El agente admitió haber conducido bajo los efectos del alcohol, pero fue dejado en libertad mientras continúan las investigaciones.
Un nuevo caso ha generado indignación en la ciudadanía luego de que se dispusiera la liberación de un policía que atropelló a una madre y a su hija en la ciudad de Chimbote, pese a que el propio agente reconoció haber estado conduciendo en estado de ebriedad.
El accidente dejó a ambas víctimas con diversas lesiones, lo que motivó su traslado a un centro de salud para recibir atención médica. El hecho ocurrió cuando el efectivo policial, fuera de servicio, impactó contra las afectadas mientras se desplazaban por la vía pública.
De acuerdo con la información disponible, el agente aceptó haber ingerido alcohol antes de conducir, lo que agravó la situación legal en su contra. Sin embargo, las autoridades determinaron su liberación mientras se desarrollan las diligencias correspondientes.
La decisión ha generado cuestionamientos y malestar entre familiares de las víctimas y ciudadanos, quienes exigen que el caso no quede impune y se sancione de manera ejemplar al responsable.
Especialistas en temas legales señalan que, aunque una persona pueda enfrentar el proceso en libertad, ello no implica que el delito quede sin castigo, ya que la investigación continúa y podría derivar en una eventual condena.
Reacciones y exigencias:
El caso ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los efectivos policiales y la necesidad de aplicar sanciones más estrictas en situaciones que involucren conducción en estado de ebriedad, especialmente cuando hay víctimas de por medio.
Asimismo, se espera que el Ministerio Público continúe con las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes.



