Ivanka, hija de Trump, ambiciona ser la presidenta de EE.UU.

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Ella y su esposo, Jared kushner, según el libro “Fuego y furia” del periodista Michael wolf, cultivan aspiraciones presidenciales

El libro  ‘Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump”, del periodista Michael Wolff,  que el presidente Donald Trump trató de impedir su publicación, pone al descubierto las dinámicas de la Casa Blanca, y de manera particular las guerras de poder que desarrollan su hija Ivanka Trump junto a su esposo Jared Kushner.

El ex asesor de Trump, Stephen Bannon, mientras estuvo en la Casa Blanca como su mano derecha,  conoció de cerca los delirios de la hija preferida del mandatario y de su esposo, a los que bautizó como Jarvanka. 

Wolf cuenta que Ivanka hablaba con desprecio de su madrastra Melania Trump: “Todo lo que tienes que saber sobre Melania es que ella estaba seguro que mi padre ganaba las elecciones”. De otro lado, en la estrategia de Trump para ser mandatario no buscaba solo reforzar su posición económica, sino transformar “a unos niños ricos relativamente oscuros en celebridades internacionales”, en alusión a Jarvanka, cuenta el libro.

Declara su ambición

Dice Wolf que Ivanka y Jared tenían un trato, si se presentara la oportunidad de postularse a la presidencia la elegida sería ella, y que la hija del presidente solía bromear: “la primera mujer presidenta no será Hillary, será Ivanka”. Cuando Bannon se enteró de esto, explica Wolff, comentó “no decían eso en serio, ¿verdad? Por favor, no me digas que lo hacían. Oh Dios mío”.

Agrega Wolf que Ivanka tiene una relación cercana pero casi mercantilista con su padre. Le trata con displicencia y a menudo se burla de él. Una vez, narra Wolf, ella contó en un programa de televisión, sobre la obra de ingeniería que era el peinado de su padre

“Un plato limpio -una isla que quedó tras una cirugía de cuero cabelludo- rodeado de un círculo peludo alrededor de los lados y de la frente, desde el que todas las terminaciones se peinan para encontrarse en el centro y después se echan para atrás y se aseguran con spray fijador”, detalla el libro.

Anti Bannon

Según Wolff, Ivanka y Jared orquestaron una campaña para hundir al asesor Bannon. Ellos impulsaron la contratación de Diane Powell y Gary Cohn, dos exGoldman Sachs que forman con la pareja un equipo alternativo a la influencia de Bannon y Miller.

En esos días, de Bannon como asesor, porque luego dejó de serlo, intentaron opacar su influencia en los discursos del presidente. Fueron ellos quienes asesoraron al presidente en el discurso del 28 de febrero ante el Congreso, un discurso que dejó buen sabor de boca en Trump.

La pareja quería cambiar la narrativa de la derecha exacerbada y lograron convencer a Trump de moderar su respuesta militar en Siria tras un ataque con armas químicas. Bannon, además, era contrario al despido de James Comey, el director del FBI y apoyaba a Jeff Sessions, entonces fiscal general de los EEUU, mientras  que Jared e Ivanka apuraban sus despidos y lo consiguieron.

Trump la llama “baby”

Todo esto dio una vuelta de hoja con el Russiagate, pues Trump consideraba a Ivanka y Jared contaminados por las informaciones publicadas sobre posibles contactos del yerno del presidente con Rusia. Bannon, sin embargo, estaba limpio. Aún así, esto no fue suficiente para salvar su puesto de asesor.

Su padre todavía la llama “baby”, incluso en reuniones con altos mandatarios y ya son muchas las voces que apuntan a que pueda seguir sus pasos si el presidente logra terminar dos mandatos. Tras su paso por la Casablanca, para Ivanka ya no es una opción volver a Nueva York, donde se crió como una nueva rica y donde nunca logró integrarse en la aristocracia de la ciudad.

“En Nueva York está muerta”, apuntan muchos amigos de la hija del presidente de EEUU en un extenso artículo que ha publicado New York Magazine y que está dando mucho que hablar en el mundo social y político americano”, remarca Wolff.

Su futuro

Para Wolff, la hija y asesora del mandatario estadounidense tiene claro que su futuro pasa por la política. Lo dicen algunos de sus íntimos y se lo recomiendan aquellos que la conocen desde hace años y la acusan de ser muy ambiciosa.

Ivanka es muy querida, agrega, por sectores republicanos que no acaban de estar convencidos con su padre. Incluso, según Wolff, está mejor vista en sectores demócratas que su padre. Educada en Georgtown, con una carrera como empresaria y el aprendizaje de ser asesora del presidente, tiene medio camino ganado.