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Domingo, Enero 24, 2021

JF bota cabezas de la CIA por derrota de Bahía Cochinos

Mandatario creó una estación especial secreta que tenía entre sus planes matar a Fidel Castro

 CUBA DEBATE / El 14 de abril de 1961, cinco barcos “mercantes”: Bárbara, Houston y Zapata, se enrumbaron desde Centroamérica hacia la Bahía de Cochinos en Cuba. Tal y como lo relatara el ex oficial de la US Air Force, Fletcher Prouty, al investigador Paul Kangas, transportaban una fuerza paramilitar de unos mil 500 hombres, denominada Brigada 2506.

Los días precedentes, bombarderos B-26 habían atacado bases aéreas en tres ciudades cubanas con el objetivo de inmovilizar a los pocos y viejos aviones de combate que poseía el gobierno revolucionario.

Era el 15 de abril de 1961, un piloto “cubano” con su nave voló hasta el aeropuerto de Miami, y aterrizó sin el mínimo inconveniente. Ante la prensa declaró que la acción se trataba de una sublevación interna, pero después se supo que era uno de los bombarderos entregados por la CIA, y que habían decolado inicialmente desde Nicaragua.

El ministro de Relaciones Exteriores, Raúl Roa, informó a la ONU que su país estaba siendo atacado por “una fuerza mercenaria organizada, financiada y armada por el gobierno de los Estados Unidos, proveniente de Guatemala y de la Florida.”

El embajador estadounidense, Adlai Stevenson, refutó tales acusaciones, asegurando que eran “totalmente falsas”. Su colega británico, Patrick Dean, salió en su apoyo y dijo que “el gobierno del Reino Unido tiene confianza en la palabra de los Estados Unidos.”

Era el 15 de abril de 1961, un piloto “cubano” con su nave aterrizó en Miami sin el mínimo inconveniente y declaró que había desertado de Cuba, pero después se supo que era uno de los bombarderos entregados por la CIA, y que habían decolado inicialmente desde Nicaragua.

DERROTA TOTAL

El día 17 de abril se realizó el desembarco de las fuerzas contrarrevolucionarias preparadas por la CIA. Pero en menos de setenta horas los invasores estaban vencidos.

La abrumadora cantidad de 1.189 mercenarios de la CIA fueron devueltos el 24 de diciembre de 1962 a Miami, a cambio de una indemnización de US$ 54 millones de dólares en medicamentos y alimentos para niños.

Entre ellos estaba el estadounidense Rip Robertson, quien comandaba el barco de abastecimiento “Bárbara”. Cuatro días después, en el estadio de fútbol de la ciudad, Kennedy y su esposa Jacqueline les dan la bienvenida.

Ante el desastre, continúa Colby, el mismo presidente declaró, encolerizado, su deseo de “regar las cenizas de la CIA a los cuatro vientos”.

En noviembre de 1961 Allen Dulles dimite, y tres meses después lo hace igual Richard Bissell. Se puede decir que el presidente les exigió las renuncias. Se iban quienes modelaran la Agencia durante 14 años.

RUEDAN CABEZAS

Mientras sus cabezas rodaban, el presidente llenaba de poder a la CIA. “La verdad es que ningún otro presidente le dio tanta importancia a la CIA como J.F.K.”, constataría Bill Colby en sus Memorias.

Seguidamente, “Los hermanos Kennedy encargarán a la CIA de un programa intensivo dirigido contra el régimen de Castro, responsable de la humillación a Estados Unidos.”

Los exprisioneros devueltos, más otros de origen cubano, unos cinco mil en total, desfilaron ante el presidente. Kennedy, en un discurso repleto de emotividad, en el que les propuso enrolarse en las Fuerzas Armadas de su nación. Les aseguró que siendo un sólo ejército irían por la “libertad” de Cuba.

De ellos se seleccionó a unos 300 hombres. Estos fueron enviados a recibir capacitación militar como oficiales en las academias de guerra especial: Fort Benning, Georgia; Fort Bragg, Carolina del Norte; y Fort Gulick en Panamá, y en el futuro iban a quedar bajo la dirección de la CIA, tal y como sucedía con los “Boinas Verdes”.

