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Viernes, Diciembre 4, 2020

John Kennedy era un hombre muy enfermo

Sufría de varias dolencias, una de ellas una enfermedad rara, que lo condenaba a la destrucción progresiva de las glándulas adrenales.

PATRICIA MATEY EL MUNDO/MADRID / MADRID.- John Fitzgerald Kennedy tenía 43 años cuando fue elegido presidente de EEUU, convirtiéndose así en el hombre más joven de la historia norteamericana en ocupar la Casa Blanca. Pese a su corta edad y su aspecto saludable y fuerte, JFK y su equipo médico fueron capaces de ‘esconder’ a la opinión pública sus complejos problemas médicos.

Han pasado 57 años desde el asesinato de JFK, y todavía hoy sus antecedentes médicos siguen despertando curiosidad entre los científicos. El último informe que indaga en el estado de salud del presidente ha sido elaborado por la Marina estadounidense. Concretamente, del ‘puño y letra’ de Lee Mandel, médico militar en el portaaviones Jorge H.W. Bush.

“Me han permitido revisar su historia médica así como acceder a la correspondencia mantenida entre especialistas de la Clínica Mayo, la Clínica Lahey y el padre del Kennedy, el embajador Joseph P. Kennedy”, explica el doctor Mandel en un artículo publicado en el último ‘Annals of Internal Medicine’.

En declaraciones a elmundo.es Mandel insiste en que “JFK tuvo, además una cantidad insólita de hospitalizaciones en su vida. Entre 1955 y 1960, yo vi al menos siete altas hospitalarias en su expediente médico de la Casa Blanca. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas de estos ingresos eran para realizar exámenes médicos”.

ENFERMEDAD AUTOINMUNE

Para este especialista, “el análisis de los archivos médicos de la Casa Blanca revela que Kennedy sufría síndrome poliendocrino autoinmune tipo 2 [APS 2, sus siglas en inglés]”. Se trata de una afección de varios órganos endocrinos asociados a una enfermedad autoinmunitaria. De hecho, Kennedy fue diagnosticado de ambos tipos de patologías: enfermedad de Addison e hipotiroidismo.

La primera, también conocida como insuficiencia córtico suprarrenal, es relativamente rara. Su prevalencia: 110 casos por millón de habitantes. Se caracteriza por la destrucción progresiva de las glándulas adrenales [cuyos síntomas son fatiga, debilidad, anorexia, náuseas, vómitos, pérdida de peso, pigmentación de la piel y de las mucosas, hipotensión e hipoglucemia].

La segunda, en cambio, se produce por una cantidad insuficiente de hormonas tiroides circulantes, debido generalmente a que la glándula tiroides no funciona como debería. Sus signos: somnolencia, pérdida de pelo, depresión, aumento de los niveles de colesterol, entre otros.

Aunque JFK no fue diagnosticado ‘formalmente’ de la enfermedad de Addison hasta septiembre de 1947, tuvo manifestaciones previas de la enfermedad. “Cuando anunció su candidatura al Congreso en 1945, tenía un aspecto frágil y cansado… Un día antes acudió a la marcha anual Bunker Hill. Hacía mucho calor y tras andar más de ocho kilómetros sufrió un colapso. Se puso de todos los colores, amarillo, azul… parecía que le estaba dando un infarto”, agrega el documento.

IDENTIFICADO COMO ‘CASO 3’

Años después, en 1954, y pese a su patología adrenal, JFK pasó por quirófano en Nueva York. En 1995, en la revista ‘Archives of Surgery’ se relataba su intervención, pero sin nombres y apellidos del protagonista. Kennedy pasaba a ser el ‘caso 3’ del artículo ‘Manejo de la insuficiencia corticosuprarrenal durante la cirugía’.

En su historia clínica se inscribiría también la larga lista de medicamentos consumidos. “Cada día, ingería diez fármacos distintos: vitamina C [dos tomas], corticoides, hormonas tiroideas, antieméticos y fármacos para los problemas gastrointestinales”, aclara Mandel.

Y no sólo eso. Durante todos los días que duró su presidencia, consumió testosterona. Su dosis era de 10 miligramos pero en varias ocasiones la cifra ascendió a 25. “Puede que la ganancia de peso, evidente en las imágenes tomadas al presidente entre en julio de 1960 y enero de 1961, se produjera por la terapia de testosterona. De hecho, los datos indican que ganó ocho kilos”, apunta el artículo.

