Gobierno amenaza con nacionalizar Gas de Camisea

En marcha plan comunista ideado por Vladimir Cerrón

En marcha plan comunista ideado por Vladimir Cerrón

No contento con evitar su desafuero del Gabinete Ministerial, el presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, exigió a la empresa explotadora del gas de Camisea renegociar el reparto de utilidades, bajo amenaza de ser nacionalizada.

“Convocamos a la empresa explotadora y comercializadora del gas de Camisea, para renegociar el reparto de utilidades a favor del Estado, caso contrario, optaremos por la recuperación o nacionalización de nuestro yacimiento”, señaló a través de una publicación en Twitter.

Hace menos de una semana, en su edición del 21 de setiembre LA RAZÓN reveló, citando fuentes de Perú Libre, que el gobierno busca aplicar un plan para estatizar empresas, así como la revisión de los contratos de estabilidad tributaria.

Fuentes del partido oficialista revelaron que la mirada está no sólo en el gas de Camisea, sino en siete grandes proyectos mineros como Quellaveco, Cerro Vede, Las Bambas, Toromocho y Constancia, donde las inversiones suman más de US$ 21,000 millones. Hoy, los contratos de estabilidad tributaria están protegidos por el artículo 62 del texto constitucional.

CEVALLOS APOYA

Horas más tarde, el ministro de Salud, Hernando Cevallos, respaldó la iniciativa del presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, para renegociar los contratos con la concesionaria del gas de Camisea. Además el ministro cerronista resaltó que la administración de Pedro Castillo tiene la responsabilidad de “defender los intereses nacionales” y, por ello, espera que tanto Ejecutivo como la empresa dialoguen para resolver el pedido.

“Primero es el interés del país, sea cual sea la situación. Acá las empresas que están en el país deben invertir, deben desarrollarse, también el pueblo peruano, y en las necesidades que tenemos. No es posible que a pocos kilómetros de este yacimiento de gas, la gente no tenga gas. Esto tiene que resolverse de manera rápida. Esperemos que las empresas que están vinculadas a este tema se puedan sentar con el Gobierno y llegar al mejor acuerdo, pero primero son los intereses nacionales”, exclamó.

 DOBLE DISCURSO

Pese a que el presidente de la República, Pedro Castillo, y el ministro de Economía, Pedro Francke, reiteraron durante el viaje internacional que el Gobierno no tiene planes de expropiar, el primer ministro contradice y desafía la posición del Ejecutivo conminando a la empresa concesionaria del gas de Camisea.

“No somos comunistas, nosotros no hemos venido a expropiar a nadie, nosotros no hemos venido a ahuyentar las inversiones, por el contrario llamamos a los grandes inversionistas, los empresarios para que vayan al Perú, para que lleguen al Perú”, manifestó el jefe de Estado ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) desde Washington.

Además, Pedro Francke subrayó en agosto pasado que la administración de Castillo Terrones no expropiaría el gas de Camisea. “Las empresas privadas seguirán explotándolo. Nosotros queremos asegurar que sirva para que los peruanos tengan un gas más barato en su casa”, manifestó el ministro de Economía.

RECUPERAR

No obstante, el pasado 13 de setiembre, Pedro Castillo expresó su intención de “recuperar” el yacimiento del gas de Camisea (Cusco), uno de sus principales ofrecimientos cuando era candidato a la presidencia y que mencionó el pasado 29 de julio en la ceremonia simbólica de asunción al mando en la Pampa de la Quinua en Ayacucho.

“Nos vamos a comprar el pleito de recuperar el gas de Camisea para todos los peruanos”, dijo en un breve discurso en la Plaza de Armas de Chota.

Fuentes del gobierno, revelaron a LA RAZÓN que las declaraciones de Guido Bellido no son casuales, sino una ofensiva impuesta por Vladimir Cerrón para aplicar el plan comunista que es la expropiación de empresas transnacionales, la revisión de los contratos de estabilidad jurídica y tributaria, el control de los medios de comunicación, y la segunda reforma agraria. Todo esto con el silencio cómplice del presidente Pedro Castillo, quien no tiene la menor reacción luego de que su primer ministro lo hiciera quedar mal ante la opinión pública.


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