Para encerrar a delincuentes de alta peligrosidad
El Gobierno de Keiko Fujimori pondrá en marcha un plan de construcción de al menos tres penales similares al implementado por el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, incluso ya tiene identificadas tres posibles ubicaciones para nuevos establecimientos penitenciarios.
La propuesta contempla separar a los internos según el tipo de delito y evaluar un régimen más flexible para condenados por faltas menores.
Se sabe, que el Gobierno prepara un nuevo plan de infraestructura penitenciaria que contempla la construcción de tres megapenales en el país, el mismo ya habría sido expuesto por el ministro de Justicia, Ernesto Álvarez Miranda.
La propuesta busca modificar la forma en que se distribuye a la población penitenciaria, de acuerdo con las características y gravedad de los delitos cometidos. Según explicó el ministro, la clasificación de los internos dependerá del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
El Ejecutivo plantea desarrollar tres nuevos establecimientos penitenciarios de gran capacidad, aunque su implementación sería progresiva. Es decir, el Gobierno tendría que comenzar por uno de los proyectos antes de avanzar con los siguientes.
El proyecto busca que los nuevos establecimientos permitan una distribución diferenciada de los internos. La idea es separar a quienes cumplen condenas por delitos violentos de aquellos que no presentan ese perfil, de acuerdo con los criterios que establezca el INPE.
Además de los megapenales, el ministro se refirió a la posibilidad de implementar espacios penitenciarios de menor costo para personas condenadas por delitos menos graves. La propuesta contempla utilizar terrenos que ya estarían identificados para desarrollar este tipo de instalaciones.
El objetivo sería destinarlas a personas que hayan cometido delitos no violentos; no sean reincidentes; y puedan trabajar dentro o fuera del establecimiento penitenciario, para este grupo se evalúa un régimen mucho más abierto, que tendría características distintas al sistema penitenciario convencional.
La propuesta plantea, en términos generales, contar con una infraestructura penitenciaria diferenciada en función del perfil de los internos. Por un lado, los megapenales concentrarían a determinados grupos de condenados, mientras que otros establecimientos podrían recibir a personas consideradas de menor peligrosidad.
El objetivo sería que las condiciones y el nivel de control respondan al tipo de delito y a las características de cada interno. La clasificación final, según lo señalado por el ministro, estaría a cargo del INPE.
La reorganización propuesta por el Gobierno dependerá de cómo se clasifique a los internos. El INPE tendría un papel central en la determinación de qué personas serían destinadas a cada tipo de establecimiento. De concretarse, los tres megapenales y los espacios diferenciados planteados por el Ejecutivo supondrían una nueva configuración de la infraestructura penitenciaria del Perú, tanto por la construcción de nuevos establecimientos como por la forma de distribuir a la población penitenciaria.




