17 de marzo de 2026

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Juan José Santiváñez: “Hay que fortalecer a la Policía para vencer a la delincuencia”

Aún está pendiente incremento de sueldo de policías en 81% y desde el Senado, bajo las labores de fiscalización, vamos a hacer que se cumpla, señala

Pablo Carranza

– Aún está pendiente el incremento remunerativo a la PNP de hasta 81% ¿cómo se puede materializar?

La norma establece claramente que su monto remunerativo debe ser una proporción del monto de un oficial entre Mayor y Comandante que está en situación de actividad. Entonces, ese comparativo hace que estos sueldos tengan que ser o que merezcan un incremento del 81% de la remuneración consolidada. Eso quedó pendiente. Entonces, eso es algo que nosotros tenemos que procurar desde el Senado bajo las labores de fiscalización para que se cumpla. En segundo lugar, el reconocimiento del aguinaldo de julio y diciembre a sueldo completo. Los policías son profesionales que reciben 300 soles, y cualquier profesional que trabaje en el Ministerio del Interior en cualquier sector del Estado, sí recibe aguinaldos a sueldo completo. Eso no genera un hoyo en el arca fiscal. Quienes no conocen el tema, quienes siempre han resultado pesimistas para ese tipo de cambios, siempre van a decir que no. Lo mismo dijeron para los aumentos. Pero, pagar hoy 300 soles por aguinaldo de julio y diciembre son aproximadamente 50 millones de soles. Si se reconociera un sueldo mínimo para el personal policial y militar en actividad y retiro, estamos hablando aproximadamente de 141 millones de soles. El presupuesto para el 2016 ha sido 249 mil millones. Esto no es ni siquiera el 0.0001% del presupuesto, pero que significaría un reconocimiento a los derechos laborales del personal policial y militar que ejercen su función los 365 días del año y las 24 horas del día. Porque el policía es policía en todo momento. Pero, siempre al policía se le desprotege en cuanto a todos sus derechos. Lo que nosotros queremos justamente es llegar al Senado de la República para garantizar el respeto de las leyes que ya existen con respecto al reconocimiento de los derechos del personal policial y militar y también de impulsar a través de la bancada de Alianza para el Progreso de los Diputados todos aquellos que merezcan ser reconocidos después de tantos años de huida.

– ¿Cómo se encuentra la sanidad de la Policía Nacional del Perú y qué propone para ayudarla a mejorar?

Existen hospitales, sanidades y policlínicos a nivel nacional prácticamente en todas las regiones policiales, y atienden a los policías en actividad, en retiro y a las familias, siendo un total de 1.2 millones de personas. Es bastante. Lo que sucede es que lo que la sanidad necesita es un presupuesto bastante alto porque el tema es que no solamente cubre la atención médica regular, sino también el suministro de medicinas. Ahora bien, esto no es cubierto totalmente por el Estado, es un descuento que se le hace al policía de su planilla, como cualquier trabajador. El tema es que a pesar de que se les hace el descuento y a pesar del gran número que tienen, esto no ha sido correctamente administrado y ha sido mal gastado en compras irregulares de medicinas, en contratación de servidores CAS. SaludPol tiene 700 CAS y hay personas que están en el hospital y que solamente están ahí para llevarte al consultorio y ganan 5.000 soles por eso nosotros sostenemos que otra de las cuestiones que tenemos que hacer desde el Senado, como ente fiscalizador, es que se declare en emergencia pública la sanidad de la Policía Nacional de Perú para poder ejecutar la inversión que sea necesaria y garantizar que los establecimientos de salud continúen funcionando de acuerdo a su operatividad y, por otro lado, que también se inicien los concursos públicos de asimilación que son necesarios para que todo el sistema de salud pueda seguir funcionando. Hace años no se hace un concurso de asimilación y hoy por hoy la Policía Nacional necesita aproximadamente mil profesionales médicos, 750 técnicos y 250 médicos en diversas especialidades.

– ¿Para eso no sería mejor abrir más escuelas de formación?