ENCAVE EN MIAMI

Para preparar la nueva agresión a Cuba, la CIA estableció en un edificio de la Universidad de Miami la estación más grande del mundo conocida en clave como JM/WAVE y llegaría a contar con 600 oficiales estadounidenses y unos tres mil agentes de origen cubano.

Como jefe de la CIA, Allen Dulles fue reemplazado por el hombre de negocios y político John McCone, quien venía de ser presidente de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. En sustitución de Richard Bissell fue nombrado Richard Helms, miembro de la Marin.

Pero ahora toda la estrategia de agresión a Cuba sería supervisada por el propio Robert Kennedy. Los hermanos se proponían lavar el honor de la derrota en Bahía de Cochinos. Se empezó a hablar de la “vendetta de los Kennedy”, según Colby.

Después de Robert, sería el general Edward “Ed” Lansdale quien supervisaría el desarrollo de los preparativos para invadir Cuba: “un viejo especialista de la acción clandestina, siempre ingenioso e imaginativo”, recuerda Colby.

NUEVOS PLANES

Esta arma de guerra la practicó y desarrolló en Indochina y Kennedy lo ubica en el Caribe a pesar de ser el gran especialista de los conflictos del Sudeste asiático, donde fue asesor del Estado mayor de las fuerzas separatista chinas que se apoderaron de Taiwán.

A Ted Shackley se le puso al frente de JM/WAVE. Su asistente principal era Tom Clines. Como segundo al mando estaba David Sánchez Morales. El general Edward “Ed” Lansdale supervisaría el desarrollo de los preparativos para invadir Cuba. “Era un viejo especialista de la acción clandestina, siempre ingenioso e imaginativo”, recuerda Colby.

Lansdale deja la profesión de publicista para convertirse en un experto de la guerra sicológica.. Kennedy lo ubica en el Caribe a pesar de ser el gran especialista de los conflictos del Sudeste asiático, donde fue asesor del Estado mayor de las fuerzas separatistas chinas que finalmente se apoderaron de Taiwán.

Los planes de la JM/WAVE fueron frenados por la llamada “Crisis de los Mísiles”. El 14 de octubre de 1962, un avión espía estadounidense, del tipo U-2, confirmaría lo que en la provincia cubana de Pinar del Río, los soviéticos estaban instalando rampas que podrían servir para el lanzamiento de mísiles.

Diez días después JFK ordenó un bloqueo naval total a la Isla, mientras exigía a Moscú el retiro de este armamento. Se presentaba uno de los episodios más peligroso de la “Guerra Fría”. Mientras que en Cuba 400 000 voluntarios, mujeres y hombres, se movilizaron para preparar la defensa.

RENUNCIA DE PLANES

A fines de octubre, unilateralmente y sin consultar con el gobierno de La Habana, el dirigente soviético Nikita Khruschev aceptó retirar los mísiles a condición que no se intentara otra invasión a Cuba, y que Washington retirara los mísiles que tenía instalados en Turquía pues estaban dirigidos hacia su territorio.

Kennedy estuvo de acuerdo. Ordenó desmontar el proyecto JM/WAVE, empezando por desmantelar algunos campos de entrenamiento en la Florida, aunque muchos siguieron activos.

Este acuerdo suscitó una gran cólera y decepción en La Habana, debido a que se hubiera podido obtener el levantamiento del bloqueo económico, el cese de todo tipo de agresión militar y terrorista; el cierre de la base naval de Guantánamo y su restitución a Cuba, ocupado por Estados Unidos desde febrero de 1903.