“John F. Kennedy padeció varios problemas médicos a lo largo de su vida. La enfermedad Addison fue diagnosticada cuando tenía 30 años e hipotiroidismo en su época de senador. La coexistencia de enfermedad autoinmune suprarrenal con la endocrina concuerda con el diagnóstico de APS 2”, recuerda el científico de la Marina.

CONSUMO DE ESTEROIDES

La causa posible de su patología inmune “está en el consumo prolongado de terapia de sustitución prolongada de esteroides… A pesar de sus patologías, así como de sus problemas recurrentes [dolor de espalda, osteoporosis, úlceras e infecciones urinarias] y los que sufrió en el pasado [durante su infancia pasó la escarlatina, el sarampión y un brote de malaria en su juventud], John F. Kennedy logró ‘transportar’ una imagen de salud y vigor que enmascaró el estado verdadero de su salud al público estadounidense”, concluye el doctor Mandel.

“Fue un niño muy enfermo, un hecho que está bien documentado por muchos autores. Todo lo contrario que su hermano Joe, que murió en la segunda Guerra Mundial. Según muchos autores, sus enfermedades frecuentes en realidad tenían la clase de un efecto positivo sobre él”, agrega el doctor estadounidense.

En su opinión, la mala salud de JFK no interfirió en su “mandato dado que recibió un atención endocrina excelente”.

JFK NECESITÓ MEDICACIÓN  PERMANENTE

Portada del libro: “JKF una vida inacaba” que narra las vicisitudes médicas del ex mandatario

El libro “J.F.K.Kennedy: una vida inacabada” de Robert Dallek, es la biografía definitiva del exmandtario estadounidense, en el que lo describe como un hombre corriente, con sus miserias y debilidades, hábilmente ocultadas bajo la imagen de una vida pública triunfal. Un hombre que estaba mucho más enfermo de lo que suponía todo el mundo, y que necesitó medicación a lo largo de toda su presidencia. Que fue infiel en numerosas ocasiones a su esposa, Jackie, más veces incluso de lo que la mayoría supone. Que, como se sabía cercano a la muerte, vivió la vida con toda la intensidad que pudo… A menudo sin pensar en las consecuencias.

Fuente: https://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/09/01/medicina/1251818385.html

 

Sufría de varias dolencias, una de ellas una enfermedad rara, que lo condenaba a la destrucción progresiva de las glándulas adrenales.

PATRICIA MATEY EL MUNDO/MADRID / MADRID.- John Fitzgerald Kennedy tenía 43 años cuando fue elegido presidente de EEUU, convirtiéndose así en el hombre más joven de la historia norteamericana en ocupar la Casa Blanca. Pese a su corta edad y su aspecto saludable y fuerte, JFK y su equipo médico fueron capaces de ‘esconder’ a la opinión pública sus complejos problemas médicos.

Han pasado 57 años desde el asesinato de JFK, y todavía hoy sus antecedentes médicos siguen despertando curiosidad entre los científicos. El último informe que indaga en el estado de salud del presidente ha sido elaborado por la Marina estadounidense. Concretamente, del ‘puño y letra’ de Lee Mandel, médico militar en el portaaviones Jorge H.W. Bush.

“Me han permitido revisar su historia médica así como acceder a la correspondencia mantenida entre especialistas de la Clínica Mayo, la Clínica Lahey y el padre del Kennedy, el embajador Joseph P. Kennedy”, explica el doctor Mandel en un artículo publicado en el último ‘Annals of Internal Medicine’.

En declaraciones a elmundo.es Mandel insiste en que “JFK tuvo, además una cantidad insólita de hospitalizaciones en su vida. Entre 1955 y 1960, yo vi al menos siete altas hospitalarias en su expediente médico de la Casa Blanca. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas de estos ingresos eran para realizar exámenes médicos”.

ENFERMEDAD AUTOINMUNE

Para este especialista, “el análisis de los archivos médicos de la Casa Blanca revela que Kennedy sufría síndrome poliendocrino autoinmune tipo 2 [APS 2, sus siglas en inglés]”. Se trata de una afección de varios órganos endocrinos asociados a una enfermedad autoinmunitaria. De hecho, Kennedy fue diagnosticado de ambos tipos de patologías: enfermedad de Addison e hipotiroidismo.

