El Teatro Real de Rabat abrió sus puertas con una ceremonia que reunió a las princesas Lalla Khadija, Lalla Meryem y Lalla Hasnaa, junto a la esposa del presidente de Francia, Brigitte Macron. Este nuevo edificio no es solo un espacio para espectáculos: representa el compromiso del rey Mohammed VI con el arte y la cultura, y marca un paso decisivo en la modernización cultural de Marruecos.
La inauguración comenzó con la proyección de una película que mostró cómo el teatro simboliza la renovación artística de Rabat. La idea es clara: convertir a la capital marroquí en uno de los grandes destinos culturales del mundo y reafirmar al país como tierra de diálogo entre culturas y civilizaciones.
El espectáculo inaugural fue protagonizado por artistas marroquíes de primer nivel. El pianista Marouan Benabdallah interpretó piezas clásicas; la mezzosoprano Ahlima Mhamdi cantó arias de ópera; Samira Kadiri dio vida al patrimonio arabo‑andalusí; y Driss El Maloumi presentó una creación contemporánea inspirada en sonidos tradicionales marroquíes.

La programación mostró un diálogo sublime entre lo universal y lo nacional: el concierto de Tchaikovski y las arias de Bizet y Verdi convivieron con temas andalusíes y con una creación marroquí contemporánea, demostrando cómo Marruecos puede dialogar con la música del mundo sin perder su identidad.
Uno de los momentos más emocionantes fue la unión de la Orquesta Filarmónica de Marruecos y la Orquesta Sinfónica Real. Bajo la dirección de Dina Bensaïd, 76 músicos y 40 coristas se presentaron juntos por primera vez, celebrando décadas de trayectoria y mostrando la fuerza de la escena artística nacional.
El Teatro Real se ubica en el valle del Bouregreg, cerca de la Torre Hassan y el Mausoleo de Mohammed V, junto a la moderna Torre Mohammed VI. Su construcción forma parte del programa “Rabat, Ciudad de Luces, capital marroquí de la cultura”, que busca transformar la ciudad en un referente internacional.
El Teatro Real de Rabat no es solo un edificio: es un símbolo de orgullo nacional, un puente entre tradición y modernidad, y una proclamación solemne de Marruecos como faro cultural para el mundo.




