Un tribunal disolvió legalmente a la Iglesia de la Unificación por presionar a sus fieles a donar sumas millonarias, dejándolos en la ruina.
Japón retiró el reconocimiento legal a la secta Moon tras descubrirse sus polémicos métodos de recaudación y sus nexos con la política.
Un tribunal de Tokio ordenó este jueves la disolución de la Iglesia de la Unificación, organización religiosa surcoreana señalada por manipular a sus seguidores para que hicieran donaciones millonarias.
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El escándalo estalló tras el asesinato del ex primer ministro Shinzo Abe en 2022.
Su atacante declaró que su madre había entregado 100 millones de yenes (un millón de dólares) a la secta, dejándolos en la ruina.
Además, reveló su resentimiento contra Abe por sus presuntos vínculos con la organización.
El asesinato puso en la mira a la Iglesia de la Unificación y destapó su relación con influyentes legisladores del partido gobernante.
La crisis política llevó a la renuncia de cuatro ministros, aumentando la presión para tomar medidas contra la secta.
El fallo judicial priva a la organización de su estatus legal en Japón, impidiéndole operar como entidad religiosa reconocida.
Sin embargo, la Iglesia de la Unificación insiste en que no ha cometido irregularidades y niega haber obligado a sus fieles a donar grandes sumas de dinero.
Fundada en Corea del Sur por Sun Myung Moon, la secta ha sido objeto de controversia a nivel mundial por sus prácticas de captación y su influencia en la política.
En Japón, acumuló seguidores durante décadas, pero las investigaciones recientes revelaron cómo muchos fieles fueron empujados a la quiebra por donaciones exigidas bajo presión moral y psicológica.
Shinzo Abe, el primer ministro que más tiempo gobernó Japón, lideró el país en dos periodos: de 2006 a 2007 y de 2012 a 2020.
Su asesinato durante un mitin en Nara conmocionó a la nación y provocó una revisión del rol de las sectas en la política japonesa.