La primera, también conocida como insuficiencia córtico suprarrenal, es relativamente rara. Su prevalencia: 110 casos por millón de habitantes. Se caracteriza por la destrucción progresiva de las glándulas adrenales [cuyos síntomas son fatiga, debilidad, anorexia, náuseas, vómitos, pérdida de peso, pigmentación de la piel y de las mucosas, hipotensión e hipoglucemia].

La segunda, en cambio, se produce por una cantidad insuficiente de hormonas tiroides circulantes, debido generalmente a que la glándula tiroides no funciona como debería. Sus signos: somnolencia, pérdida de pelo, depresión, aumento de los niveles de colesterol, entre otros.

Aunque JFK no fue diagnosticado ‘formalmente’ de la enfermedad de Addison hasta septiembre de 1947, tuvo manifestaciones previas de la enfermedad. “Cuando anunció su candidatura al Congreso en 1945, tenía un aspecto frágil y cansado… Un día antes acudió a la marcha anual Bunker Hill. Hacía mucho calor y tras andar más de ocho kilómetros sufrió un colapso. Se puso de todos los colores, amarillo, azul… parecía que le estaba dando un infarto”, agrega el documento.

IDENTIFICADO COMO ‘CASO 3’

Años después, en 1954, y pese a su patología adrenal, JFK pasó por quirófano en Nueva York. En 1995, en la revista ‘Archives of Surgery’ se relataba su intervención, pero sin nombres y apellidos del protagonista. Kennedy pasaba a ser el ‘caso 3’ del artículo ‘Manejo de la insuficiencia corticosuprarrenal durante la cirugía’.

En su historia clínica se inscribiría también la larga lista de medicamentos consumidos. “Cada día, ingería diez fármacos distintos: vitamina C [dos tomas], corticoides, hormonas tiroideas, antieméticos y fármacos para los problemas gastrointestinales”, aclara Mandel.

Y no sólo eso. Durante todos los días que duró su presidencia, consumió testosterona. Su dosis era de 10 miligramos pero en varias ocasiones la cifra ascendió a 25. “Puede que la ganancia de peso, evidente en las imágenes tomadas al presidente entre en julio de 1960 y enero de 1961, se produjera por la terapia de testosterona. De hecho, los datos indican que ganó ocho kilos”, apunta el artículo.

“John F. Kennedy padeció varios problemas médicos a lo largo de su vida. La enfermedad Addison fue diagnosticada cuando tenía 30 años e hipotiroidismo en su época de senador. La coexistencia de enfermedad autoinmune suprarrenal con la endocrina concuerda con el diagnóstico de APS 2”, recuerda el científico de la Marina.

CONSUMO DE ESTEROIDES

La causa posible de su patología inmune “está en el consumo prolongado de terapia de sustitución prolongada de esteroides… A pesar de sus patologías, así como de sus problemas recurrentes [dolor de espalda, osteoporosis, úlceras e infecciones urinarias] y los que sufrió en el pasado [durante su infancia pasó la escarlatina, el sarampión y un brote de malaria en su juventud], John F. Kennedy logró ‘transportar’ una imagen de salud y vigor que enmascaró el estado verdadero de su salud al público estadounidense”, concluye el doctor Mandel.

“Fue un niño muy enfermo, un hecho que está bien documentado por muchos autores. Todo lo contrario que su hermano Joe, que murió en la segunda Guerra Mundial. Según muchos autores, sus enfermedades frecuentes en realidad tenían la clase de un efecto positivo sobre él”, agrega el doctor estadounidense.

En su opinión, la mala salud de JFK no interfirió en su “mandato dado que recibió un atención endocrina excelente”.

JFK NECESITÓ MEDICACIÓN  PERMANENTE

Portada del libro: “JKF una vida inacaba” que narra las vicisitudes médicas del ex mandatario

El libro “J.F.K.Kennedy: una vida inacabada” de Robert Dallek, es la biografía definitiva del exmandtario estadounidense, en el que lo describe como un hombre corriente, con sus miserias y debilidades, hábilmente ocultadas bajo la imagen de una vida pública triunfal. Un hombre que estaba mucho más enfermo de lo que suponía todo el mundo, y que necesitó medicación a lo largo de toda su presidencia. Que fue infiel en numerosas ocasiones a su esposa, Jackie, más veces incluso de lo que la mayoría supone. Que, como se sabía cercano a la muerte, vivió la vida con toda la intensidad que pudo… A menudo sin pensar en las consecuencias.

Fuente: https://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/09/01/medicina/1251818385.html

 

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