo Paul Valéry, recordó que Europa ha sabido construir una civilización capaz de «aprender, dudar y reinventarse», defendiendo siempre la libertad, la democracia y el respeto a la dignidad humana.

El embajador de Hungría András Beck y el excanciller Hugo De Zela
A continuación, intervino el viceministro de Relaciones Exteriores, embajador Eric Anderson Machado, quien transmitió el saludo oficial del Gobierno peruano y resaltó que Francia constituye «mucho más que un socio estratégico»: es un país amigo con el que el Perú mantiene una relación histórica cercana a los dos siglos.
El vicecanciller destacó la voluntad compartida de consolidar una asociación privilegiada, conforme a la Declaración Conjunta suscrita en 2016, y recordó que el bicentenario de las relaciones diplomáticas, en 2027, será una oportunidad excepcional para proyectar una agenda común hacia el futuro.
En el ámbito económico, puso en relieve la participación francesa en importantes proyectos de infraestructura desarrollados bajo la modalidad de Gobierno a Gobierno, así como la próxima firma del convenio para evitar la doble tributación, instrumento que fortalecerá aún más las inversiones y el comercio bilateral.
Asimismo, resaltó la valiosa cooperación francesa en gestión del riesgo de desastres, acción climática, agua y saneamiento, particularmente relevante frente a los desafíos que representan los fenómenos naturales. Mencionó también la reciente cooperación entre las Bibliotecas Nacionales del Perú y de Francia y destacó el papel de la Alianza Francesa como uno de los principales puentes culturales entre ambas naciones.
Finalmente, el embajador Anderson señaló que existen amplias oportunidades para profundizar la cooperación en áreas estratégicas como la defensa, la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y la vigilancia marítima, reafirmando el compromiso del Perú con una relación sustentada en la confianza, el respeto mutuo y la búsqueda de un orden internacional más justo, seguro y próspero.
Concluida la ceremonia oficial, la residencia francesa se transformó en un gran espacio de confraternidad. Los jardines acogieron una elegante recepción donde los invitados degustaron una exquisita selección de quesos y patés franceses, panes artesanales, finos vinos, champañas y otras especialidades de la gastronomía gala, mientras la música daba paso a un ambiente de cordialidad que se prolongó hasta pasada las once de la noche. La impecable organización, el refinamiento de cada detalle y el ambiente de cordialidad despertaron elogios prácticamente unánimes. Entre los asistentes era frecuente escuchar que esta había sido la mejor recepción organizada por la Embajada de Francia en Lima en muchos años.
Francia no es únicamente una nación; es una de las grandes referencias morales, culturales e intelectuales de la civilización occidental. Es el país de Víctor Hugo, Voltaire, Montesquieu, Pasteur, Curie y De Gaulle; la patria donde nacieron ideas que transformaron el mundo y que continúan inspirando a millones de personas.
Como escribió Víctor Hugo, «Francia es un alma». Y el general Charles de Gaulle recordaba que «la grandeza de Francia no reside solamente en su poder, sino en la idea que representa». Esa idea -la libertad al servicio de la dignidad humana, la cultura como puente entre los pueblos y la fraternidad como fundamento de la convivencia- estuvo presente durante toda la velada.
No fue únicamente una celebración nacional. Fue, sobre todo, un homenaje a una amistad construida durante casi dos siglos y una reafirmación de que, aun en tiempos de incertidumbre internacional, la diplomacia, la cultura y el diálogo siguen siendo los caminos más nobles para acercar a las naciones. Francia y el Perú, unidos por la historia y por valores compartidos, continúan escribiendo juntos una de las páginas más fecundas de la cooperación entre Europa y América Latina.




