Red criminal usaba tecnología avanzada para monitorear la droga en tiempo real.
Las autoridades de España, Portugal y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) realizaron un operativo en el puerto de Valencia. Se realizó una confiscación aproximada de 940 kilogramos de cocaína escondidos entre sacos de cebolla. La droga habría salido desde el puerto de Paita, en Piura, y era transportada en tres contenedores con sistemas de seguridad avanzados que transmitían imágenes en tiempo real.
Durante la intervención, los agentes sorprendieron a los involucrados en plena extracción de la mercancía ilegal. Como resultado, detuvieron a seis personas en el almacén donde se realizaba la descarga y a cinco más en diferentes ciudades españolas.
Uno de los presuntos cabecillas de la organización logró evadir el arresto y sigue prófugo a nivel internacional. Se trataría de un narcotraficante con un amplio historial criminal, cuyo familiar cayó recientemente en Colombia y luego fue extraditado a España.
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Las investigaciones identificaron a dos hermanos como los principales responsables de la distribución y logística del cargamento. Agentes detuvieron a uno en el aeropuerto de Madrid-Barajas cuando intentaba abordar un vuelo a Dubái, mientras que el otro cayó en Algeciras.
El operativo reveló el sofisticado sistema de seguridad que empleaba la red criminal para vigilar la carga. Los contenedores contaban con tecnología de transmisión en vivo, lo que permitía a los traficantes monitorear el estado de la droga en tiempo real.
Según los registros aduaneros, la mercadería había salido del puerto de Paita en diciembre del año pasado con destino final en España. La documentación indicaba que transportaban cebollas, lo que les permitió evadir los controles iniciales. Sin embargo, el seguimiento realizado por las autoridades permitió detectar la carga ilegal y coordinar el golpe contra la organización.
Los agentes continúan con las investigaciones para identificar a otros posibles implicados en la red de narcotráfico y desarticular sus operaciones. Se presume que la estructura criminal tenía conexiones internacionales y operaba con rutas establecidas para el envío de droga desde Sudamérica hacia Europa.




