Pablo Carranza
– ¿Por qué considera que la Policía Nacional del Perú no tiene éxito en la lucha contra la inseguridad ciudadana?
La Policía tiene una serie de problemas porque hahabido decisiones políticas que le han quitado operatividad en el combate contra el crimen. En 1987 se unificó a las tres policías que había en ese entonces: una que veía el orden público, la Guardia Civil; otra que veía la investigación criminal, que era la Policía de Investigación del Perú, y otra que veía la seguridad de las instalaciones estratégicas, es decir, el agua potable, la luz, las telecomunicaciones, los penales, que era la Guardia Republicana. Las unificó a las tres y ¿qué pasó? Se confundieron los roles, resulta que un republicano comenzó a querer investigar y un investigador lo mandaron a cuidar los penales, y a un guardia civil lo ponían, por decir, a cuidar instalaciones estratégicas. O sea, un cambalanche armó esta unificación. No se preocuparon de profundizar las especialidades y se convirtió en una policía ‘todista‘. Por eso que es necesario, en este momento tan crucial que estamos viviendo, que vuelva a hacerse una nueva institución que se llame «Policía de Investigación Criminal», que siga funcionando al mando del Ministro del Interior, pero con autonomía, porque es necesario. Los detectives tienen una preparación diferente a los policías que hacen una labor de prevención. La labor de prevención es diferente a la investigación criminal. Había otras dependencias policiales que se dedicaban a combatir al narcotráfico, el crimen organizado, el contraterrorismo, la Policía Fiscal, etcétera. Pero las dos policías son igual de importantes. La diferencia es que tienen que funcionar con autonomía, con escuelas propias.
– Se habla mucho de que el crimen organizado está infiltrado dentro de la Policía Nacional del Perú. ¿A usted qué opinión le merece eso?
Es verdad, en la Policía hay algunos infiltrados que trasgreden la línea y que se dedican a delinquir utilizando la uniforme. Pero la inmensa mayoría son gente honrada y trabajadora, y también hay que tener en cuenta que, si bien es cierto que hay infiltrados, que hay gente que se confunden con delincuentes dentro de la policía, no lo podemos negar, también es cierto que la misma policía los descubre y los pone a disposición de la justicia y los pone en evidencia. Eso hay que tenerlo presente, o sea, no hay falso compañerismo. Al policía malo que se le encuentre en el camino de la investigación se va preso. En el «Caso del Monstruo» han encontrado a siete policías infiltrados que le daban información, y los siete están en la cárcel. ¿Quién los puso? ¿Quién los capturó? ¿Quién los puso a disposición? ¡La misma policía! Entonces, hay que rescatar eso, si bien es cierto que estamos infiltrados, pero no quiere decir que sea generalizado, y cuando se encuentra alguien, se le pone a disposición, inmediatamente se le corta la cabeza.
– Ahora, dígame ¿hace falta dotar a la Policía de facultades fiscales?
Es necesario que se haga una policía de investigación criminal, la policía fiscal está dentro de lo que es la policía de investigación criminal. Ahí está la policía fiscal, ahí está antidrogas, ahí está el contraterrorismo. Esa es la policía de investigaciones, pero esa policía tiene que tener una escuela propia, tiene que tener autonomía económica para hacer su labor, para profundizar, porque no es igual ser un policía de orden público que ser un policía de investigación criminal, ambos son importantísimos, son funciones de la policía, pero tienen una diferencia en su formación.
– Hasta el momento ¿cómo ve usted la actuación del señor Carlos Malaver como ministro del interior?
Él está trabajando. Ojalá que tenga aciertos con este nuevo comando dentro de la policía. Se le ve voluntad, pero vamos a ver cómo desarrolla sus estrategias. Él, como político, tiene que apoyar lo que hace la Policía Nacional. Él es deliberante, él puede pedir, puede gestionar. En cambio, el director general no es deliberante, no puede dar opiniones de tipo político, ni puede presionar a la Presidenta de la República. Ojalá que él esté a la altura de las circunstancias con este nuevo comando del general Arriola.
– ¿Perú es año a año un país más violento o es solo una sensación?
No, no es tan violento, pero vamos en camino. No es tan violento como México o como lo fue Colombia. Hay otros países que tienen más violencia, pero sí estamos acercándonos a pasos agigantados, porque tenemos un promedio de 6.5 a 6.6 asesinatos de sicarios a diario. A la policía le falta ese tipo de agentes que hacen inteligencia operativa, que es el policía que hace investigación.




