27 de marzo de 2026

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Gilmer Alvarez Zapata plantea una fiscalización estratégica y contundente para combatir la informalidad en el transporte

  • El superintendente de la SUTRAN explica el plan de acción para una de las entidades más importantes en el control y fiscalización en las vías nacionales

En un contexto en el que el Gobierno del presidente José Jerí ha decidido asumir una ofensiva frontal contra la delincuencia y el desorden desde distintos frentes del Estado, Gilmer Alvarez Zapata asumió la conducción de la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran), una de las entidades más sensibles por su rol en el control del transporte nacional e internacional. Con una visión estratégica centrada en la seguridad vial y la lucha contra la informalidad, el nuevo superintendente busca marcar un punto de quiebre en una institución golpeada por años de desconfianza ciudadana.

¿En qué situación recibió a la Sutran?

Recibimos una institución que seguía operando, pero más por inercia que por una planificación efectiva y estratégica. Había serias debilidades estructurales: procedimientos desactualizados, una fiscalización percibida como poco eficiente por la ciudadanía y una preocupante desconexión entre la Sutran y los usuarios de las carreteras. Todo ello es consecuencia de gestiones que se limitaron a administrar el día a día sin corregir problemas de fondo.

¿Qué acciones concretas ha previsto para contrarrestar esta situación?

Desde el primer día de gestión, y siguiendo las directrices del presidente Jerí, hemos decidido actuar con firmeza y sin pausas. Solo en diciembre realizamos más de 700 operativos de fiscalización en paraderos informales, puntos fijos y puntos móviles a nivel nacional. Como resultado, se retiraron de circulación más de 80 vehículos que operaban de manera informal, poniendo en riesgo la vida de nuestros compatriotas. No vinimos a diagnosticar indefinidamente, vinimos a corregir.

¿Estas medidas serán suficientes para contribuir a la seguridad vial?

La seguridad vial exige un esfuerzo sostenido y articulado del Estado. Por ello, hemos delineado planes de acción adaptados a la realidad y particularidades de cada región, con el objetivo de garantizar la seguridad durante temporadas de alta afluencia, como la época de verano, Semana Santa, Fiestas Patrias y otros feriados. No se trata de acciones aisladas, sino de una estrategia permanente.

¿Cómo proyecta el 2026 en cuanto a la gestión de la Sutran?

Para este año, todas nuestras actividades están alineadas a líneas estratégicas claras de fiscalización, bajo un enfoque de gestión de riesgos. Priorizamos las intervenciones que tengan mayor impacto en la seguridad vial, la integridad de los usuarios y la protección de la infraestructura de transporte.

Puedo asegurar que durante el 2026 ejecutaremos más de 8 mil operativos a nivel nacional, enfocados exclusivamente en el transporte no autorizado. Asimismo, reforzaremos de manera decidida las acciones en terminales informales. Esta es una forma distinta de gestionar: antes se reaccionaba cuando el problema ya estaba encima; hoy nos anticipamos, identificando rutas críticas, horarios de mayor riesgo y operadores reincidentes.

¿Ha encontrado resistencia interna a los cambios que viene impulsando?

Todo proceso de cambio genera incomodidad, especialmente cuando se ponen fin a prácticas arraigadas. Prueba de ello son las acusaciones falsas y sin sustento que recientemente se intentaron instalar desde el Sindicato Nacional Único de Trabajadores de la Sutran (SINUTSUTRAN). Sin embargo, la verdad siempre se abre camino: el propio secretario general del sindicato se retractó formalmente, reconociendo que sus afirmaciones no se basaban en hechos verificados. Pese a estos ataques, seguimos trabajando con firmeza, responsabilidad y dedicación.

¿De dónde cree que provienen estos ataques?

No me corresponde especular. Lo que sí puedo afirmar es que estamos impulsando proyectos largamente postergados. Un ejemplo concreto es que hemos recibido oficialmente el espacio para iniciar operaciones en el Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF) de Tumbes, uno de los principales puntos de integración fronteriza del país.

Este es un logro importante que se concretó en apenas un mes de mi gestión. En el actual contexto migratorio y comercial, reforzar la presencia de la Sutran en el CEBAF era una necesidad impostergable. Nuestra presencia permanente fortalece la fiscalización del transporte internacional y envía una señal clara de respaldo al comercio formal y a la integración económica entre Perú y Ecuador.

Durante años las gestiones anteriores no solo retrasaron iniciativas relevantes para la entidad, sino que dieron la espalda al personal de nuestras 22 Unidades Desconcentradas a nivel nacional. No se les escuchó ni se les brindaron las condiciones necesarias para cumplir su labor. Ese abandono generó un malestar justificado. Sin embargo, hoy estamos corrigiendo ese abandono, escuchando directamente a nuestros trabajadores y recorriendo el país. Cuando se empieza a ordenar por dentro, también se rompe con viejas prácticas, y eso no siempre es bien recibido.

¿Qué mensaje les da a los transportistas formales que se sienten desprotegidos?

Que tengan la plena seguridad de que no están solos. Tenemos instrucciones claras del presidente de respaldar al transportista formal y proteger al ciudadano que exige un servicio seguro. Durante años, muchos cumplieron la ley mientras otros operaban con total impunidad. Esa etapa está llegando a su fin. Esta gestión está comprometida con la seguridad y con un transporte formal que garantice condiciones adecuadas para los miles de usuarios que transitan diariamente por las vías nacionales.

Finalmente, ¿cómo le gustaría que la ciudadanía recuerde su paso por la Sutran?

Como una gestión que puso orden donde había desorden y que empezó a recuperar una institución clave para el país. No venimos a maquillar problemas, venimos a enfrentarlos. La ciudadanía merece una Sutran que funcione, y en eso estamos trabajando. Vamos replicar el logro conseguido en Tumbes en las fronteras con Chile, Bolivia con el objetivo de lograr un transporte seguro, ordenado, eficiente y sostenible.

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