Eso no se puede hacer porque la policía profesional, la carrera policial, está reconocida por la SUNEDU, sales con el título a nombre de la Nación de licenciado en ciencias policiales, y en el caso de suboficiales por el Ministerio de Educación como una carrera técnica. Eso implica el cumplimiento de horas de estudio y de práctica que tienen que cumplirse porque de otra manera el título profesional no podría ser validado. Yo creo que aquí lo que se tiene que hacer es primero reforzar las escuelas policiales. Hay escuelas que están funcionando a la mitad de su capacidad. La escuela de Arequipa, por ejemplo, hace cinco años debería haber sido inaugurada, pero hasta el día de hoy no se inaugura porque hubo un problema en la construcción y le falta agua. Hay que procurar solucionar ese tema para que esa escuela pueda albergar al menos 5.000 nuevos estudiantes de la policía y que de alguna u otra manera se pueda reducir esa brecha. Por otro lado, mejorar los procesos de selección para que no se infiltren dentro de la policía malos elementos que pudieran ser parte o que pudieran tener relaciones vinculadas a organizaciones criminales. Pero, lo que se necesita hoy es abrir la Policía a un sistema de admisión moderno. ¿Quién dice que un joven de 1.60 con un coeficiente intelectual de 145 no puede ser un buen policía? Ojo, no va a estar en la calle porque no va a tener la especialidad de seguridad pública, pero puede ser un excelente investigador. ¿Quién dice que una dama que tiene de repente 80 kilos y tiene pie plano no puede ser un excelente policía? Puede ser de repente un excelente criminalista. No estará en seguridad pública porque no tiene el 1.60 que se necesita, pero puede cubrir otros espacios que en realidad la policía también tiene su cargo. Actualmente tenemos que darle la posibilidad a todo joven peruano que quiera estudiar un mejor método. Es decir, flexibilizar el requisito de admisión pero fortalecer las especialidades. Existen otras funciones que desarrolla la Policía que tranquilamente pueden ser ocupadas por jóvenes que quieren vestir el uniforme y que tienen esas ganas o esa ilusión de prestar un servicio a la patria.

– ¿Se puede regresar al modelo de tres policías de PIP, Guardia Civil y Guardia Republicana, como era antes?

Particularmente, yo considero que sería retroceder en el tiempo. Se luchó tanto en este caso por la unificación, que está pronto a comandar ya la primera promoción pura, y creo que sería retroceder porque ya la Policía Nacional es una institución jerarquizada y que ha ganado una estructura. Lo que tiene que hacerse simplemente son las especializaciones, determinarlas y respetarlas bastante bien para que la Policía pueda seguir caminando. Con esto no quiero decir que lo que hizo Alan García estuviera bien, yo tampoco estoy de acuerdo, yo creo que no fue lo ideal, pero es una cuestión que está hecha, y lo que tenemos que hacer simplemente es especializar adecuadamente a cada unidad y que el postulante a policía que está desarrollándose profesionalmente elija una especialización. Además, eso implica también una gran inversión. Todo el mundo hablaba, y empezando por el hoy expresidente Jeri, del plan Bratton. ¿Por qué el plan Bratton no funcionó aquí? Por una sencilla razón por dinero. Cuando Nueva York tuvo el gran problema de la inseguridad de los 80’s, se dieron cuenta que en lugar de tener 45.000 policías necesitaban 100.000 y que tenían que reformar todo el armamento, los patrulleros, todo para combatir la inseguridad. Por ello, hicieron una inversión de más de 10.000 millones de dólares. Lamentablemente, nosotros no contamos con ese dinero. Si nosotros quisiéramos equipar a la Policía Nacional con los implementos que son necesarios hoy necesitaríamos aproximadamente 1.500 millones de dólares por encima de lo que ya tenemos.

– Respecto al aspecto jurídico ¿cómo proteger al policía con leyes que le faculten a usar su arma de fuego?

El tema es que esa era una de nuestras principales preocupaciones cuando ocupe el cargo del ministro del Interior, por eso es que nosotros iniciamos el proceso de recategorización y se recategorizaron al grado de oficiales de servicios a 200 efectivos policiales de armas, o sea, señores oficiales, que hoy ocupan el cargo de abogados para la defensa legal del policía porque el policía tenía las intervenciones y al final no tenía abogado, tenía que pagarlo en su propio bolsillo. De alguna u otra manera, iniciamos el proceso de protección al policía. Pero ese proceso de protección también tiene que ir enmarcado con la ley, porque la actual ley y la jurisprudencia es muy proteccionista con respecto al delincuente. Yo los invito a revisar, por ejemplo, el criterio jurisprudencial número 5 del año 2019, emitido por la Corte Suprema de la República, que es de cumplimiento obligatorio y que habla del derecho de fuga del delincuente. Lo que tenemos que procurar es que ese temor que tienen los agentes de actuar poco a poco vaya desapareciendo, pero con una legislación adecuada que proteja las buenas intervenciones y que proteja al policía que realmente arriesga su vida, porque de otra forma el policía no va a abatir un delincuente. Y también un sistema que ponga al margen también a los jueces y fiscales que en lugar de proteger las buenas intervenciones policiales, se preocupan más por el delincuente.

– ¿Cree que también la Fiscalía debe ser reformada?

Sí, es un cáncer. Si nosotros vamos a luchar contra la inseguridad, tenemos que tener un sistema fortalecido. Saquemos a los malos policías, de acuerdo, pero también saquemos a los malos fiscales y a los malos jueces.  Aquellos que dan libertad a los delincuentes. Desde la Diputación y luego, con confirmación en el Senado, se puede modificar la ley orgánica, y ello implica poder someterlos a un proceso disciplinario.