Para Bill Colby, la consecuencia más importante de la crisis de los mísiles fue “el exacerbar la cólera de los Kennedy contra Castro y el uso de la CIA para eliminarlo, con toda la ambigüedad que esta expresión encierra. […]”

Los servicios de seguridad cubanos dicen tener documentados 600 proyectos para atentar contra su vida: una obsesión criminal. Es muy posible que en la historia de la humanidad no exista caso parecido.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/04/20/john-f-kennedy-y-las-secuelas-de-bahia-de-cochinos/#.XzHP4sD0nIU

Mandatario creó una estación especial secreta que tenía entre sus planes matar a Fidel Castro

 CUBA DEBATE / El 14 de abril de 1961, cinco barcos “mercantes”: Bárbara, Houston y Zapata, se enrumbaron desde Centroamérica hacia la Bahía de Cochinos en Cuba. Tal y como lo relatara el ex oficial de la US Air Force, Fletcher Prouty, al investigador Paul Kangas, transportaban una fuerza paramilitar de unos mil 500 hombres, denominada Brigada 2506.

Los días precedentes, bombarderos B-26 habían atacado bases aéreas en tres ciudades cubanas con el objetivo de inmovilizar a los pocos y viejos aviones de combate que poseía el gobierno revolucionario.

Era el 15 de abril de 1961, un piloto “cubano” con su nave voló hasta el aeropuerto de Miami, y aterrizó sin el mínimo inconveniente. Ante la prensa declaró que la acción se trataba de una sublevación interna, pero después se supo que era uno de los bombarderos entregados por la CIA, y que habían decolado inicialmente desde Nicaragua.

El ministro de Relaciones Exteriores, Raúl Roa, informó a la ONU que su país estaba siendo atacado por “una fuerza mercenaria organizada, financiada y armada por el gobierno de los Estados Unidos, proveniente de Guatemala y de la Florida.”

El embajador estadounidense, Adlai Stevenson, refutó tales acusaciones, asegurando que eran “totalmente falsas”. Su colega británico, Patrick Dean, salió en su apoyo y dijo que “el gobierno del Reino Unido tiene confianza en la palabra de los Estados Unidos.”

Era el 15 de abril de 1961, un piloto “cubano” con su nave aterrizó en Miami sin el mínimo inconveniente y declaró que había desertado de Cuba, pero después se supo que era uno de los bombarderos entregados por la CIA, y que habían decolado inicialmente desde Nicaragua.

DERROTA TOTAL

El día 17 de abril se realizó el desembarco de las fuerzas contrarrevolucionarias preparadas por la CIA. Pero en menos de setenta horas los invasores estaban vencidos.

La abrumadora cantidad de 1.189 mercenarios de la CIA fueron devueltos el 24 de diciembre de 1962 a Miami, a cambio de una indemnización de US$ 54 millones de dólares en medicamentos y alimentos para niños.

Entre ellos estaba el estadounidense Rip Robertson, quien comandaba el barco de abastecimiento “Bárbara”. Cuatro días después, en el estadio de fútbol de la ciudad, Kennedy y su esposa Jacqueline les dan la bienvenida.

Ante el desastre, continúa Colby, el mismo presidente declaró, encolerizado, su deseo de “regar las cenizas de la CIA a los cuatro vientos”.

En noviembre de 1961 Allen Dulles dimite, y tres meses después lo hace igual Richard Bissell. Se puede decir que el presidente les exigió las renuncias. Se iban quienes modelaran la Agencia durante 14 años.

RUEDAN CABEZAS

Mientras sus cabezas rodaban, el presidente llenaba de poder a la CIA. “La verdad es que ningún otro presidente le dio tanta importancia a la CIA como J.F.K.”, constataría Bill Colby en sus Memorias.

Seguidamente, “Los hermanos Kennedy encargarán a la CIA de un programa intensivo dirigido contra el régimen de Castro, responsable de la humillación a Estados Unidos.”

Los exprisioneros devueltos, más otros de origen cubano, unos cinco mil en total, desfilaron ante el presidente. Kennedy, en un discurso repleto de emotividad, en el que les propuso enrolarse en las Fuerzas Armadas de su nación. Les aseguró que siendo un sólo ejército irían por la “libertad” de Cuba.

De ellos se seleccionó a unos 300 hombres. Estos fueron enviados a recibir capacitación militar como oficiales en las academias de guerra especial: Fort Benning, Georgia; Fort Bragg, Carolina del Norte; y Fort Gulick en Panamá, y en el futuro iban a quedar bajo la dirección de la CIA, tal y como sucedía con los “Boinas Verdes”.

