26 de mayo de 2026

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Galdós brilló en la apertura de la nueva plaza de toros de Lima, Williams Herrada Rubio

Tras una década de titánico esfuerzo, el domingo se hizo realidad el sueño de un Quijote peruano de la tauromaquia, don Williams Moisés Herrada Rubio, quien ha levantado, con sus propios recursos, una nueva plaza de toros para Lima, la Monumental que lleva su nombre y se levanta en el complejo turístico Las Tunas de Cieneguilla.

la afición limeña respondió con sorprendente asistencia. El diestro limeño Joaquín Galdós destapó el frasco de su artística esencia y cortó una oreja en la primera corrida de la Feria de Las Tunas. El extremeño Antonio Ferrera estuvo voluntarioso, con su característico manierismo, y saludó una ovación. Ureña no tuvo suerte y su labor fue silenciada. Solo un astado de Los Azahares rescató la tarde.

Acudió con codicia al capote de Galdós su primer ejemplar, terciado, y recibió una pica breve. Galdós lo banderilleó invitando a Ferrera a que pusiera el segundo par. Brindó a don Moisés Herrada e hijos. La banda arrancó a tocar Contigo Perú tras una sola buena tanda de derechazos. Luego le hizo una gran faena en redondo, enroscándoselo por ambos pitones, de pie y de rodillas provocando los primeros y oles realmente estentóreos de la nueva plaza. Fue una faena templada, con el astado metiendo la cara a media muleta y Galdós toreando con ese empaque que tanto gusta a Lima. Terminó con ovacionadas poncinas y lo mató con eficacia. El puntillero lo levantó un rato por lo que sonó el clarín an tes de que doble No trajeron puntillero de Acho.

A su segundo, Galdós mandó que solo le señalaran en la pica y lo brindó al público. Le tenía fe al pupilo de su hierro propio. Pero el astado era manso, no quiso saber nada, se fue a protestar los cites frente a la puerta de chiqueros y le rompió el ayudado de un hachazo. Lo mató al segundo intento. Si le hubiera tocado el cuajado sobrero, tal vez otra hubiera sido la historia.

El primer toro de Ferrera, con romana, aunque brocho, se aplomó porque lo picaron excesivamente, tapándole la salida. Lo brindó a don Moisés Herrada, pero el toro se le cayó. Aun así, pudo sacarle unos suaves naturales antes de que se vaya a tablas. Tuvo que usar la cruceta.

El diestro español baderilleó sus dos astados, correspondiendo a Galdós con un par en el cuarto de la tarde.

Ferrera subió al caballo para casi simular que picaba a segundo toro, pequeño. Enseguida desmontó y corrió a hacerse el quite él mismo. Los banderilleros le hicieron dar de topetazos al astado contra las tablas hasta que se astilló feamente un pitón. Golpes similares hicieron eco en la plaza, una y otra vez, con el primero de Ureña y el segundo de Galdós

Hizo sonar la música Ferrera en base a empeño, pero el animal no se empleaba. Tuvo que torear sin toro tapándole la cara para que no se le vaya logrando meritorios muletazos ya cerca de las tablas. Se demoró aparatosamente en matarlo recibiendo desde la querencia pero colocó mal.

Paco Ureña manó darle un puyazo corto a su primer astado, que se veía novillo. Lo brindó a las ganaderas de Checayani, Rocío y Cecilia Carcasi, madrinas del flamante coso. El astado fue fijo y repetidor. Con dos tandas de derechazos provocó la primera “música” de la plaza. Aprovechó también su nobleza por el pitón izquierdo, pero se le fue quedando y la faena fue de más a menos. Lo mató al tercer intento.

Ureña brindó también su segundo toro, mejor presentado, engatillado y bizco, a las madrinas de la plaza. El toro se cayó y se dio medio costalazo. Luego, embestía de uno en uno y no pasaba. No hubo transmisión posible. Lo mató por la suerte contraria.

FICHA. Con más de media entrada en los tendidos y clima tempaldo se lidiaron astados cómodos de cornamenta, anovillados, descastados salvo el bravo 3°. Otros tres silenciados y dos pitados en el arrastre. Solo el 1° y el 5° tenían culata de toros. El toro más cuajado de la tarde se quedó en los toriles como sobrero por decisión de las cuadrillas.

Antonio Ferrera, estocada algo trasera y descabello: silencio. Caída calada y descabello: saludo desde el tercio tras aviso. Paco Ureña, pinchazo, caída desviada y descabello: silencio. Pinchazo desprendido: silencio. Joaquín Galdós, entera desprendida: oreja tras aviso. Estocada parada y estocada. Silencio.

El palco presidencial lleva el nombre del empresario cajamarquino Marco la Torre, quien justamente fungió de juez. Se dejó asesorar y estuvo correcto.

La porra protestó con matracas por la presentación de los bureles y la tardanza del inicio. Don Moisés Herrada y sus hijos salieron al tercio a darle sendos homenajes a la terna.

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