– ¿Cómo expectorar a los malos elementos de la PNP?

Cuando fui ministro del Interior pudimos identificar aproximadamente a 1.500 efectivos policiales que estaban siendo investigados, por supuesta, perteneciendo a una organización criminal. Nosotros le pedimos al Congreso de la República, al actual Congreso, la ley que permitiera un pase al retiro extraordinario de los efectivos policiales, desde los grados de alférez hasta coroneles, que habían sido identificados con este tipo de procesos para depurar a la Policía. Esa iniciativa se quedó en el despacho de la Policía Estatutaria y a pesar de que fuimos en varias oportunidades, nunca se dio trámite. Estamos hablando de los identificados a través de procesos o que estaban siendo investigados en procesos por parte de la Fiscalía. Ahora, posteriormente tenemos que fortalecer la instancia de la Inspectoría para que pueda recoger cualquier tipo de denuncia ciudadana que pueda brindarse contra cualquier mal efectivo que cruce la línea y que en realidad utilice el uniforme para delinquir. De esta manera, nosotros podemos, de alguna u otra forma, iniciar un proceso de depuración con todos aquellos que, apartándose de la mística, que apartándose del juramento hipocrático que hicieron siendo policías, tomaron la mala decisión de actuar en contra de la ley.

– ¿Ha considerado que se recuperen las capacidades fiscales de la Policía?

Lo que sucede es lo siguiente, que al Ministerio Público se le otorgó la capacidad de investigación y el fiscal no está capacitado para investigar porque es un abogado. Al abogado no se le enseña a investigar, al abogado se le enseña a aplicar la ley, a aplicar la norma. A quien sí se le enseña a investigar es al policía. Entonces, todas esas capacidades que antes las tenía la Policía Nacional, ya por ley han pasado al Ministerio Público. Pero, lo que tenemos que hacer ahora es reforzar en cuanto a tecnología para que cuenten con los instrumentos necesarios, y así darle cumplimiento a esa función que hoy la ley establece. Y, que puedan determinar con eficiencia cuál es la responsabilidad de una persona que está siendo investigada.

– Especialistas señalan que en el tránsito vehicular ocurren muchos casos de corrupción en la PNP ¿qué piensa de la idea de quitarle a la institución la responsabilidad de guiar el transporte público?

La corrupción se genera por dos tipos de factores: por el funcionario que se deja corromper y por el ente que corrompe. Son dos cosas que tenemos que salvar. Y, en cuanto a la Policía de Tránsito, la Dirección Nacional de Seguridad Vial de la Policía Nacional del Perú no solamente cuida el Tránsito, es también la policía de carreteras, que hay una protección en todo el tránsito y que permanece ahí. Yo creo que es necesario que sea una autoridad policial la que tenga que estar pendiente de estas cuestiones, de todas maneras, porque son ocasiones en las que se pueden detectar actos criminales, sobre todo también porque dentro de nuestra idiosincrasia tú ves que algunos malos choferes también generan desorden, generan alteración del orden público y es necesario ahí tener una autoridad policial. De repente, podría reestructurarse la dirección, contar con más agentes o que sean las alianzas estratégicas con determinadas policías municipales y serenazgos, y que estos tengan mayor presencia a cargo, al mando de un policía. Eso es algo que no podemos dejar de ver.

– ¿El presidente de El Salvador, Nayib Bukele le parece un buen modelo a imitar?

A mí me parece que Nayib Bukele ha hecho bien para la idiosincrasia de su país, pero el plan Bukele en Perú no funciona por una sencilla razón: aparte de que es un país que tenía pandillas, es un país pequeño en donde las estrategias que se utilizaron fueron de control territorial, que implicó una inversión de casi 1.000 millones de dólares para 7 millones de habitantes. Aquí necesitaríamos 20.000 millones para nuestra población. Podemos reconocer en Bukele, por ejemplo, la construcción de las cárceles. Eso sí es algo interesante que tiene que hacerse para tener megacomplejos en donde tengan que estar recluidos los delincuentes. Pero, la persecución que se hizo fue a las pandillas que estaban plenamente identificadas y a las cuales tú podías también reconocer, incluso caminando en la calle por los tatuajes. Entonces, es como pedir en el Perú que todos los delincuentes tengan un cartelito que diga “soy delincuente”. Entonces, la gente los reconoce fácilmente, los captura y se los somete a la justicia. Nosotros nos enfrentamos a enemigos que son anónimos, a los cuales no los podemos reconocer, no los puedes ver y no sabes quiénes son. Existe una gran diferencia en esa lucha. Lo que tenemos que hacer es fortalecer a nuestra Policía, fortalecer los sistemas de inteligencia, meterle más plata a la seguridad y con eso vamos a poder atacar al sistema delincuencial.

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