ENCAVE EN MIAMI

Para preparar la nueva agresión a Cuba, la CIA estableció en un edificio de la Universidad de Miami la estación más grande del mundo conocida en clave como JM/WAVE y llegaría a contar con 600 oficiales estadounidenses y unos tres mil agentes de origen cubano.

Como jefe de la CIA, Allen Dulles fue reemplazado por el hombre de negocios y político John McCone, quien venía de ser presidente de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. En sustitución de Richard Bissell fue nombrado Richard Helms, miembro de la Marin.

Pero ahora toda la estrategia de agresión a Cuba sería supervisada por el propio Robert Kennedy. Los hermanos se proponían lavar el honor de la derrota en Bahía de Cochinos. Se empezó a hablar de la “vendetta de los Kennedy”, según Colby.

Después de Robert, sería el general Edward “Ed” Lansdale quien supervisaría el desarrollo de los preparativos para invadir Cuba: “un viejo especialista de la acción clandestina, siempre ingenioso e imaginativo”, recuerda Colby.

NUEVOS PLANES

Esta arma de guerra la practicó y desarrolló en Indochina y Kennedy lo ubica en el Caribe a pesar de ser el gran especialista de los conflictos del Sudeste asiático, donde fue asesor del Estado mayor de las fuerzas separatista chinas que se apoderaron de Taiwán.

A Ted Shackley se le puso al frente de JM/WAVE. Su asistente principal era Tom Clines. Como segundo al mando estaba David Sánchez Morales. El general Edward “Ed” Lansdale supervisaría el desarrollo de los preparativos para invadir Cuba. “Era un viejo especialista de la acción clandestina, siempre ingenioso e imaginativo”, recuerda Colby.

Lansdale deja la profesión de publicista para convertirse en un experto de la guerra sicológica.. Kennedy lo ubica en el Caribe a pesar de ser el gran especialista de los conflictos del Sudeste asiático, donde fue asesor del Estado mayor de las fuerzas separatistas chinas que finalmente se apoderaron de Taiwán.

Los planes de la JM/WAVE fueron frenados por la llamada “Crisis de los Mísiles”. El 14 de octubre de 1962, un avión espía estadounidense, del tipo U-2, confirmaría lo que en la provincia cubana de Pinar del Río, los soviéticos estaban instalando rampas que podrían servir para el lanzamiento de mísiles.

Diez días después JFK ordenó un bloqueo naval total a la Isla, mientras exigía a Moscú el retiro de este armamento. Se presentaba uno de los episodios más peligroso de la “Guerra Fría”. Mientras que en Cuba 400 000 voluntarios, mujeres y hombres, se movilizaron para preparar la defensa.

RENUNCIA DE PLANES

A fines de octubre, unilateralmente y sin consultar con el gobierno de La Habana, el dirigente soviético Nikita Khruschev aceptó retirar los mísiles a condición que no se intentara otra invasión a Cuba, y que Washington retirara los mísiles que tenía instalados en Turquía pues estaban dirigidos hacia su territorio.

Kennedy estuvo de acuerdo. Ordenó desmontar el proyecto JM/WAVE, empezando por desmantelar algunos campos de entrenamiento en la Florida, aunque muchos siguieron activos.

Este acuerdo suscitó una gran cólera y decepción en La Habana, debido a que se hubiera podido obtener el levantamiento del bloqueo económico, el cese de todo tipo de agresión militar y terrorista; el cierre de la base naval de Guantánamo y su restitución a Cuba, ocupado por Estados Unidos desde febrero de 1903.

Para Bill Colby, la consecuencia más importante de la crisis de los mísiles fue “el exacerbar la cólera de los Kennedy contra Castro y el uso de la CIA para eliminarlo, con toda la ambigüedad que esta expresión encierra. […]”

Los servicios de seguridad cubanos dicen tener documentados 600 proyectos para atentar contra su vida: una obsesión criminal. Es muy posible que en la historia de la humanidad no exista caso parecido.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/04/20/john-f-kennedy-y-las-secuelas-de-bahia-de-cochinos/#.XzHP4sD0nIU

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